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El fragmento de cráneo del espécimen de Homo erectus junto a su reconstrucción parcial.
Imagen: Andy Herries, Jesse Martin, and Renaud Joannes-Boyau
El fragmento de cráneo del espécimen de Homo erectus junto a su reconstrucción parcial.
Imagen: Andy Herries, Jesse Martin, and Renaud Joannes-Boyau

Un fragmento de cráneo encontrado en Sudáfrica sugiere que el Homo erectus apareció 100.000 años antes de lo que se pensaba. Esta nueva investigación también muestra que el H. erectus vivía junto a otras dos especies de homínidos, ninguna de las cuales era humana.

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Según una nueva investigación publicada ayer en Science, han conseguido fechar un trozo de cráneo que pertenecía a un niño Homo erectus entre 2,04 millones y 1,95 millones de años atrás. Los restos craneales de otro homínido extinto, el Paranthropus robustus, fueron desenterrados del mismo yacimiento y lo encuadraron en el mismo rango de fechas.

Ambos fósiles fueron encontrados en el yacimiento Drimolen, uno de los yacimientos paleoantropológicos sudafricanos importantes conocidos como la Cuna de la Humanidad. El nuevo paper, dirigido por Andy Herries de la Universidad de Johannesburgo, fue una colaboración internacional que involucró a investigadores de la Universidad La Trobe en Australia y la Universidad de Washington en St. Louis.

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Elementos encontrados en el yacimiento Drimolen. 
Image: Andy Herries
Elementos encontrados en el yacimiento Drimolen.
Image: Andy Herries

Hay mucho que analizar de estos nuevos hallazgos, pero las implicaciones antropológicas que tiene son muy importantes.

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En primer lugar, la tapa del cráneo del H. erectus, llamada DNH 134, es ahora la prueba más antigua que tenemos de esta especie, posiblemente el grupo humano más exitoso que haya existido. Estos humanos ahora extintos vivieron más de 1,5 millones de años, extendiéndose por Asia e Indonesia. También pueden estar directamente relacionados con el Homo sapiens, aunque muchos homínidos diferentes contribuyeron al loco entramado que es nuestra especie.

Los autores del nuevo estudio “proporcionan los restos que han sido fechados con mayor precisión en Sudáfrica, que añaden más de 100.000 años a las primeras fechas de aparición del... H. erectus, y revelan que el H. erectus fue un grupo de nómadas desde sus comienzos, escribió la antropóloga de la Universidad de Nueva York Susan Anton, que no participó en el nuevo estudio, en un artículo relacionado en Insights.

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La presencia del H. erectus en Sudáfrica durante este período de tiempo también daña la teoría que propone a Asia como el lugar de nacimiento de esta especie. Antes de este descubrimiento, los fósiles más antiguos del H. erectus fueron encontrados en el yacimiento de Dmanisi en Georgia, con una antigüedad de 1,8 millones de años, y en el yacimiento de Koobi fora en Kenia, con una antigüedad de 1,7 millones de años. El hecho de que H. erectus se originó en África, y no en Asia, también está respaldado por otras pruebas recientes.

Ya sabíamos que el H. erectus tenía cierta inclinación hacia la migración, pero este descubrimiento lo reafirma. Suponiendo que se originó en África hace unos 2 millones de años, como sugiere esta nueva investigación, finalmente se acabaron extendiendo al norte, llegando a lo que ahora es Georgia (un país ubicado justo al noreste de Turquía) unos 200,000 años después. Y hace alrededor de unos 1,3 millones-1,5 millones de años, llegaron a la isla de Java en Indonesia. Guau.

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El DNH 134 es el primer cráneo de H. erectus que se encuentra en Sudáfrica, que data de la Edad de Piedra Temprana en la región.

“Hasta este hallazgo, siempre asumimos que el Homo erectus se había originado en el este de África”, dijo Stephanie Baker, investigadora de la Universidad de Johannesburgo. “Pero el DNH 134 muestra que el Homo erectus, uno de nuestros antepasados ​​directos, posiblemente proviene del sur de África. Eso significaría que más tarde se trasladaron hacia el norte, a África Oriental. Desde allí atravesaron el norte de África para poblar el resto del mundo”.

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Y, sin embargo, hay aún más de este descubrimiento, ya que en los mismos depósitos encontrados en las cuevas, apareció otro fragmento de cráneo fascinante, uno que pertenece a una especie conocida como Paranthropus robustus. Esto es interesante porque otro homínido no humano, el Australopithecus, también se remonta a este mismo tiempo y lugar. Los restos fosilizados del Australopithecus sediba fueron descubiertos previamente en un yacimiento cercano llamado Malapa y datan de hace unos 1,98 millones de años.

