Los capibaras o carpinchos se han convertido muy rápidamente en animales favoritos de Internet. Pero resulta que también podrían ayudar a la ciencia a aprender más sobre el pasado del planeta.
Unos investigadores de la Universidad de Arizona, junto a otros más, anunciaron el descubrimiento de un diente fosilizado de capibara en Chile, que tiene casi nueve millones de años. Ese fósil podría cambiar lo que se sabe del área donde se lo encontró: el desierto de Atacama. Su presencia sugiere que al menos algunas partes de este desierto, que se considera uno de los más antiguos del mundo, no siempre fueron tan áridas.
“La presencia de Cardiatherium en la región de Atacama implica la existencia de condiciones bastante más húmedas en la costa del Pacífico durante el Mioceno tardío de lo que vemos hoy”, escribieron en el trabajo publicado este mes en Scientific Reports.
Un herbívoro que lo cambia todo

Los capibaras se cuentan entre los roedores más grandes que existen, y hoy solo hay dos especies. Son animales herbívoros que habitan casi todos los países de América del Sur, excepto Chile. Ese hecho por sí solo ya indicaría que el descubrimiento del equipo es algo notable, pero lo que resulta más extraordinario es el lugar en el que se desenterró este diente fósil.
Este diente perteneció a un miembro del hoy extinto género de Cardiatherium, probablemente antecesor directo de los capibaras de hoy. Con una antigüedad de unos 8,8 millones de años, se lo encontró en las capas de sedimento depositadas en el entorno marino de poca profundidad de la formación Bahía Inglesa, un área rica en fósiles del Desierto de Atacama.
El desierto de Atacama se extiende junto a la costa del norte de Chile, y es uno de los lugares más áridos del mundo, que se cree que ha existido en este estado de hiperaridez durante al menos 40 millones de años, lo que lo convierte en el desierto no polar más antiguo de la Tierra. Los capibaras, por otra parte, son semiacuáticos y necesitan de mucha agua y vegetación de humedal para poder vivir. Eso es lo opuesto a lo que hoy se ve en la región de Atacama.
“Encontrar un diente de capibara en un depósito marino en lo que hoy es una de las regiones más secas de la Tierra, es algo muy inesperado”, dijo Priscilla Martínez, autora principal del trabajo y estudiante del doctorado del Departamento de Geociencias de la Universidad de Arizona, en declaraciones brindadas por esa universidad.
Por sí mismo, el diente de capibara no sería suficiente como para contradecir la percepción de que Atacama siempre fue un desierto. Pero los investigadores además hallaron evidencia de que alrededor de la época en que este capibara habitaría el lugar, también había palmeras y otras plantas con flor. En conjunto, los investigadores argumentan que eso indica que partes del sur de Atacama alguna vez fueron ecosistemas de agua dulce que habrían sido un hábitat ideal para los antiguos capibaras.
Más por aprender
Los investigadores dicen que sigue habiendo preguntas sin respuestas en torno a este descubrimiento y lo que implica. La distribución de los ecosistemas tendría que haber conectado a Chile con el resto de América del Sur donde habitaban estos capibaras, aunque eso no está claro; los investigadores han presentado en su trabajo dos rutas hipotéticas diferentes. No sabemos bien por qué la región de Atacama perdió con el tiempo estos entornos.
Los investigadores dicen que encontrar la respuesta a estas, y otras preguntas, podrá brindar información importante.
“Cuanto mejor entendamos los desiertos, tan sensibles a los cambios del clima como a los cambios en la intensidad de los monzones año a año, mejor podremos predecir qué sucederá con ellos en el largo plazo. Y si podemos entender los cambios climáticos en el pasado que nada tuvieron que ver con los humanos, tendríamos una línea de base para poder entender cómo puede evolucionar el clima con el tiempo, incluyendo ahora la actividad humana”, dijo Martínez.
Parece que además de ser unos animales tan simpáticos, ahora los capibaras también pueden enseñar historia.