Una nueva fase de presión migratoria acaba de comenzar en Estados Unidos. La administración de Donald Trump ordenó reevaluar todas las “green cards” concedidas a ciudadanos de 19 países que la Casa Blanca clasifica como “zonas de preocupación”. El anuncio llega en un momento político cargado y después de que las autoridades identificaran al sospechoso de un tiroteo en Washington como un ciudadano afgano con asilo aprobado.
El director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), Joe Edlow, confirmó la orden a través de una publicación en X. Explicó que la revisión será “exhaustiva y rigurosa”. Y apuntó directamente a un mandato presidencial. Minutos después, el USCIS derivó a CNN a la lista de países incluida en una proclamación oficial firmada meses atrás.
La lista es contundente. Incluye a Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Yemen, Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela. Todos ellos serán objeto de un reexamen profundo de sus residencias permanentes.

La medida se aceleró tras la identificación del sospechoso del ataque. Rahmanullah Lakanwal, un ciudadano afgano que llegó a Estados Unidos en 2021 como parte de la Operación Bienvenida a los Aliados, recibió protección humanitaria durante el Gobierno de Biden. Luego solicitó asilo en 2024. Y la administración Trump lo aprobó en abril de 2025. Ese detalle desató una reacción fulminante.
El Departamento de Seguridad Nacional paralizó de inmediato todas las solicitudes de inmigración vinculadas a ciudadanos afganos. La suspensión es indefinida. Además, anunció que revisará todos los casos de asilo concedidos bajo la administración Biden. El tono no dejó espacio para dudas. “Vamos a reevaluar a cada extranjero que haya entrado desde Afganistán bajo Biden”, dijo Trump en un mensaje publicado desde Mar-a-Lago. También afirmó que expulsará a “cualquier extranjero que no pertenezca aquí o no aporte beneficios al país”.
La retórica se endureció aún más. Trump aseguró que durante el mandato de su predecesor entraron “20 millones de extranjeros desconocidos y sin haber sido investigados”. Un número que sus propios asesores no han podido documentar. Aun así, la frase ya se instaló en la discusión pública.
Detrás de la revisión a las “green cards” hay algo más amplio. El Gobierno de Trump busca rehacer todo el andamiaje migratorio. Una tarjeta de residencia permanente otorga derechos clave. Permite trabajar y vivir legalmente en el país y abre el camino hacia la ciudadanía. Revisarlas no es un trámite menor. Es un mensaje político. Y es un mecanismo que podría poner a decenas de miles de personas en un limbo legal.
Los 19 países señalados no son aleatorios. Varias de esas naciones han estado en el centro de restricciones previas. Afganistán, Irán, Somalia o Yemen ya habían sido objeto de vetos migratorios en la primera presidencia de Trump. Ahora la estrategia vuelve, pero con un alcance más amplio. El reexamen podría afectar incluso a residentes que llevan años asentados, trabajan, pagan impuestos y construyeron una vida en Estados Unidos.

El contexto importa. El ataque en Washington abrió una ventana para que el Gobierno impulse medidas más radicales. El DHS reconoció que todos los protocolos de verificación relacionados con ciudadanos afganos serán revisados desde cero. “Seguridad y control” se convirtieron otra vez en los ejes del discurso oficial.
Mientras tanto, organizaciones de migración y derechos civiles alertan sobre el impacto. Recuerdan que muchos de los afectados llegaron mediante programas aprobados por el propio Gobierno estadounidense. Y que en el caso de Afganistán, miles de ellos trabajaron con tropas o agencias federales, incluidos intérpretes, analistas de inteligencia y colaboradores civiles.
La revisión recién empieza. Nadie sabe cuántos casos podrían ser revertidos. Tampoco queda claro cuál será el criterio final para suspender o mantener una residencia permanente. Lo que sí está claro es que la administración Trump ha decidido reconfigurar la política migratoria con una estrategia más agresiva que la vista en su primer mandato.
El nuevo frente migratorio de Trump comienza aquí

La revisión de “green cards” marca un giro institucional que afectará a miles de familias y reabrirá el debate sobre seguridad, responsabilidad gubernamental y las obligaciones de Estados Unidos con quienes han colaborado históricamente con el país. El impacto político y humano se sentirá durante meses. Y el alcance final de esta orden definirá hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno de Trump en su agenda migratoria más dura hasta la fecha.