La rutina de unas obras realizadas en el Museo Histórico Cabildo de Montevideo se transformó en un viaje al pasado. Lo que parecía una simple instalación de un ascensor destapó capas de historia enterrada bajo la ciudad. Ahora, arqueólogos e historiadores trabajan contrarreloj para descifrar un hallazgo que no solo ilumina la vida colonial uruguaya, sino que plantea un dilema sobre cómo preservar este inesperado tesoro.
Bajo tierra, un portal al pasado

El hallazgo comenzó de manera fortuita, cuando las obras de accesibilidad revelaron estructuras coloniales perfectamente conservadas. La arqueóloga Nicol de León, al frente del proyecto, explicó que entre los restos aparecieron objetos cotidianos como pipas, botellas de vidrio, balas y restos óseos. Cada pieza aporta un retrato íntimo de cómo se vivía en Montevideo de los siglos XVIII y XIX, desde la alimentación hasta las diferencias sociales entre ricos y pobres.
La fuente que sostenía la vida

La pieza más enigmática del descubrimiento es una antigua fuente de agua que podría ser la célebre “fuente del agua de la vida”. Para comprender su importancia, basta recordar que Montevideo era una ciudad amurallada: en tiempos de sitio o guerra, las fuentes internas eran la única garantía de supervivencia. Ana Ribeiro, viceministra de Educación y Cultura, recordó que “el agua fue siempre un problema para Montevideo”, y que la escasez convertía cada manantial en un recurso estratégico.
Entre la leyenda y la arqueología

Los relatos coloniales hablaban de aguas “milagrosas” en el oeste de la ciudad, especialmente las abiertas por el poblador Luis Mascareñas, célebres por sus supuestas propiedades saludables. Aunque los arqueólogos aún no confirman la identidad de la fuente hallada, la posibilidad de que se trate de esa misma estructura histórica mantiene viva la expectativa. La excavación no solo busca respuestas científicas, también reactiva un mito urbano que acompañó a generaciones.
El dilema del presente
El descubrimiento, sin embargo, enfrenta un conflicto moderno. El ascensor que motivó las obras es necesario para la accesibilidad del museo, pero instalarlo podría comprometer la preservación del hallazgo. María Inés Obaldía, directora de Cultura de la Intendencia de Montevideo, admitió que la decisión final será difícil: la comodidad de hoy podría exigir un sacrificio al patrimonio de ayer. El informe de la Comisión Nacional de Patrimonio será clave para decidir si la fuente se conserva intacta o se arriesga en nombre de la modernidad.