Durante años, el sistema PEGI ha sido la referencia principal en Europa para clasificar videojuegos según su contenido. Su funcionamiento tradicional se centraba en aspectos como la violencia, el lenguaje o las temáticas sensibles. Sin embargo, la evolución de la industria ha cambiado profundamente el tipo de riesgos que pueden encontrar los jugadores, especialmente los más jóvenes. Ahora, el organismo ha anunciado una reforma que podría transformar por completo cómo se clasifican los videojuegos en el continente.
A partir de junio de 2026, PEGI implementará nuevos criterios que no se limitarán al contenido visual o narrativo del juego, sino que analizarán también los riesgos derivados de las mecánicas online y los sistemas de monetización. La decisión busca cerrar una laguna que durante años permitió que juegos con sistemas de gasto agresivos o mecánicas similares a las apuestas mantuvieran etiquetas de edad muy bajas. La reforma ha despertado un enorme debate en la industria y también entre medios especializados del sector como Kotaku, donde se ha señalado que este cambio podría alterar el diseño de muchos títulos populares.
Un sistema que ya no solo analizará la violencia
El director general de PEGI, Dirk Bosmans, ha explicado que el nuevo enfoque se centra en lo que denominan “riesgos de interacción online”. En otras palabras, el organismo pretende evaluar no solo lo que aparece en pantalla, sino también cómo interactúan los jugadores con el juego y con otros usuarios.
Esto incluye elementos como microtransacciones, cajas de botín, sistemas de compra dentro del juego, comercio de objetos digitales o comunicación sin moderación. Según PEGI, estas mecánicas pueden generar riesgos similares a los de las apuestas o fomentar comportamientos de gasto impulsivo, especialmente en menores.
El cambio también se inspira en el modelo que Alemania implementó con su sistema USK, que ya comenzó a evaluar estos factores hace algunos años.
Las nuevas reglas que marcarán las clasificaciones
El nuevo marco de PEGI introduce varios criterios concretos que podrían afectar a una gran cantidad de juegos actuales.
Uno de los cambios más importantes se refiere a las cajas de botín o sistemas de recompensas aleatorias de pago. Cualquier juego que incluya este tipo de mecánicas recibirá automáticamente una clasificación PEGI 16, mientras que los llamados “casinos sociales” o sistemas más cercanos a las apuestas serán clasificados como PEGI 18.
También se endurecerá el tratamiento de las tecnologías basadas en NFT o blockchain. Si un juego exige comprar activos digitales para progresar o permite comerciar con ellos dentro del propio título, la clasificación será directamente PEGI 18, eliminando la ambigüedad que existía hasta ahora.
Otro aspecto que PEGI quiere vigilar son las estrategias de monetización que explotan el llamado FOMO (Fear of Missing Out), es decir, el miedo a perderse recompensas limitadas. Los juegos que utilicen este tipo de sistemas, como algunos pases de batalla, serán clasificados como PEGI 12, salvo que incluyan opciones para desactivar el gasto dentro del juego.
Por último, también se evaluará la moderación de la comunicación online. Los títulos que permitan chat de voz o texto sin mecanismos de control, reportes o moderación podrían recibir directamente una clasificación PEGI 18.
🟣 PEGI cambiará sus clasificaciones por edades en Europa.
A partir de junio, los juegos con loot boxes o recompensas aleatorias de pago pasarán a tener PEGI 16⚠️
Esto podría afectar a títulos como EA Sports FC, que actualmente tiene PEGI 3 pese a incluir sobres de Ultimate… pic.twitter.com/gfA3qYeapJ
— Movistar eSports (@MovistareSports) March 12, 2026
El impacto en grandes franquicias
Uno de los ejemplos más citados dentro del debate es la saga de fútbol de Electronic Arts. Durante años, juegos como FIFA —ahora EA Sports FC— han mantenido una clasificación PEGI 3, a pesar de incluir sistemas de sobres aleatorios en su popular modo Ultimate Team.
Este tipo de cambios también podrían afectar a otros títulos con economías internas complejas, desde juegos competitivos con pases de temporada hasta plataformas masivas como Roblox o experiencias multijugador con sistemas de monetización muy agresivos.
Un desafío para consolas y estudios
La reforma no solo afecta a los desarrolladores. Sony, Microsoft y Nintendo también deberán adaptar sus sistemas de control parental para gestionar mejor estas nuevas clasificaciones.
Si un juego pasa de PEGI 3 a PEGI 16, por ejemplo, podría quedar automáticamente bloqueado en perfiles infantiles dentro de las consolas. Esto obligará a las compañías a desarrollar herramientas más detalladas de control parental o a permitir que ciertas funciones, como las cajas de botín, puedan desactivarse.
Un cambio que podría redefinir el diseño de los juegos
La implementación de este sistema comenzará en junio de 2026, cuando los nuevos juegos enviados a PEGI serán evaluados bajo estos criterios. En Gamescom 2026 se espera ver los primeros títulos clasificados con las nuevas reglas, mientras que los grandes lanzamientos deportivos de otoño podrían ser los primeros casos mediáticos del cambio.
Para muchos analistas, la reforma marca un momento clave en la industria del videojuego. No se trata solo de cambiar etiquetas en las cajas, sino de redefinir cómo se diseñan los sistemas de monetización en juegos dirigidos a públicos jóvenes.
Y en un sector donde cada vez más títulos funcionan como plataformas de servicios en constante evolución, ese cambio podría tener consecuencias mucho más profundas de lo que parece.