Las consolas portátiles han cambiado radicalmente la industria del videojuego. Desde el dominio inicial de la Nintendo Switch hasta la llegada de competidores como la Steam Deck, este mercado ha evolucionado hacia dispositivos más potentes y versátiles. Sin embargo, ¿qué sucede cuando un usuario decide llevar esta idea al extremo? Este caso curioso explora cómo una Steam Deck se convirtió en un «ladrillo» funcional que, paradójicamente, sigue siendo portable.
El auge de las consolas portátiles y el impacto de la Steam Deck

La Steam Deck, desarrollada por Valve, marcó un hito en el mercado de las consolas portátiles al ofrecer la potencia de un PC en un dispositivo compacto. Con la capacidad de ejecutar juegos de última generación con un rendimiento sorprendente, su llegada destacó por su innovación. Lo realmente interesante es cómo un dispositivo de bajo consumo logra mantener una tasa de FPS estable, algo que muchos ordenadores de sobremesa aún tienen dificultades para conseguir.
A pesar de estas ventajas, la Steam Deck tiene un punto débil: su tamaño. Comparada con la Nintendo Switch, es más grande y pesada, lo que compromete su portabilidad. Este desafío llevó a un usuario a transformar su consola en algo completamente diferente.
De consola portátil a «ladrillo» funcional
Crastinator-Pro, un usuario de GitHub, decidió modificar su Steam Deck para hacerla más compacta y ligera. Sin embargo, el resultado final la aleja de la idea tradicional de portabilidad. Inspirado por las guías de reparación de iFixIt, desarmó la consola, eliminando todos los componentes innecesarios hasta dejar solo la placa base y el ventilador.
El siguiente paso fue crear una carcasa impresa en 3D con forma de ladrillo, diseñada para albergar los componentes esenciales. Aunque el dispositivo perdió su aspecto original y dejó de ser una consola portátil en el sentido clásico, su creador argumenta que ahora es más fácil de transportar, especialmente al combinarla con gafas de realidad aumentada y un mando Bluetooth.
¿Un mini PC disfrazado de consola?

El diseño personalizado de Crastinator-Pro comparte más similitudes con un mini PC que con una consola tradicional. A diferencia de la Steam Deck original, que integra todos los periféricos necesarios, esta versión requiere gafas de realidad aumentada y un mando adicional para funcionar. Esto plantea la pregunta: ¿realmente sigue siendo un dispositivo práctico?
Por un lado, su creador afirma que la configuración es más portable en ciertas circunstancias. Por otro lado, añadir periféricos externos va en contra del concepto original de la Steam Deck, que buscaba ofrecer una experiencia todo en uno. Este contraste entre diseño y funcionalidad abre un debate interesante sobre las prioridades de los usuarios y el propósito de las consolas portátiles.
Un proyecto único, no un producto comercial
Es importante señalar que este «ladrillo» personalizado es un proyecto personal y no un producto comercial. Aunque resulta fascinante como experimento tecnológico, no está destinado a competir con dispositivos del mercado. Aun así, demuestra cómo la creatividad y la tecnología pueden dar lugar a ideas innovadoras, aunque estas desafíen nuestras expectativas sobre lo que debería ser una consola portátil.
Este caso pone en evidencia las posibilidades que ofrecen los dispositivos modulares y cómo los usuarios pueden adaptarlos a sus necesidades específicas. Quizás no todos estén dispuestos a transformar sus consolas en un «ladrillo», pero es un recordatorio de que la innovación a menudo surge de los lugares más inesperados.