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Gigantes que se derriten: los monstruos de nieve de Japón están desapareciendo

Los famosos juhyo —árboles cubiertos de capas de hielo que adoptan formas fantásticas— están perdiendo su tamaño y duración. El calentamiento global y la degradación del bosque reducen cada año su majestuosidad. Lo que antes era un fenómeno robusto, hoy lucha por sobrevivir. Japón corre contrarreloj para evitar que estas criaturas heladas se extingan.

Cada invierno, si la atmósfera se comporta casi como un reloj, las laderas del monte Zao, entre Yamagata y Miyagi, se transforman en un escenario surreal. Donde hay abetos el resto del año, surgen figuras blancas enormes con apariencia de seres dormidos bajo la nieve. Para Japón son juhyo. Para el mundo, simplemente, monstruos de nieve.
Pero su época dorada parece quedar atrás. Los registros históricos muestran una caída alarmante en su tamaño y persistencia. El paisaje está cambiando ante nuestros ojos.

Cómo nace un monstruo de nieve

No basta con que nieve. Para que los juhyo aparezcan, deben alinearse una serie de condiciones muy específicas: vientos fríos del oeste cargados con gotas de agua superenfriada chocan contra los abetos todomatsu y se congelan instantáneamente. Capa tras capa, el hielo crece y se moldea formando las características “colas de camarón”, hasta que el árbol queda cubierto por completo y adopta una figura monstruosa.

Los juhyo de Yamagata son más redondeados —popularmente “hembra”—, mientras que los de Miyagi son más anchos y robustos —“macho”—.
El fenómeno es tan delicado que prácticamente solo ocurre en el norte de Japón. Ni siquiera otras montañas frías logran replicarlo con facilidad.

Del gigante blanco a simples columnas

Imágenes tomadas desde el mismo punto desde 1933 revelan un retroceso evidente.
En los años 30 podían medir 5 a 6 metros de ancho. Tras la posguerra, bajaron a 2 o 3 metros. Y desde 2019, muchos apenas superan el medio metro. Algunos ya no parecen criaturas fantásticas sino columnas delgadas de hielo. La transformación es drástica.

El clima se calienta y el bosque se debilita

Yamagata registra inviernos 2 °C más cálidos que hace un siglo. Ese incremento desplaza la altitud mínima donde se forman los juhyo y acorta la temporada. A la vez, una plaga de polillas y escarabajos desde 2013 ha diezmado los abetos que sirven de soporte. Donde faltan ramas, el hielo no puede acumularse.
El fenómeno vive así una doble amenaza: menos frío + menos árboles = menos monstruos.

Gigantes que se derriten: los monstruos de nieve de Japón están desapareciendo
© presentcorrect – X

La carrera por salvar una postal que se desvanece

Para evitar su desaparición, autoridades y científicos crearon un consejo permanente que trabaja en restaurar los bosques altos de Zao. Siembran abetos jóvenes, experimentan métodos de propagación y piensan en décadas, no en temporadas. Estudiantes locales se suman plantando plántulas, protegiéndolas de tormentas y roedores, intentando que un futuro invierno vuelva a teñir las montañas de criaturas heladas.

Porque preservar a los juhyo no es solo proteger un atractivo turístico. Es proteger un equilibrio climático. Cuando la atmósfera se calienta un poco o el bosque se deteriora, incluso las maravillas más míticas comienzan a desvanecerse en silencio.

Fuente: Meteored.

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