La Vía Láctea aparentemente emergiendo de la montaña más alta de Nueva Zelanda, Aoraki/Mount Cook, en una noche de invierno.
Bacterias, algas, hongos y otros microorganismos están colonizando los residuos plásticos hasta formar comunidades propias. La ciencia las llama “plastisfera”, y una investigación de 2026 acaba de mostrar que sus habitantes no solo sobreviven allí: han desarrollado estrategias especialmente eficaces para hacerlo.
Un estudio con casi 3.000 adultos encontró que trabajar en turnos nocturnos se asociaba con un riesgo 88% mayor de desarrollar COVID persistente. El insomnio crónico también elevó el riesgo y, cuando ambos factores coincidían, la probabilidad era 2,7 veces mayor. Los ritmos circadianos podrían influir en la recuperación tras una infección.
El eclipse total de Sol del 12 de agosto llevará a miles de personas a buscar lugares despejados para observarlo. Al mismo tiempo, AEMET prevé niveles de peligro de incendios “muy altos o extremos” en gran parte de la Península y Baleares, con temperaturas que podrían superar los 40 ºC en algunos valles.
Cuando la caza desde helicópteros dejó apenas unos pocos ejemplares escondidos entre lava, cuevas y vegetación, los conservacionistas recurrieron a una estrategia insólita: liberar cabras esterilizadas y seguirlas por radio hasta que ellas mismas localizaran a las supervivientes. Algunas hembras recibieron incluso tratamiento hormonal para resultar irresistibles a los machos.
El Yangtsé llevaba siete décadas perdiendo biodiversidad cuando China tomó una decisión extrema: prohibir prácticamente toda la pesca comercial durante diez años. Un estudio publicado en Science muestra que la biomasa de peces ya se ha más que duplicado. El éxito, sin embargo, ha tenido un enorme coste social para cientos de miles de pescadores.
Investigadores de la Universidad de Newcastle consiguieron que una mezcla de células humanas, colágeno y alginato atravesara una impresora 3D y mantuviera después la forma de una córnea. Aquella prueba de concepto ocurrió en 2018. Lo interesante es lo que ha sucedido desde entonces: la idea de imprimir tejidos para devolver la vista ya ha llegado incluso a los primeros pacientes.