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Genial, aunque le encontramos un punto débil: «The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim»

Kenji Kamiyama dirige el animé basado en los libros de J.R.R. Tolkien y las películas de Peter Jackson. Estrena el 13 de diciembre.
Por Germain Lussier Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (3)

Cuando te sientas a ver The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim, no hay dudas de lo que vas a ver: la música, la cinematografía, las voces y doblajes, todo fue diseñado con inteligencia y atención para que encaje perfectamente con las películas de acción real y ganadoras del Oscar, esas que conocemos y amamos. 

Lo que sucede es que empiezas a preguntarte por qué la estás viendo. En un medio en donde todo es posible, en un mundo con hechiceros, dragones e inmortalidad ¿le añade algo a la historia la animación? ¿Muestra algo que no verías en una peli de acción real? La respuesta es no. Es como una desconexión que impide que esta muy buena película se convierta en el clásico que su franquicia exige. 

Muy buena historia

Dirigida por Kenji Kamiyama, con guión de Jefjfrey Addiss, Wi ll Matthews, Phoebe Gittins y Arty Papageorgio, The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim está ambientada unos 200 años antes de los sucesos de The Hobbit. Se centra en el pueblo de Rohan, principalmente en la familia del rey Helm Hammerhand (Brian Cox), un gobernante fuerte y querido. Cuando por error el rey mata a un rival sucede que Wulf, el hijo de ese rival (Luke Pasqualino) jura vengarse y se desata una reacción en cadena que cambiará a Rohan para siempre. 

Hera (Gaia Wise) es un personaje central. Es la única hija del rey a la que todos aman pero también subestiman. Cuando su padre y sus hermanos (Hama y Haleth) luchan con Wulf y sus ejércitos, es Hera la que mantiene a Rohan unido, en especial cuando les obligan a ir a Helm’s Deep, que todavía no se llama así pero como acabas de leer el nombre del rey probablemente ves el por qué del nombre y hacia dónde irá la historia.

Diseño Sin Título (36)
© Warner Bros.

 Más partes arrolladoras y menos partes que arrullan

The War of the Rohirrim tiene un primer acto que es dinamita, y también un tercer acto que te deja con la boca abierta. Es una historia tremenda, y suceden tantas cosas que no puedes creer que pudieran meterlo todo en una sola película. El problema está en la mitad de la película, donde las cosas se hacen bastante lentas. Cuando Hera y los Rohan se encuentran atrapados en Helm’s Deep, la película parece aplicar los frenos. Ese cambio en el ritmo refleja la historia que están relatando, pero aun así, resulta demasiado lento. Lo bueno es que cuando recupera el ritmo, el final compensa lo que pasó antes. 

Es una película genial. En el principio lo que ves parecería real, y solo cuando entra en el cuatro un águila enorme te das cuenta de que es animación. El mismo nivel de calidad está en cada personaje, criatura, paisaje y edificio. Todo se ve vivo, real y aunque hay momentos en que la película se hace lenta, hay que decir que el nivel de belleza ha quedado muy alto. Por eso las escenas de acción y violencia tienen mayor impacto.

Diseño Sin Título (37)
©Warner Bros.

The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim estrena el viernes.

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