No es la primera vez que un teléfono se hincha y prende fuego (ni será la última), pero este nuevo vídeo viral de la explosión de una batería en China nos enseña tres valiosas lecciones sobre lo que podemos hacer para evitarlo.

Una mujer conduce por una concurrida autopista de Shanghái cuando su teléfono —un iPhone 6 que había dejado en el salpicadero— explota de repente envolviéndose en llamas y formando una gran humareda. La mujer pega un grito, pero como el incendio se apaga rápidamente decide abrir la ventana y continuar avanzando para no entorpecer el tráfico. Error.

Unos segundos después, el iPhone vuelve a arder, esta vez con llamas más grandes y amenazantes. La mujer entra en pánico, detiene el coche y sale por la puerta gritando: “¡mi teléfono explotó, mi teléfono explotó!”. La explosión fue causada por una batería defectuosa y una exposición prolongada al sol. Como en gran parte del hemisferio norte, en Shanghái hace calor estos días y los termómetros alcanzan máximas de 37 ºC.

Pero hay algo más. La batería del iPhone no era original: la mujer la había reemplazado en febrero en un taller de reparaciones en el que le habían dicho que usarían componentes genuinos. Ahora el taller le ha ofrecido un iPhone de segunda mano, pero se niega a asumir más responsabilidades. Así que, como decíamos, la moraleja de esta historia es triple:

  1. No reemplaces la batería original de tu teléfono por una batería barata. La calidad de los componentes que usan los técnicos no autorizados puede variar enormemente (el precio es una pista). Si el dinero no es un problema, siempre puedes ir a una tienda Apple a cambiarla (hasta diciembre, el cambio de batería cuesta $30 para el iPhone 6 o superior).
  2. No dejes tu teléfono al sol. Las baterías de litio tienen químicos inflamables en su interior. La exposición prolongada al calor puede degradar su capacidad y producir un embalamiento térmico (es decir, una explosión). Por eso muchas explosiones ocurren durante la carga.
  3. No des por sentado que el teléfono es seguro si ya no se ven llamas. El teléfono sigue muy caliente y la batería todavía puede combustionar. Si tu teléfono está ardiendo, desenchúfalo antes que nada de la corriente e intenta apagarlo con un extintor, con arena o, si no tienes nada de eso, con agua. Y si estás conduciendo, para el coche de inmediato y ponte a salvo en el arcén: el fuego podría extenderse o el humo podría reducir tu visibilidad, aumentando el riesgo de que tengas un accidente.