Momento del nacimiento del pequeño. Baylor University Medical Center at Dallas

La medicina ha logrado un hito en Estados Unidos: por primera vez, una mujer que padecía el denominado como síndrome de Rokitansky (sin útero ni vagina) ha dado a luz a un bebé. Todo gracias a un trasplante de útero pionero en el país.

Hasta hace muy poco, para aquellas mujeres que tenían infertilidad por factor uterino y deseaban ser madres, las estadísticas eran desgarradoras: simplemente no podían. Sin embargo, en el año 2014 todo cambió gracias a una operación pionera en Suecia. Una mujer daba a luz a un bebé como resultado de un trasplante de útero con éxito.

Ahora, y según los médicos de la Universidad de Baylor, Estados Unidos ha logrado por primera vez que esta cirugía sea un éxito fuera del hospital sueco.

Se calcula que una de cada 5 mil mujeres en el mundo nacen con agenesia vaginal (o síndrome de Rokitansky), un cuadro clínico malformativo con ausencia de vagina, útero e incluso sin cérvix (cuello uterino), aunque con ovarios funcionales.

Se trata de un trastorno congénito en mujeres en las que los conductos de Müller embrionarios no se desarrollan, y como consecuencia el útero no está presente en el nacimiento. El principal síntoma es una amenorrea primaria, es decir, el fallo en la aparición de la primera regla del ciclo menstrual.

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La operación de hace tres años cambió la perspectiva de miles de mujeres en el mundo. El hecho de que ese éxito también pueda reproducirse fuera de Suecia es un signo todavía más prometedor para las mujeres que no han podido concebir.

El bebé poco después de nacer. Baylor University Medical Center at Dallas

Según ha explicado el equipo médico de Baylor, trataron de ampliar los límites del procedimiento utilizando úteros donados que no provienen de miembros de la familia y, en algunos casos (menos), órganos que provienen de cadáveres. Para Liza Johannesson, cirujana de trasplantes de útero que dejó el equipo sueco para unirse al grupo de Baylor:

Para que la técnica crezca y se expanda, y hacer que el procedimiento se extienda a más mujeres, tiene que reproducirse. Lo ocurrido en Baylor fue un parto muy emocionante. He visto tantos partos y he dado a luz a muchos bebés, pero este fue muy especial.

El ensayo clínico de Baylor se diseñó para incluir a 10 mujeres. Ocho, incluida la nueva madre, han recibido los trasplantes hasta el momento. Una de ellas está embarazada y dos están tratando de concebir. Otras cuatro tuvieron trasplantes que fracasaron y los órganos tuvieron que ser extirpados quirúrgicamente.

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Aunque la universidad no ha divulgado los nombres de la madre o el bebé, se ha dado a conocer que el útero de la donante vino de Taylor Siler, una enfermera de Dallas que tiene dos hijos. Al parecer, Siler quería ofrecerle a otra mujer la oportunidad de dar a luz, y con la ayuda de la ciencia esta nueva madre y otras tantas a la espera, podrán cumplir un sueño que hasta hace muy poco era impensable. [TIME, New York Times]