El Sentinel-1D, cuarto satélite radar del programa europeo Copernicus, despegará mañana desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane 6. Si todo sale según lo previsto, marcará un hito en la capacidad europea de monitorizar el planeta las 24 horas del día, incluso entre nubes o de noche.
El proyecto, liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y financiado por la Comisión Europea, forma parte del esfuerzo por mantener la continuidad de los datos obtenidos por sus predecesores, los Sentinel-1A, 1B y 1C. Con esta nueva incorporación, la constelación radar de Copernicus garantizará una observación completa del planeta cada seis días, ofreciendo información esencial para la gestión de emergencias, la agricultura, el control marítimo y la vigilancia climática.
“Sentinel-1D es único respecto a todas las misiones de radar de alta resolución”, explicó Ramón Torres Cuesta, director del proyecto, durante la presentación en el centro de control de la ESA. El ingeniero lleva más de veinte años vinculado al programa y define esta nueva misión como “un paso fundamental para mantener la mirada de Europa sobre la Tierra”.
Un radar que atraviesa las nubes y detecta cambios milimétricos

El radar de apertura sintética (SAR) de Sentinel-1D permite capturar imágenes con precisión milimétrica sin verse afectado por la oscuridad, la lluvia o las nubes. Gracias a su sensibilidad mejorada —tres decibelios superior a la de sus antecesores—, podrá detectar desplazamientos del terreno, variaciones en la humedad del suelo o movimientos de glaciares con una exactitud sin precedentes.
Su capacidad ya ha demostrado ser vital: las misiones Sentinel anteriores ayudaron a cartografiar la deformación del suelo tras el terremoto de Turquía de 2023, mapear inundaciones en la costa mediterránea española y seguir el avance de huracanes como Melissa en el Caribe.
Ahora, con Sentinel-1D, Europa refuerza su red de observación global y garantiza la continuidad de una base de datos que científicos, gobiernos y empresas utilizan cada día para comprender cómo está cambiando el planeta.
Vigilancia marítima y lucha contra la pesca ilegal

Una de las principales novedades del Sentinel-1D es la incorporación del sistema AIS (Automatic Identification System), que capta la posición de buques en tiempo real. Esta mejora permitirá detectar embarcaciones sospechosas o con sistemas de identificación desactivados, un problema creciente en la lucha contra la piratería y la pesca ilegal.
Según datos de la ESA, hasta el 75% de la flota pesquera industrial mundial opera sin estar registrada o con sistemas de identificación falsos. Con Sentinel-1D, Europa podrá vigilar las rutas marítimas con precisión global, incluso en regiones donde las condiciones meteorológicas o políticas dificultan el acceso a los datos.
“Este satélite no solo observa la Tierra, sino también lo que ocurre en sus océanos”, señaló Torres. “Podemos rastrear buques que apagan deliberadamente sus transmisores y comparar su movimiento con las imágenes radar para descubrir actividades ilegales”.
Ciencia abierta y liderazgo tecnológico europeo

Una de las grandes fortalezas del programa Copernicus es su política de acceso abierto a los datos. Cualquier investigador, institución o empresa puede descargar gratuitamente las imágenes y utilizarlas para desarrollar aplicaciones científicas, agrícolas o medioambientales.
“Copernicus es financiado con dinero público, pero genera un retorno económico directo”, subrayó Torres. “Empresas y universidades pueden transformar esos datos en conocimiento, innovación y empleo”.
España tiene un papel destacado en esta misión. Thales Alenia Space España, SENER, GMV, EADS CASA Espacio y RYMSA han participado en el desarrollo de sistemas críticos, mientras que grupos de investigación de la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad de Alicante han contribuido al procesamiento y análisis de datos.
El resultado es un modelo de colaboración europea que combina tecnología, ciencia y acceso libre, y que ha convertido a Copernicus en el programa de observación terrestre más avanzado del planeta.
La mirada de Europa hacia el futuro
Durante la presentación, el equipo de la ESA mostró ejemplos de la potencia del sistema: la medición del desplazamiento de un puente en Oslo con precisión de milímetros, la velocidad de los glaciares en Groenlandia o el seguimiento de los arrozales de Vietnam, cuya productividad influye en la economía mundial.
Además, Sentinel-1D será clave en la vigilancia del cambio climático, especialmente en los casquetes polares. Sus mediciones de la masa de hielo y la estabilidad de las plataformas glaciares se utilizan para calibrar los modelos climáticos globales.
“Cada órbita de 90 minutos es una nueva fotografía del planeta vivo”, concluyó Torres. Con el lanzamiento del Sentinel-1D, Europa consolida su papel como potencia espacial científica, comprometida con una observación continua, precisa y abierta del mundo.
[Fuente: La Vanguardia]