Restos del DNH 152, el fragmento de cráneo encontrado, junto a algunas piezas dentales.
Imagen: A. I. R. Herries et al., 2020/Science
Restos del DNH 152, el fragmento de cráneo encontrado, junto a algunas piezas dentales.
Imagen: A. I. R. Herries et al., 2020/Science
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Si la nueva investigación es correcta, esto significa que tres géneros de homínidos diferentes —Homo, Paranthropus y Australopithecus— ya estaban vagando por Karst, Sudáfrica, hace unos dos millones de años. El nuevo artículo es el primero en mostrar que estos tres homínidos vivían aproximadamente en el mismo lugar y al mismo tiempo.

En cuanto a cómo estos tres géneros interactuaban entre sí, nadie lo sabe, pero su presencia contemporánea puede haber tenido algo que ver con los grandes cambios climáticos que tuvieron lugar en aquella época. (Más sobre esto en un momento).

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La presencia de H. erectus en esta etapa temprana de la evolución humana sacude al mundo antropológico por otra razón, y es que ahora sugieren que el Australopithecus sediba es la especie ancestral inmediata al H. erectus.

“Que el DNH 134 sea mayor que el A. sediba complica la probabilidad de que esta especie sea el ancestro del Homo en Sudáfrica, como se había sugerido anteriormente”, escribieron los autores en su artículo.

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Oye, nadie dijo que el estudio de los orígenes de la humanidad iba a ser fácil.

Para alcanzar el rango de fechas propuesto sobre estos fósiles, los investigadores combinaron múltiples técnicas: la datación uranio-plomo para las piedras del yacimiento, la resonancia de espín electrónico para los dientes y el paleomagnetismo para los sedimentos de la cueva. Juntos, estos métodos arrojaron fechas que estaban entre 2,04 millones y 1,95 millones de años atrás.

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El cráneo de P. robustus, llamado DNH 152, era relativamente fácil de identificar, pero no se puede decir lo mismo del cráneo de DNH 134, que consiste en una pequeña tapa de cráneo que pertenecía a un niño que murió entre los 2 y los 3 años. El “espécimen conserva caracteres que lo alinean morfológicamente” con el H. erectus, según el paper.

Si hay un punto débil en el nuevo paper, es éste. Identificar una especie de homínido a partir de un cráneo parcial de un espécimen inmaduro es, en el mejor de los casos, una propuesta precaria. Dada la presencia de otros humanos que vivieron durante el mismo tiempo —que sepamos, el Homo habilis y el Homo rudolfensis no es irracional pensar que el fósil de DNH podría representar algo más que al H. erectus. Los humanos, después de todo, han existido durante unos 2,8 millones de años. En el artículo de Insights que lo acompaña, Anton disipó algunas de mis preocupaciones, aunque solo parcialmente:

¿Cómo de firme es la identificación de estas especies? El DNH 152 fue reconocido como P. robustus gracias a la base de la morfología dental, pero el DNH 134 es menos firme. El tamaño y la forma del cerebro de DNH 134... merecen su asignación como Homo e impide su afiliación con dos especies de Homo que vivían en el continente en ese momento (H. rudolfensis y H. habilis). El H. erectus tiene una forma distintiva [neurocráneo] en comparación con otras especies de Homo tempranas y una que está presente incluso en individuos jóvenes. Sobre esta base, los autores reconocieron al DNH 134 como H. erectus.

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Otro aspecto importante de esta investigación (avisé que había mucho que comentar aquí) fue el descubrimiento de herramientas de piedra y hueso que se remontan al mismo período de tiempo. Así que, con aproximadamente 2 millones de años, ahora son las herramientas más antiguas que se hayan encontrado en el sur de África. Se han encontrado herramientas más antiguas en otros lugares, incluidas herramientas de piedra de hace 2,4 millones de años desenterradas en Argelia y herramientas de piedra de hace 2,6 millones de años encontradas en Etiopía.

Como se mencionó anteriormente, la presencia de tres géneros de homínidos contemporáneos se relacionó con los cambios climáticos que ocurrieron entre 2.3 y 1.8 millones de años atrás. El clima sudafricano cálido y húmedo se estaba volviendo fresco y seco, convirtiendo los bosques en sabana.

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Para los Homo, esta transición fue soportable e incluso ideal, debido a nuestras dietas flexibles e inclinaciones nómadas. No se podría decir lo mismo de los Paranthropus y Australopithecus, quienes probablemente tuvieron problemas para adaptarse al entorno cambiante. Como señalan los investigadores en el nuevo estudio, estos cambios habrían afectado al Paranthropus particularmente, ya que era una especie que dependía en gran medida de las raíces y tubérculos (los individuos de Paranthropus eran bajitos, cuyos dientes anchos estaban diseñados para moler material vegetal resistente).

Así que, mientras los Paranthropus y Australopithecus luchaban por su existencia, los recién llegadosHomo llenaron el vacío, según esta nueva investigación.

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La ironía de todo esto es cómo el cambio climático inducido por el hombre ahora amenaza a nuestra especie, donde en el pasado contribuyó a nuestra supervivencia. Aún así, es una lección importante, que muestra los impactos catastróficos que un clima cambiante puede traer, incluso para las especies que han existido durante milenios.

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