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Estudios revelan el idioma más fácil de aprender… y no es el inglés ni el español

Aunque muchos apuestan por el inglés, un idioma poco conocido se gana el primer lugar entre los más fáciles de aprender. Su gramática directa y lógica lo convierten en una opción ideal.
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Aprender un nuevo idioma es uno de los desafíos más enriquecedores para quienes buscan ampliar sus horizontes personales o profesionales. Sin embargo, no todas las lenguas implican el mismo nivel de dificultad. Existen algunas que, por su estructura y características, son especialmente amigables con los principiantes. Entre ellas, una opción inesperada lidera el ranking según lingüistas y traductores. Descubrir cuál es y por qué puede cambiar tus planes de estudio.

El idioma más accesible del mundo según los especialistas

A menudo se piensa que el inglés es la lengua más sencilla de adquirir, pero una investigación reciente realizada por la empresa de traducción Unbabel posiciona al afrikáans en el primer puesto. Esta lengua, con unos 9 millones de hablantes, se utiliza principalmente en Sudáfrica y tiene raíces en el holandés, formando parte de la familia germánica occidental.

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© India Picture

Lo que distingue al afrikáans es su estructura extremadamente simplificada. A diferencia de muchos idiomas europeos, no presenta complicadas conjugaciones verbales ni reglas de género o número. Por ejemplo, los verbos se mantienen iguales independientemente del sujeto, y solo existen tres tiempos verbales básicos: pasado, presente y futuro.

Esta reducción de elementos gramaticales complejos permite que los estudiantes puedan construir frases de manera efectiva desde las primeras lecciones. Además, su pronunciación es bastante regular y su ortografía es fonética, lo que facilita aún más el proceso de aprendizaje.

Otras lenguas que también son consideradas fáciles

Aunque el afrikáans se lleva el primer lugar en términos de simplicidad, hay otros idiomas que también resultan accesibles para quienes hablan español o tienen experiencia con lenguas romances.

Francés:
Con alrededor de 300 millones de hablantes, el francés comparte muchas raíces léxicas con el español, lo que ayuda a los estudiantes a familiarizarse rápidamente con el vocabulario. Aunque su pronunciación puede presentar desafíos al principio, su gramática tiene elementos comunes con otros idiomas europeos.

Holandés:
Este idioma, hablado por cerca de 23 millones de personas, resulta una opción amigable para hispanohablantes. A diferencia del alemán, tiene reglas más simples y una estructura de frases que recuerda al inglés. Además, quienes se familiarizan con el afrikáans pueden encontrar aún más facilidad en su estudio.

Noruego:
Dentro de las lenguas escandinavas, el noruego es posiblemente la más sencilla. Carece de conjugaciones verbales según la persona, lo que reduce la cantidad de reglas a memorizar. Además, aprender noruego puede abrir la puerta al sueco y al danés, con los que guarda gran similitud.

Italiano:
El italiano es una lengua cálida y expresiva, famosa por su vínculo con la música, el arte y la gastronomía. Más de 60 millones de personas lo hablan, y para los hispanohablantes resulta muy accesible por su vocabulario familiar, pronunciación clara y estructura gramatical sencilla.

Elegir el idioma adecuado según tus objetivos

Más allá de la facilidad gramatical, elegir un idioma también depende de los intereses personales, las oportunidades laborales y el entorno cultural. El afrikáans, aunque no es tan extendido como otras lenguas, puede ser un excelente punto de partida para iniciarse en el aprendizaje de idiomas sin frustraciones.

Del mismo modo, optar por el francés, italiano o noruego puede abrir puertas tanto en el ámbito profesional como en experiencias personales, como viajes, amistades internacionales o acceso a obras culturales en su idioma original.

Aprender un idioma no solo consiste en memorizar reglas y palabras, sino en explorar una nueva forma de ver el mundo. Y comenzar por una lengua sencilla puede ser el impulso necesario para seguir descubriendo otras.

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