Un Falcon 9 de SpaceX lanzó el sábado el telescopio Euclid de la Agencia Espacial Europea. El telescopio espacial de 1,2 metros de diámetro llegará dentro de un mes al punto L2 de Lagrange, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, desde donde observará el lado oscuro del universo.
Si bien nunca se ha detectado, se cree que la materia oscura constituye el 27% de la densidad energética del universo, mientras que la energía oscura representa el 68%. Los planetas, las estrellas, las galaxias y el resto de cosas que hemos podido observar comprenden apenas el 5% del universo conocido.
En los últimos miles de millones de años, el universo se ha estado expandiendo a un ritmo acelerado, y los astrónomos adoptaron el término “energía oscura” para darle una explicación. Del mismo modo, y aunque no se haya observado porque es invisible para nosotros, se cree que hay una “materia oscura” porque desvía la luz a su alrededor, formando lentes gravitatorias. Pero es un término general para una cantidad de masa que podría ser muchas cosas distintas.

El telescopio Euclid observará el universo en longitudes de onda infrarrojas, en el rango de 1,1 a 2 micras. Su objetivo es mapear la geometría de este universo oscuro —de ahí su nombre, Euclides, en honor al astrónomo griego que sentó las bases de la geometría moderna en el siglo III d.C.
El telescopio observará miles de millones de objetos que se ven como eran hace 10.000 millones de años. Sus imágenes cubrirán más de un tercio del universo observable más allá de la Vía Láctea. Observará todos los tipos de lentes gravitatorias, desde las fuertes, que producen los famosos anillos de Einstein, hasta las débiles, que distorsionan las galaxias distantes.
Una vez en órbita, Euclid pasará dos meses probando y calibrando sus instrumentos. El telescopio espacial tiene dos instrumentos científicos: una cámara de luz visible (o VIS) y un espectrómetro de infrarrojo cercano (NISP). Sus imágenes serán cuatro veces más nítidas que las observaciones terrestres.
Euclid tiene una vida útil prevista de seis años, aunque podría funcionar durante más tiempo dependiendo de la cantidad de combustible que le quede. El telescopio espacial James Webb, su vecino en el punto L2, tuvo un lanzamiento tan preciso a bordo del cohete europeo Ariane 5 que pudo ampliar su esperanza de vida de 10 a 20 años.