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El consejo que sorprendió a Washington: la jugada saudí en un conflicto que no es el suyo

En una reunión cargada de tensiones regionales, el príncipe heredero saudí y Donald Trump abordaron un tema inesperado: Venezuela. Entre advertencias económicas, preocupaciones energéticas y maniobras diplomáticas, Arabia Saudita intenta desactivar una escalada militar y proponer un camino alternativo que redefiniría el futuro del chavismo y el rol de Estados Unidos.

El vínculo entre Washington y Riad suele girar en torno al petróleo, la seguridad de Medio Oriente y las alianzas estratégicas. Sin embargo, en su reciente encuentro en la Casa Blanca, Mohammed bin Salman llevó la conversación a un terreno inesperado: Venezuela. Mientras crecen versiones sobre un posible conflicto armado en el Caribe, el príncipe saudí busca influir en la decisión de Trump y proponer una salida política que evite un impacto global en los mercados y en la geopolítica regional.

Un encuentro clave que fue más allá de Medio Oriente

El encuentro entre Donald Trump y Mohammed bin Salman tenía una agenda previsible: el conflicto en Gaza, el rol de Irán, el equilibrio energético y la estabilidad regional. Pero, según altos funcionarios que siguieron la bilateral, surgió un tema “subterráneo”: la creciente tensión en torno a Venezuela y la posibilidad de que Estados Unidos avance hacia un enfrentamiento militar.

La monarquía saudí ve con preocupación esa escalada. Un choque armado en el Caribe, además de elevar los riesgos globales, podría desestabilizar uno de los factores que más les interesa preservar: los precios internacionales del petróleo.

Fuentes consultadas confirmaron que Bin Salman aconsejó a Trump evitar cualquier acción militar directa y, en su lugar, negociar una transición dentro del propio régimen chavista, garantizando que la figura que suceda a Nicolás Maduro tenga mayor alineación con Washington que con Pekín o Teherán.

Los intereses energéticos que explican la postura saudí

La clave, según un alto funcionario citado, está en el equilibrio petrolero. Venezuela produce cerca de 100.000 barriles diarios y, de ellos, Arabia Saudita preferiría que la mayor parte (al menos 80%) termine en manos estadounidenses y no chinas. En un contexto donde se anticipan inventarios sobrantes de crudo para el próximo año, un aumento repentino de suministro venezolano podría desestabilizar el mercado.

Riad busca evitar exactamente eso. Temen que una intervención militar, o un colapso repentino del régimen chavista, dispare cambios bruscos que desacomoden los precios. Por eso, al igual que Qatar, Arabia Saudita intenta posicionarse como mediador en la crisis venezolana, un rol que viene ampliando mediante mecanismos diplomáticos y su creciente influencia global.

La expansión saudí en el deporte (similar a la estrategia qatarí) forma parte de ese plan. No es casual que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, haya estado presente en la reunión en la Casa Blanca, un gesto simbólico de la alianza que viene construyendo Riad.

La salida negociada que Washington evalúa y sus obstáculos

El New York Times reveló que Nicolás Maduro habría ofrecido dejar el poder a cambio de “dos o tres años de transición”. Según el medio, Trump rechazó la propuesta, aunque luego el propio expresidente reconoció que existen canales de diálogo abiertos.

Para Estados Unidos, intervenir militarmente presenta riesgos enormes. La oposición venezolana, debilitada y fragmentada, no genera confianza como administradora del territorio en caso de un colapso del régimen. Una operación bélica implicaría además desplegar miles de soldados estadounidenses de forma prolongada, algo políticamente impopular y estratégicamente costoso.

Un elemento central complica aún más el escenario: incluso sin Maduro, el chavismo mantiene el control absoluto de las Fuerzas Armadas. Sin el apoyo militar, ningún gobierno de transición podría gobernar, lo que abre la puerta a negociaciones con actores clave del régimen como el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, la vicepresidenta Delcy Rodríguez o el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

Por qué Arabia Saudita quiere influir en la estrategia de Trump

Para Riad, evitar una crisis militar en Venezuela es tanto una cuestión económica como geopolítica. Un conflicto podría alterar la estabilidad del mercado petrolero, abrir oportunidades para China o Irán y desordenar el delicado equilibrio que los saudíes buscan preservar en plena redefinición del mapa energético global.

Por eso, la propuesta de Bin Salman apunta a una transición pactada que limite daños, evite un vacío de poder y mantenga a Venezuela dentro de un esquema más favorable a los intereses de Estados Unidos y sus aliados en el Golfo.

Mientras tanto, la sombra de un conflicto armado no desaparece del todo. Trump evalúa costos y beneficios, Maduro tantea caminos alternativos y Arabia Saudita intenta que la diplomacia gane tiempo antes de que la situación escale.

 

[Fuente; La Política Online]

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