Cuando Euclid despegó en 2023, la comunidad científica esperaba un catálogo profundo para estudiar materia oscura y energía oscura. Pero el telescopio europeo hizo algo más: abrió una ventana inesperada sobre la evolución galáctica. Con solo el primer tramo de datos, entregado en marzo de 2025, ya registró 1,2 millones de galaxias y reveló detalles que nunca habían sido observados a esta escala. Su misión apenas comienza, pero ya está cambiando la forma en que entendemos el cosmos.
Un nuevo atlas para entender cómo cambian las galaxias

Euclid combina una cualidad poco habitual en telescopios espaciales: alta resolución y un campo de visión enorme. Esa mezcla permitió observar patrones que antes estaban enterrados en estadísticas imprecisas o muestras demasiado pequeñas. Las imágenes muestran cómo las formas galácticas se distribuyen, cómo se deforman con el tiempo y cómo sus estructuras internas revelan distintas etapas evolutivas.
Los investigadores también rastrearon señales de núcleos secundarios: indicadores tempranos de fusiones entre agujeros negros supermasivos. Cuando dos galaxias se encuentran, sus agujeros negros centrales terminan orbitándose mutuamente hasta fusionarse, liberando ondas gravitacionales y remodelando la forma final de la galaxia anfitriona. Con Euclid, estas fases ya no son teóricas: aparecen como patrones observables.
La sorpresa: las galaxias más comunes no son las que pensábamos

Uno de los hallazgos más llamativos es la enorme presencia de galaxias enanas tenues. El telescopio identificó más de 2600 solo en el primer tramo de datos, muchas con núcleos compactos azules o cúmulos globulares que actúan como semillas de futuras estructuras mayores.
Este resultado cuestiona el esquema clásico que ordena a las galaxias en espirales, elípticas e irregulares. Las observaciones revelan una diversidad más amplia y una continuidad de formas que los modelos antiguos no contemplaban. Para los astrónomos, esto es crucial: la teoría de formación galáctica se basa en que sistemas pequeños se fusionan y construyen galaxias como la Vía Láctea. Euclid lo está mostrando en tiempo real.
Un anillo perfecto y una puerta a la materia oscura

Entre los datos, hubo otra imagen que capturó la atención mundial: un anillo de Einstein casi perfecto alrededor de la galaxia NGC 6505. Este efecto ocurre cuando la luz de una galaxia distante se curva por la gravedad de otra en primer plano.
El nivel de precisión en la alineación convierte a esta observación en una herramienta única para medir cómo se distribuye la materia oscura y cómo cambia la expansión del universo. La relatividad general, en lugar de ser un concepto abstracto, aparece dibujada en el cielo.
Lo que viene y por qué importa
Lo sorprendente es que todo esto representa solo el 0,5% de lo que Euclid ofrecerá cuando su misión termine en 2029. Si el primer tramo ya reescribió clasificaciones, modelos y expectativas, los próximos años podrían redefinir la cosmología moderna.
Con Euclid, el universo dejó de ser un mapa estático y empezó a parecerse a una historia en movimiento. Y apenas estamos leyendo la primera página.