Foto: James Leynse (Getty)

Por increíble que sea el invento de la Roomba, no tiene suficiente personalidad. Estamos en el año 2019: nuestros robots aspiradora necesitan una marca personal que acompañe a su capacidad de realizar tareas del hogar, como los robots de la ficción de posguerra.

Te presento “La Roomba que grita cuando se choca con cosas”, un invento que resuelve fácilmente este problema al hacernos sentir que las máquinas de limpieza que están a nuestro servicio viven en constante agonía.

La pobre Roomba en cuestiĂłn fue creada por Michael Reeves, un youtuber cuyo canal estĂĄ lleno de increĂ­bles hazañas de la ingenierĂ­a, como esta mĂĄquina que te obliga a hacer un dab electrocutando tus mĂșsculos. La premisa de su Ășltimo invento es simple: una Roomba que grita e insulta cuando se topa con cosas.

“Todo lo que realmente necesitas saber es que cuando los sensores detectan una colisión”, explica Reeves al principio del vídeo, “se reproduce un sonido desde una Raspberry Pi a un altavoz Bluetooth”.

DespuĂ©s de probar con una voz sintĂ©tica de robot, Reeves dice que “el punto de que grite es que no parezca un robot”, sino “una criatura viva... que siente dolor” y llama a otros youtubers para que lo ayuden a elaborar muestras orgĂĄnicas. El resultado final es una mĂĄquina que grita de forma agĂłnica cosas como “¿por quĂ© fui creado de esta manera?” o “¡maldita sea!” cuando se topa con sillas o aparadores.

Para terminar su demostración, Reeves lleva la Roomba a un supermercado cercano para que los consumidores finales puedan probar la maravillosa máquina. Si bien recibe buenas críticas, concluye que “nuestro invento está demasiado adelantado a su tiempo”.

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Ahora que hay una Roomba miserable en el mundo, el cielo es el lĂ­mite para el tipo de caracterĂ­sticas que podemos esperar ver en las mĂĄquinas que nos ayudan en nuestro dĂ­a a dĂ­a. Tal vez un coche que explique los efectos del cambio climĂĄtico cada vez que detecte un depĂłsito de gasolina lleno o un termostato inteligente que te juzgue por ser incapaz de resistir un poco de frĂ­o o de calor.