Uruguay ha dado un paso decisivo en una de las discusiones más sensibles de la región: la legalización de la eutanasia. Tras una sesión maratoniana en el Parlamento, la Cámara de Diputados dio luz verde al proyecto con 64 votos a favor y 29 en contra, superando por amplio margen el mínimo requerido.
Se trata de una iniciativa que comenzó a debatirse en el país hace cinco años y que en 2022 quedó bloqueada en el Senado. Ahora, el escenario político parece más favorable, ya que el oficialista Frente Amplio cuenta con mayoría en la cámara alta.
El contenido de la propuesta

El texto establece que la ley tiene como objetivo “regular y garantizar el derecho de las personas a transcurrir dignamente el proceso de morir” en condiciones que ellas mismas determinen. La eutanasia se plantea como un procedimiento “indoloro, apacible y respetuoso” para pacientes que cumplan requisitos específicos.
Podrán solicitarla personas mayores de edad, con plena capacidad mental, que atraviesen la fase terminal de una enfermedad incurable o irreversible, o que sufran dolores y padecimientos insoportables. También se exige que sean ciudadanos uruguayos o residentes legales y que cuenten con la evaluación favorable de dos profesionales de la salud.
El contexto legal actual

Desde 2013, Uruguay cuenta con una normativa que permite a pacientes terminales rechazar tratamientos médicos que prolonguen su vida. Sin embargo, tanto la eutanasia como el suicidio asistido están prohibidos y se tipifican como “homicidio piadoso” en el Código Penal.
De aprobarse, el país se sumaría a Colombia y Ecuador como las únicas naciones latinoamericanas con leyes que permiten la muerte asistida, aunque en el caso ecuatoriano todavía no se ha aplicado ningún procedimiento.
La idea de regular la eutanasia no es nueva para los uruguayos. Según una encuesta de 2022 del portal Factum, el 77% de la población estaba de acuerdo con aprobarla en determinadas circunstancias. Este apoyo social se ha mantenido alto, en parte por casos mediáticos que han abierto un debate sobre el derecho a decidir el final de la propia vida.
El diputado Luis Enrique Gallo, uno de los impulsores de la iniciativa, lo resumió así durante la sesión: “Cada uno tiene el mismo derecho a elegir su muerte que a elegir su vida”.
Perspectiva internacional
En el panorama global, la eutanasia solo es legal en un reducido grupo de países, entre ellos Bélgica, Países Bajos, España, Canadá y algunas regiones de Australia y Estados Unidos. La aprobación en Uruguay reforzaría la tendencia hacia una mayor aceptación de estas prácticas en democracias consolidadas, aunque el debate ético y religioso sigue siendo intenso.
El Senado uruguayo podría tratar el proyecto antes de fin de año, y si lo aprueba, la ley entraría en vigor tras su promulgación oficial, situando al país en la vanguardia legislativa de la región.
[Fuente: AP]