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Ciencia

Europa quiere cambiar las reglas contra un cáncer que todavía no tiene cura. Su plan es fabricar células asesinas listas para atacar cuando el paciente las necesite

Europa financia con 10 millones de euros una inmunoterapia experimental contra el mieloma múltiple. Utilizará células asesinas creadas en laboratorio para atacar el cáncer sin las largas esperas de los tratamientos actuales.
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Una de las grandes paradojas de la medicina moderna es que algunos tratamientos contra el cáncer pueden ser extraordinariamente sofisticados y, al mismo tiempo, demasiado lentos para quienes más los necesitan. Las inmunoterapias celulares han permitido obtener resultados importantes frente a determinados tumores, pero muchas requieren extraer células del propio paciente, modificarlas en un laboratorio y esperar semanas hasta que estén preparadas. Para alguien con una enfermedad que avanza rápidamente, ese tiempo puede resultar decisivo.

Un consorcio europeo con una importante participación española quiere cambiar ese modelo. Su proyecto, llamado iN-KEY, busca desarrollar una inmunoterapia contra el mieloma múltiple que pueda fabricarse de antemano, conservarse y administrarse cuando sea necesaria. La Unión Europea aportará casi 10 millones de euros a una investigación que utilizará células del sistema inmunitario modificadas genéticamente para reconocer y destruir células cancerosas. La propuesta es prometedora, aunque todavía deberá demostrar su seguridad y eficacia en pacientes.

Una inmunoterapia contra el mieloma múltiple que podría eliminar semanas de espera

Europa quiere cambiar las reglas contra un cáncer que todavía no tiene cura. Su plan es fabricar células asesinas listas para atacar cuando el paciente las necesite
Especialistas trabajan en las instalaciones de terapias avanzadas del Banc de Sang i Teixits, donde se desarrollan procedimientos de producción y control de medicamentos celulares. © Banc de Sang i Teixits.

El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas, responsables de producir anticuerpos, que se desarrolla en la médula ósea. Aunque las opciones de tratamiento han mejorado considerablemente, la enfermedad sigue considerándose generalmente incurable y muchos pacientes experimentan recaídas.

Una de las estrategias más avanzadas son las terapias CAR-T, que utilizan células inmunitarias del propio paciente modificadas para reconocer determinados objetivos del tumor. Sin embargo, este procedimiento implica una fabricación individualizada que puede durar entre cinco y ocho semanas y alcanzar costes superiores a los 300.000 euros por dosis, según las estimaciones recogidas por los impulsores del proyecto.

La ficha oficial de iN-KEY publicada por la Comisión Europea plantea una alternativa: producir las células terapéuticas mediante una plataforma estandarizada, utilizando células madre pluripotentes inducidas, conocidas como iPSC. Estas pueden multiplicarse y transformarse en distintos tipos celulares, lo que permitiría preparar lotes destinados a varios pacientes.

La ventaja potencial sería considerable. En lugar de comenzar la fabricación después del diagnóstico, los hospitales podrían disponer de dosis preparadas con anterioridad. No obstante, todavía habrá que comprobar su compatibilidad con los pacientes, su conservación y sus resultados clínicos.

Las células asesinas naturales podrían atacar al cáncer desde dos frentes diferentes

Europa quiere cambiar las reglas contra un cáncer que todavía no tiene cura. Su plan es fabricar células asesinas listas para atacar cuando el paciente las necesite
La fabricación de medicamentos celulares requiere procesos estandarizados que garanticen la seguridad, pureza y consistencia de cada lote. © Banc de Sang i Teixits.

El corazón de la nueva terapia son las llamadas células asesinas naturales o células NK, componentes del sistema inmunitario capaces de reconocer y destruir determinadas células anormales.

Los investigadores pretenden obtenerlas a partir de células madre y modificar su información genética para dotarlas de mecanismos adicionales contra el mieloma múltiple. La estrategia combina dos tecnologías. Por un lado, incorpora un receptor CAR dirigido contra BCMA, una proteína presente en numerosas células del mieloma. Por otro, incluye un mecanismo basado en anticuerpos biespecíficos que reconoce CD19 y permite reclutar células T para reforzar la respuesta antitumoral.

De acuerdo con la descripción científica del proyecto iN-KEY en el programa Horizon Europe, también se introducirán genes destinados a mejorar la persistencia, la actividad y la seguridad de las células. El objetivo es desarrollar una estrategia más difícil de eludir para el tumor, aunque ese beneficio todavía no ha sido demostrado clínicamente.

Las células NK presentan otra ventaja teórica frente a determinadas terapias celulares: un menor riesgo de enfermedad de injerto contra huésped y, potencialmente, menos complicaciones inflamatorias graves. Sin embargo, esas características no garantizan que el producto de iN-KEY resulte seguro. Precisamente por eso incorporará controles genéticos y mecanismos para desactivar las células si fuera necesario.

El gran desafío será demostrar que funciona en pacientes, no solamente en el laboratorio

El proyecto comenzó oficialmente el 1 de octubre de 2026 y se extenderá hasta septiembre de 2031. Durante esos cinco años, sus doce socios desarrollarán los procesos de fabricación, comprobarán la estabilidad genética de las células y evaluarán su comportamiento en modelos preclínicos.

La fase final contempla un primer ensayo clínico con 15 pacientes con mieloma múltiple que hayan recaído o dejado de responder a tratamientos anteriores. Se realizará en el Hospital de Bellvitge, en España, bajo la coordinación clínica del Institut Català d’Oncologia. Su objetivo principal será comprobar la seguridad y obtener los primeros indicios de actividad antitumoral, no demostrar una cura definitiva.

El registro oficial de la Comisión Europea confirma una financiación de 9.998.177,50 euros y la participación de instituciones como el CSIC, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el Banc de Sang i Teixits y centros de Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos y Suiza. La plataforma también podría adaptarse a otros tipos de cáncer e incluso a determinadas enfermedades infecciosas mediante modificaciones de los genes incorporados a las células. Esa versatilidad forma parte de los objetivos a largo plazo, aunque todavía permanece en el terreno experimental.

El verdadero cambio que persigue iN-KEY no consiste únicamente en desarrollar otra inmunoterapia. Consiste en transformar la manera en que se fabrican estos tratamientos: pasar de medicamentos preparados individualmente durante semanas a dosis estandarizadas que puedan estar disponibles cuando el paciente las necesite.

Todavía no existe una terapia iN-KEY aprobada ni resultados clínicos que permitan afirmar que es más eficaz que los tratamientos actuales. Pero si consigue superar las pruebas de seguridad y eficacia, podría contribuir a eliminar una de las barreras más difíciles de la medicina personalizada: el tiempo que transcurre entre necesitar un tratamiento y poder recibirlo.

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