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Ciencia

Hace 8,8 millones de años, uno de los lugares más secos de la Tierra tenía capibaras. Un diminuto diente fósil acaba de revelar un Atacama completamente distinto

Un molar de Cardiatherium, pariente extinto de los capibaras, demuestra que el actual desierto de Atacama tuvo hace casi nueve millones de años agua dulce permanente, palmeras y extensos ambientes ribereños.
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Pensar en un capibara recorriendo el desierto de Atacama resulta casi absurdo. Los capibaras actuales son animales semiacuáticos que dependen de ríos, lagunas y humedales. Atacama, por su parte, contiene algunos de los ambientes más secos del planeta.

Sin embargo, hace unos 8,8 millones de años la situación era muy diferente. Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el norte de Chile un pequeño fragmento de molar perteneciente a Cardiatherium, un género extinto estrechamente relacionado con los capibaras modernos. Es el registro más antiguo conocido de este grupo en Chile y, combinado con evidencias vegetales y geológicas, apunta a que durante el Mioceno tardío parte del actual Atacama tenía agua dulce permanente y una vegetación mucho más abundante.

El trabajo, publicado en Scientific Reports, cuestiona así una imagen demasiado sencilla del desierto como un territorio que habría permanecido continuamente hiperárido durante decenas de millones de años.

Todo empezó con un único diente

Hace 8,8 millones de años, uno de los lugares más secos de la Tierra tenía capibaras. Un diminuto diente fósil acaba de revelar un Atacama completamente distinto
© Jaime Rojo / WWF-US.

El fósil procede de El Morro, dentro de la Formación Bahía Inglesa, cerca de la costa chilena. No es precisamente un esqueleto espectacular: se trata de parte del tercer molar superior izquierdo, catalogado como MPC 3000. Pero los dientes de estos animales son extraordinariamente característicos.

Los investigadores pudieron asignarlo al género Cardiatherium por la forma y disposición de sus estructuras dentales. Su posición dentro de los sedimentos, junto con dataciones de circones mediante uranio-plomo, sitúa al animal aproximadamente hace 8,8 millones de años, aunque el intervalo posible se extiende entre unos 9,6 y 7,9 millones. Y ahí aparece el problema.

Los capibaras y sus parientes más cercanos están fuertemente asociados a ambientes húmedos. Necesitan acceso persistente a agua superficial, vegetación abundante y corredores fluviales por los que desplazarse. Encontrar uno en una región hoy hiperárida exige, por tanto, explicar cómo pudo sobrevivir allí. La respuesta estaba escondida alrededor del fósil.

Donde hoy hay desierto, antes había palmeras y humedales

Hace 8,8 millones de años, uno de los lugares más secos de la Tierra tenía capibaras. Un diminuto diente fósil acaba de revelar un Atacama completamente distinto
© Scientific Reports (2026).

Los investigadores no se quedaron únicamente con el diente. Analizaron también fitolitos, diminutas estructuras minerales producidas por las plantas que pueden conservarse durante millones de años.

El resultado mostró vegetación incompatible con el Atacama actual, incluida la presencia de palmeras y otras plantas con flores. Los análisis isotópicos de antiguos carbonatos del suelo apuntaron además a ecosistemas dominados por vegetación C3 y a condiciones considerablemente más húmedas.

Otros fósiles de la zona refuerzan la misma historia. Los depósitos contienen peces de agua dulce y gaviales, parientes de los cocodrilos estrechamente ligados a sistemas fluviales. En conjunto, las evidencias dibujan un paisaje de ríos, humedales y vegetación ribereña capaz de mantener grandes herbívoros semiacuáticos durante largos periodos.

Eso no significa que todo el Atacama fuera una selva tropical. El estudio habla de un territorio considerablemente más húmedo que el actual y de redes fluviales mucho más desarrolladas, no de una vegetación uniforme en toda la región.

El fósil plantea además otro misterio: cómo llegó hasta Chile

Hace 8,8 millones de años, uno de los lugares más secos de la Tierra tenía capibaras. Un diminuto diente fósil acaba de revelar un Atacama completamente distinto
© Days Edge Productions / WWF-US.

Existe una segunda sorpresa. Los capibaras actuales viven principalmente al este de los Andes, mientras que este animal apareció en la vertiente del Pacífico.

Los autores plantean dos posibilidades. Una es que sus antepasados cruzaran algún corredor transandino favorable. La otra, considerada plausible en el estudio, es un viaje muchísimo más largo: que las poblaciones se desplazaran desde las regiones húmedas del este rodeando los Andes por el norte, siguiendo sistemas fluviales desde zonas próximas a la Amazonia hacia Colombia, Ecuador y Perú antes de expandirse hacia Chile.

En cualquiera de los dos escenarios, tuvo que existir una conectividad hidrológica continental muy diferente a la actual. Y eso convierte a aquel pequeño molar en algo bastante más importante que el resto de un roedor prehistórico. Hace casi nueve millones de años, donde hoy cuesta incluso imaginar agua permanente, había suficiente como para sostener capibaras, peces de agua dulce, cocodrilos y palmeras.

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