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Ciencia

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto

Una excavación preventiva en pleno casco urbano ha revelado los restos del núcleo civil que acompañaba a las legiones romanas. Bajo siglos de edificios medievales y modernos, aparece ahora el rastro de la vida cotidiana que dio origen a la ciudad.
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Caminar por el centro de Estrasburgo es recorrer una ciudad europea reconocible: fachadas, comercios, calles estrechas, turistas. Lo que casi nadie imagina es que, a apenas unos metros bajo los adoquines, existe otra ciudad superpuesta. No una metáfora, sino un barrio romano real, enterrado durante casi dos mil años bajo capas de historia urbana.

Una excavación preventiva en pleno corazón de la ciudad ha sacado a la luz los restos de las canabae legionis de Argentoratum, el antiguo nombre romano de Estrasburgo. No se trata de un campamento militar en sí, sino de algo quizá más revelador: el tejido civil que creció alrededor de las legiones, con tiendas, viviendas, talleres y vida cotidiana.

La ciudad bajo la ciudad

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto
© Clémentine Barbau, Inrap.

El hallazgo obliga a mirar Estrasburgo de otra manera. Bajo edificios medievales, tabernas modernas y solares recientemente demolidos, se conservan niveles de ocupación que se remontan al siglo II. Los arqueólogos han tenido que excavar hasta cuatro metros de profundidad para encontrar los primeros suelos romanos, apoyados sobre sedimentos depositados por los antiguos desbordamientos del Rin, según el estudio publicado en Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap).

Ese descenso físico es también un descenso en el tiempo. Cada capa revela una ciudad distinta: la romana, la medieval en expansión, la moderna que se reorganiza tras demoliciones recientes. El resultado es un corte vertical de la historia urbana europea concentrado en una parcela de apenas unos cientos de metros cuadrados.

Argentoratum no era solo un campamento

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto
© Géraldine Alberti, Inrap.

En los libros de historia, Argentoratum suele aparecer como una guarnición militar romana estratégica. Lo que la excavación confirma es que no fue solo un enclave de soldados, sino un pequeño ecosistema urbano. Las canabae legionis eran los barrios donde se instalaban comerciantes, artesanos, familias y todo un mundo civil que vivía a la sombra de las legiones.

Los restos hallados —estructuras semisubterráneas, fragmentos de pinturas murales, tejas romanas, entramados de barro y paja— dibujan un escenario mucho más doméstico de lo que solemos imaginar cuando pensamos en Roma. No es el imperio de los grandes monumentos, sino el de la vida cotidiana: casas modestas, tiendas, almacenes, espacios de trabajo y refugio.

Una historia de capas, reutilizaciones y borrados

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto
© Marieke van Es, Inrap.

Lo más fascinante del yacimiento no es solo lo romano, sino cómo cada época reutilizó y transformó lo anterior. Muros medievales levantados con materiales reciclados, estructuras que se apoyan sobre cimientos antiguos, edificios que cambian de función una y otra vez: sede gremial, taberna, cine, sinagoga, brasserie. La ciudad se reescribe constantemente sobre sí misma.

Esta superposición deja una enseñanza incómoda: gran parte de lo que creemos “histórico” en la superficie es apenas la última capa visible de un relato urbano mucho más largo. El subsuelo conserva memorias que la arquitectura actual ha tapado, pero no borrado del todo.

Lo que cambia este hallazgo en nuestra forma de mirar las ciudades

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto
© Clémentine Barbau, Inrap.

Descubrir las canabae legionis en pleno centro de Estrasburgo no es solo un éxito arqueológico local. Es un recordatorio potente de cómo se construyen las ciudades europeas: no como entidades que surgen de cero, sino como organismos que se acumulan sobre sus propios restos.

Este tipo de excavaciones preventivas, que suelen pasar desapercibidas fuera de los círculos especializados, son las que permiten reconstruir la biografía real de una ciudad. No la de los grandes hitos, sino la de la gente que vivió, trabajó, comió y murió en los mismos lugares que hoy pisan millones de personas sin saberlo.

Estrasburgo acaba de descubrir que su centro histórico se construyó sobre un barrio romano vivo. Las canabae legionis emergen bajo el asfalto
© Anicet Konopka, Inrap.

Estrasburgo acaba de mirarse en un espejo incómodo: bajo su presente late, todavía, la huella de una ciudad romana que nunca terminó de desaparecer.

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