Los senderistas que recorren los senderos del Parque Nacional de Yosemite, en Estados Unidos, están acostumbrados a ver pequeñas torres de piedras apiladas a lo largo de su camino. Para muchos, son símbolos de orientación, meditación o incluso arte natural. Sin embargo, la dirección del parque acaba de lanzar un mensaje firme y algo sorprendente: si ves uno fuera de los senderos oficiales, derríbalo.
Sí, tal como suena. Lejos de ser decorativos o útiles, estos montículos —conocidos como cairns— están causando problemas importantes en la conservación del entorno natural. Y el parque ha decidido actuar.
Un gesto aparentemente inocente que perjudica al ecosistema

Desde hace años, los montículos de piedras se han popularizado en muchos espacios naturales del mundo. Ya sea por motivos espirituales, por querer dejar una marca del paso propio o simplemente por la búsqueda de una foto para redes sociales, su presencia se ha multiplicado en lugares protegidos como Yosemite.
Pero lo que muchos desconocen es que apilar piedras puede alterar el hábitat de animales pequeños como insectos, reptiles y microorganismos que viven bajo ellas. Además, al mover las rocas de su posición original, se erosiona el terreno, se debilita la estabilidad natural del suelo y se contribuye a la degradación del entorno.
Por este motivo, los responsables del parque han decidido lanzar una campaña clara bajo los principios del programa Leave No Trace (No Dejes Rastro), que promueve un turismo responsable y sin impacto negativo. Uno de los pilares fundamentales de esta filosofía es precisamente evitar modificar el entorno en el que uno se encuentra.
Desorientación, accidentes y mensajes contradictorios

Más allá del impacto ecológico, los montículos no oficiales suponen también un riesgo para la seguridad de los senderistas. En Yosemite y otros parques naturales, los cairns se usan de manera estrictamente controlada como señalización en zonas donde no existen rutas claramente visibles, como campos de roca o pasos complejos. En esos contextos, los montículos son construidos por el personal del parque, siguiendo criterios de seguridad y orientación.
Cuando cualquier visitante decide levantar su propia torre de piedras, puede estar enviando señales falsas que desvían a otros excursionistas del camino correcto. Este tipo de confusión ya ha generado más de un susto en zonas poco transitadas.
En palabras de un portavoz del parque: “Lo que algunos consideran un gesto artístico o espiritual, para otros puede convertirse en una trampa. Y para la naturaleza, supone una alteración innecesaria del equilibrio ecológico”.
Un vídeo viral que cambió la percepción del público
La campaña educativa del parque ha incluido un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales: en él, un guardabosques derriba una gran torre de piedras construida fuera del sendero. La escena es tan simbólica como directa: desmontar estas estructuras también es una forma de cuidar el entorno.
Desde Yosemite insisten: no se trata de destruir por destruir, sino de proteger lo que ya existe. El mensaje general es claro: si no es una señal oficial, lo mejor es no tocar las piedras. Ni para apilarlas ni para moverlas de su sitio.
La invitación del parque a los visitantes es a mirar, disfrutar y dejar todo tal y como estaba. Y si se encuentran montículos fuera de lugar, a desmontarlos con cuidado y respeto. Porque, como bien recuerda la filosofía de Leave No Trace, la mejor huella que puede dejar un visitante es ninguna.
[Fuente: Diario As]