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Ciencia

El polo norte magnético se desplazó más de 2.250 kilómetros en pocas décadas y ya viaja hacia Siberia: por eso los GPS, aviones y submarinos necesitan actualizaciones periódicas

El punto hacia el que apuntan las brújulas en el hemisferio norte se ha desplazado más de 2.250 kilómetros desde Canadá hacia Siberia en las últimas décadas, acelerando hasta 50 kilómetros por año antes de reducir su ritmo a unos 35. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. y el British Geological Survey publican actualizaciones periódicas del World Magnetic Model para que los sistemas de navegación globales sigan siendo precisos. No hay riesgo inmediato de inversión de polos
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Las brújulas no apuntan al polo norte geográfico, apuntan al polo norte magnético, que es un punto diferente determinado por el comportamiento del hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra. Y ese punto se mueve. Se ha estado moviendo desde que hay registros, pero en las últimas décadas lo ha hecho con una velocidad inusual: el polo norte magnético se desplazó más de 2.250 kilómetros desde el lado canadiense del Ártico hacia Siberia. Ese movimiento no es un peligro inmediato, pero sí tiene consecuencias prácticas directas para cada avión que vuela, cada barco que navega y cada teléfono inteligente que calcula una ruta.

Qué mueve el polo magnético: hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra

Campo Magnetico
© Alones – Shutterstock

El campo magnético de la Tierra se genera en el núcleo externo, una capa de hierro y níquel en estado líquido que se mueve por convección. Esos movimientos del metal conductor generan corrientes eléctricas que, a su vez, producen el campo magnético. Cuando los patrones de flujo del núcleo cambian, la posición del polo magnético en la superficie cambia también. El polo norte magnético no tiene por qué estar cerca del polo norte geográfico, y la brecha entre ambos puntos varía con el tiempo.

El British Geological Survey explicó que el polo norte magnético aceleró su desplazamiento hacia Siberia en las últimas décadas, llegando a moverse unos 50 kilómetros por año, antes de desacelerar a unos 35 kilómetros anuales en los últimos años. Ese comportamiento es inusual dentro del registro moderno, pero los especialistas son explícitos: no equivale a una inversión de polos inminente ni a un colapso del campo magnético.

El World Magnetic Model: el mapa que mantiene navegando al mundo

Porque el campo magnético cambia, los sistemas de navegación que lo usan como referencia también deben actualizarse periódicamente. Ese es el objetivo del World Magnetic Model, un modelo matemático del campo magnético terrestre publicado conjuntamente por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) de Estados Unidos y el British Geological Survey del Reino Unido. El modelo se actualiza cada cinco años.

La versión vigente, el WMM2025, fue publicada el 17 de diciembre de 2024 y permanecerá en uso hasta finales de 2029. En enero de 2026, la NOAA confirmó que tanto el WMM2025 como su versión de alta resolución demostraron ser modelos precisos durante su primer año de operación. El modelo es utilizado por agencias gubernamentales, sistemas de defensa, navegación aérea y marítima, sistemas militares, teléfonos inteligentes y aplicaciones civiles de orientación. Es también el estándar para organismos como la OTAN y la Organización Hidrográfica Internacional.

Por qué el polo se desplazó hacia Siberia: la explicación geofísica

Siberia
© Sergey Pesterev – Unsplash

El desplazamiento hacia Siberia no es un fenómeno repentino sino el resultado de cambios lentos en los patrones de flujo del núcleo externo. El lado canadiense del Ártico ejercía históricamente más influencia magnética sobre el polo, pero esa influencia fue disminuyendo mientras que la región siberiana comenzó a ejercer una atracción mayor. El resultado fue que el punto que guía las brújulas y los sistemas de navegación se fue desviando gradualmente hacia el este, cruzando el Ártico en dirección a Rusia.

Los geofísicos estudian este movimiento desde hace tiempo y lo enmarcan dentro de la variabilidad natural del campo magnético terrestre. El campo se ha invertido muchas veces a lo largo de la historia geológica de la Tierra, con el norte y el sur magnéticos intercambiando posiciones. La última inversión ocurrió hace unos 780.000 años. El ritmo actual de cambio, aunque inusual en el contexto de las últimas décadas, no sugiere que una inversión sea inminente.

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