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Final Fantasy XVI no solo es excelente, sino también uno de los mejores Final Fantasy en 20 años

Análisis de Final Fantasy XVI, el nuevo juego de la mítica saga de juegos RPG que esta vez incluye una trama más madura, oscura y una jugabilidad exquisita
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Tiempo de lectura 5 minutos

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La llegada de cada nuevo Final Fantasy es un evento en el mundo del gaming, sobre todo cuando se trata de una nueva entrega de la saga principal en esta franquicia. Después de todo, suelen pasar muchos años entre cada uno de estos juegos, por lo que el debut de Final Fantasy XVI viene acompañado de muchas expectativas. Afortunadamente, tras muchas horas de juego, puedo afirmar que el juego no solo está a la altura de las expectativas que personalmente tenía, sino que las ha superado.

No debe ser nada fácil hacer un nuevo Final Fantasy. Y no lo digo por el simple hecho de que desarrollar un videojuego, y uno masivo como este, es una tarea compleja que lleva años, incontables personas talentosas y muchísimo dinero, sino más bien por el hecho de que se trata de una saga con más de 35 años de existencia y muchísimos títulos en su haber. Satisfacer a todos los fanáticos, y al mismo tiempo a los nuevos jugadores, puede ser una tarea muy complicada.

Eso ha sido así especialmente desde que Final Fantasy dejó de lado en su saga principal el combate clásico por turnos, optando por uno con más acción y sus propios toques originales, por supuesto. Ese fue uno de los temas más conversados en el Final Fantasy XV de 2016, con un combate amado por uno y odiado por otros. Pero en el caso del nuevo FFXVI, siento que han dado con una fórmula exquisita para el combate, que mezcla la estrategia, el uso de habilidades combinadas con el combate cuerpo a cuerpo, y tiempos de reacción y acción que hacen que cada enfrentamiento sea muy dinámico, en especial contra los jefes finales y los enemigos más poderosos.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

Pero comencemos por su trama, y otro aspecto muy interesante de Final Fantasy XVI: esta es la historia más oscura y cruda que he visto en un Final Fantasy en mucho tiempo. Todos los FF siempre tienen tramas muy ligadas a la política en un mundo ficticio, con traiciones, tragedias, romance y usurpaciones de tronos o gobernantes autoritarios y opresores. Ese aspecto está ahí también en FFXVI, sin embargo, el juego lo presenta de una manera más gráfica de lo que acostumbra la saga, con una violencia más explícita, no innecesariamente, sino que siento sirve para marcar más al jugador, del mismo modo que está siendo marcado o afectado el personaje que la presencia.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

Final Fantasy XVI se desarrolla en el mundo de Valisthea, en el cual se encuentran cristales enormes que son los que llenan de magia este mundo, entre otras cosas. Por supuesto, este mundo ha visto varias guerras importantes en su historia, y durante la historia del juego vemos cómo se va desarrollando una nueva, de manera a veces explícita en el campo de batalla, pero a veces más sutil, tras bambalinas, con espías, traiciones y una especie de juego de tronos entre algunas personas muy poderosas en este mundo. En medio de todo esto se encuentra Clive Rosfield, primogénito, pero no heredero, de la familia regente en la nación de Rosaria. El hecho de que no sea el heredero a la corona (o el Gran Ducado, mejor dicho) es porque su hermano menor heredó el poder del Fénix, convirtiéndose en Dominante y, por lo tanto, siendo el próximo en la línea sucesoria al trono de su país.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

En pocas palabras, los “Dominantes” son personas que heredan los poderes y básicamente la esencia de criaturas mágicas y míticas llamadas Eikons, los cuales, digamos, usan a los seres humanos como sus huéspedes. Existen muy pocos de estos Eikons, y por lo tanto, muy pocos Dominantes. Algunas otras personas, como por ejemplo Clive, el protagonista del juego, es “bendecido” por los poderes de un Eikon, en este caso del Fénix, lo que le da acceso a ciertas habilidades y poderes, pero nada comparados a los de su hermano menor.

El hecho es que la trama se desarrolla en dos períodos temporales, antes y después de una serie de acontecimientos que marcaron a este mundo y a la vida de Clive. Años más tarde, en el presente, Clive se une a una facción que no pertenece a ningún reino y conoce a muchos personajes muy interesantes e influyentes, tanto en él como en nosotros los jugadores, algo que me gusta mucho de la trama de este juego. Clive, entonces, se convierte de este modo en un nuevo jugador de este “juego de tronos” (sí, ya sé que no todo es una referencia a juego de tronos, pero en este caso me parece prudente utilizarla. Última vez, lo prometo). Si hay una queja que tengo con el juego es una clásica en este tipo de títulos masivos: las misiones secundarias, a veces, se sienten vacías y un poco repetitivas. Hay algunas muy interesantes, pero otras que dejan que desear.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

El combate en Final Fantasy XVI, como mencioné algunas líneas atrás, ha pulido lo que llevamos años viendo como la evolución del combate en Final Fantasy. Lo vimos en Final Fantasy XV y después vimos cómo adaptaron este estilo a Final Fantasy VII Remake. Ahora, Square Enix ha evolucionado una vez más el combate de la saga en FFXVI, contando con una mezcla de ataques cuerpo a cuerpo combinados con el uso de habilidades que tienen cierto tiempo de espera antes de volver a usarlas, por lo que tenemos que aprovecharlas de forma estratégica, además del uso de los elementos y las debilidades que pueda o no tener un enemigo, y el tiempo de reacción necesario no solo para esquivar un ataque sino también para saber cuándo contraatacar e ir bajando las defensas del rival hasta un punto que queda inhabilitado por algunos segundos y podemos descargar todos los ataques posibles en ese momento.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

Es un combate extremadamente dinámico, variado y veloz. Muy entretenido y que no me ha agotado en ningún momento durante todas mis horas de juego.

En definitiva, Final Fantasy XVI se siente como un Final Fantasy, uno que en parte da un poco la impresión de regresar a sus raíces en cuanto a historia, trama y personajes, pero que al mismo tiempo se siente moderno, excelente y, sobre todo, divertido. Debo confesar que al día de hoy mi Final Fantasy preferido es y siempre ha sido Final Fantasy X, fue el juego que me hizo fanático de la saga, sin menospreciar a las otras joyas que vinieron antes que FFX. Pero sin duda FFXVI ahora se encuentra entre los Final Fantasy que más he disfrutado, ahí arriba junto a FFX, FFVII (tanto el original como el Remake), FFIX y FF Tactics, y en una saga con docenas de entregas entre la saga principal y sus spinoffs, eso es mucho decir. Sin dudas, ya seas fanático de la saga o nunca hayas jugado a ninguno, Final Fantasy XVI es un juego imperdible en esta generación.

Image: Square Enix.
Image: Square Enix.

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