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Ciencia

Una galaxia que prácticamente no existe a la vista. La candidata más oscura jamás encontrada podría estar compuesta en un 99,98% por materia oscura

No fue detectada por su luz, sino por su ausencia. En el cúmulo de Perseo, a 300 millones de años luz, los astrónomos han encontrado un objeto que desafía la idea tradicional de galaxia. Apenas tiene estrellas: casi todo en ella es materia oscura.
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No destaca ni por su brillo ni por una forma espectacular. De hecho, apenitas emite luz. Y, sin embargo, su presencia podría marcar un antes y un después en la manera en que entendemos las galaxias. Un equipo de la Universidad de Toronto ha identificado en el cúmulo de Perseo, a unos 300 millones de años luz, la candidata más sólida hasta ahora a galaxia oscura: un objeto cuya masa estaría compuesta entre un 99,94% y un 99,98% por materia oscura.

El objeto ha sido bautizado como CDG-2, siglas de Candidata a Galaxia Oscura 2. Su brillo es minúsculo: apenas equivale al de seis millones de soles, una cifra que palidece frente a los decenas de miles de millones que iluminan la Vía Láctea. Pero su masa total estimada es enorme. Esa desproporción es precisamente lo que la convierte en una anomalía.

Una galaxia detectada por su sombra gravitatoria

Una galaxia que prácticamente no existe a la vista. La candidata más oscura jamás encontrada podría estar compuesta en un 99,98% por materia oscura
© NASA, ESA, Dayi Li (UToronto); Image Processing: Joseph DePasquale (STScI).

La materia oscura es invisible: no emite, no refleja ni absorbe luz. Solo se manifiesta a través de su gravedad. En nuestra propia galaxia, las estimaciones indican que entre un 65% y un 90% de la masa total corresponde a este componente desconocido. En CDG-2, esa proporción parece rozar el absoluto.

Lo extraordinario no es solo la cifra, sino la forma en que fue hallada. Los investigadores no la localizaron por una emisión detectable, sino por la agrupación inusual de cuatro cúmulos globulares en el cúmulo de Perseo. Estas concentraciones densas de estrellas funcionan como trazadores gravitacionales: si están agrupadas de forma coherente, algo masivo debe estar manteniéndolas unidas.

El análisis estadístico descartó que esa disposición fuera fruto del azar. Entonces apuntaron tres de los instrumentos más potentes disponibles —Hubble Space Telescope, Euclid y Subaru Telescope— hacia la región. La imagen resultante confirmó que allí había una estructura coherente, extremadamente tenue, pero real. Según el investigador principal, Dayi Li, se trata de la primera galaxia detectada únicamente a través de su población de cúmulos globulares.

¿Un esqueleto despojado de estrellas?

Una galaxia que prácticamente no existe a la vista. La candidata más oscura jamás encontrada podría estar compuesta en un 99,98% por materia oscura
© NASA, ESA, Dayi Li (UToronto); Image Processing: Joseph DePasquale (STScI).

Las galaxias son los ladrillos fundamentales del cosmos. Todas contienen materia oscura, que actuó como andamiaje gravitatorio en su formación y sigue siendo el pegamento que las mantiene unidas. Sin embargo, en los modelos teóricos siempre se había planteado la posibilidad de galaxias “fallidas”: estructuras que, por procesos violentos, perdieran el gas necesario para formar estrellas y quedaran reducidas a su esqueleto oscuro.

Esa es la hipótesis más probable para CDG-2. Las interacciones con galaxias vecinas podrían haber arrancado su gas en etapas tempranas, impidiendo la formación estelar masiva. Lo que quedaría sería el halo de materia oscura casi intacto, con un puñado de cúmulos globulares orbitando en torno a él como únicas balizas visibles.

Este hallazgo también obliga a revisar casos anteriores, como CDG-1, otra estructura detectada previamente en la misma región que podría representar una versión aún más extrema: un halo de materia oscura prácticamente puro.

Lo que falta por confirmar

CDG-2 sigue siendo, por ahora, una candidata. Confirmar con precisión la proporción de materia oscura requiere medir las velocidades de sus estrellas o de sus cúmulos globulares. Ese dato permitiría calcular su masa dinámica real. El problema es técnico: la extrema tenuidad del objeto dificulta enormemente obtener espectros con suficiente resolución.

Aquí es donde entran los próximos años. Observaciones más profundas con el James Webb Space Telescope y nuevos datos de Euclid podrían refinar su perfil y determinar si estamos ante la primera galaxia verdaderamente oscura confirmada o ante una estructura atípica pero menos extrema.

Si se valida, el descubrimiento no solo confirmaría una predicción teórica largamente discutida. También abriría una nueva estrategia de búsqueda: rastrear agrupaciones estadísticas de cúmulos globulares como método indirecto para detectar galaxias que, literalmente, no se ven. El Universo siempre ha sido en gran parte invisible. CDG-2 sugiere que quizá hemos estado buscando galaxias de la manera equivocada: esperando que brillen, cuando algunas solo dejan sentir su peso.

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