Si te fijas detenidamente en la imagen con la que abrimos te darás cuenta de que a ese ojo le pasa algo, y probablemente nada bueno. A lo mejor no lo sabías, pero el iris, la estructura redonda y de color de tu ojo, se puede desprender. Ahora fíjate de nuevo en la imagen. Sí, el iris se ha desprendido.

De hecho, el fen√≥meno tiene nombre, iridodi√°lisis, y efectivamente, puede ser tan desagradable como parece. La instant√°nea que vemos se public√≥ esta semana en un cuestionario del New England Journal of Medicine. Una foto que muestra el iris arrugado de un paciente de 48 a√Īos que recibi√≥ un golpe en el ojo con un cord√≥n el√°stico.

Al parecer, después de una semana de dolor ocular junto con visión doble y borrosa, fue a la clínica de oftalmología, donde un examen reveló iridodiálisis traumática, la forma específica de la afección causada por el trauma. En otras palabras, el iris se había separado a través del hemisferio superior de su ojo, y estaba hundido.

Normalmente, la causa m√°s com√ļn para que el iris se desgarre del cuerpo ciliar del ojo es traum√°tica: recibir un golpe en la cara. Por ejemplo, practicando deportes, lesiones relacionadas con caballos o cualquier tipo de golpe contundente en el √°rea de los ojos.

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Cuando esto sucede, el paciente ya no puede regular la cantidad de luz que entra en el ojo, y como consecuencia de ello, comienzan a llegar nuevas complicaciones, como la fotofobia, el dolor que experimentamos cuando la luz es demasiado intensa, junto con la visión doble y el deslumbramiento antes comentados.

No todo es tan terrible. En casos relativamente leves, la iridodiálisis se trata con reposo en cama, pero en casos más graves, se necesita cirugía para volver a unir el iris. En este caso en particular, New England Journal of Medicine no revela el final, pero muy posiblemente esas arrugas indican una lesión que necesitó de cirugía. [New England Journal of Medicine vía ScienceAlert]