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Un monitor de Razer de 360Hz en el último CES me dejó preguntándome hasta dónde pretenden llegar las tasas de refresco.
Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

Después de regresar del CES y de haber de tenido tiempo para reflexionar sobre todos esos nuevos y sofisticados dispositivos, hay una pregunta que me viene a la mente: ¿hasta dónde va a llegar realmente el impulso por conseguir pantallas con mayores tasas de refresco?

Cualquiera que esté ligeramente interesado en el mundo de las pantallas, seguramente haya notado la tendencia que hay en la industria, donde los fabricantes están llevando pantallas con tasas de actualización cada vez más altas a muchos productos. Los mejores televisores del mercado ya están llegando a los 120Hz, como ocurre con los C9 de LG, los Q90R de Samsung y otros. La situación es muy parecida en los dispositivos BFGD de Nvidia (pantallas gaming de gran formato) como la Omen X Emperium de HP, que es básicamente un monitor de ordenador gigante con una pantalla de 144Hz y soporte G-sync incorporado.

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El Google Pixel 4 es uno de los smartphones que tiene una tasa de refresco mayor de lo “normal”.
Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

Mientras, teléfonos como el OnePlus 7 Pro, el Google Pixel 4 o el Nubia Red Magic 3 pasaron a tener pantallas de 90 HZ este año, y el ROG 2 de Asus incluso llegó hasta los 120 Hz. La idea es que al aumentar la tasa de refresco de la pantalla (en esencia, el número de frames segundo que ves), todo se verá más nítido y suave. También se rumorea que Samsung va a introducir una pantalla de 120Hz o 144Hz a una de las versiones del Galaxy S20, por lo que esta tendencia solo hace que ir en aumento.

Sin embargo, es en el gaming donde vemos las mayores tasas de refresco. Aquí, las ventajas de tener una mayor frecuencia de actualización son más obvias, ya que tener más frames hace que sea más fácil disparar a tu enemigo con una mayor precisión. En los esports, los monitores de 24 pulgadas y tasas de refresco de 240Hz se han convertido básicamente en el estándar de los torneos profesionales. (Para hacerte una mejor idea de las diferencias entre unas tasas de refresco y otras, pásate por esta demo de Blur Busters). Y durante este CES 2020, vimos una serie de empresas, como Asus, Acer o Razer presumiendo de portátiles y monitores gaming con pantallas de 300Hz e incluso 360Hz.

Uno de los mayores anuncios de Razer durante el CES 2020 fueron sus pantallas de 300Hz en los nuevos Blade y Blade Pro.
Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)
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Pero una de las cosas más increíbles acerca de esta tendencia es que el salto de los 60Hz a los 120Hz y demás solo ha empezado a asentarse durante estos últimos tres años aproximadamente. Eso hace que para los consumidores sea increíblemente difícil mantenerse al día con esta tecnología, y hace que mucha gente se pregunte cuándo se detendrá esta carrera. O al menos, cuándo merece la pena dar el salto a una pantalla mejor.

La primera pregunta es relativamente sencilla de responder, aunque sea algo deprimente. Para los fabricantes el objetivo final es alcanzar los 1000Hz, que es más o menos el límite de lo que el ojo humano realmente puede percibir, o al menos así me dijo un representante de Asus durante el CES.

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Dicho esto, 1000Hz parece casi un número ridículo, porque aunque los humanos teóricamente pueden detectar diferencias a esas velocidades, el valor añadido de tener una pantalla así es algo difuso. Una persona promedio podrá notar bastantes diferencias hasta unas tasas de refresco de unos 144Hz o 150Hz, pero de ahí en adelante es bastante más difícil.

Aun así, por encima de 150Hz todavía se pueden notar las diferencias. Nvidia incluso encargó un estudio que afirma que pasar de 120Hz a 240Hz lleva a una mejor precisión y a un ratio de Asesinatos/Muertes mayor en Fortnite.

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Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

¿Y cuándo hay que dar el salto? Bueno, eso depende mucho del tipo de hardware que tengas conectado a la pantalla en cuestión. Tener una pantalla que pueda llegar a los 300Hz no es suficiente, porque también necesitas que tu consola o tu ordenador puedan mover los píxeles a tal velocidad como para aprovecharla. Para una consola, como la Nintendo Switch o la PS4, bastarán 60 fps, porque eso es todo lo que pueden dar de sí (aunque eso probablemente cambie con el lanzamiento de la nueva PS5). Sin embargo, si tienes una Xbox One S o Xbox One X, es posible que puedas alcanzar hasta 120Hz dependiendo del juego y de si tu televisor es compatible con 120Hz.

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En PC la cosa se complica, porque mucho dependerá de la tarjeta gráfica de tu ordenador, del juego al que estés jugando, la configuración de dicho juego y la resolución de tu pantalla. Cuanto mayor sea la resolución, más potencia gráfica necesitarás para alcanzar la velocidad de fotogramas adecuada, por lo que idealmente, deberás tratar de elegir tu pantalla para que tenga un rendimiento soportable por tu tarjeta gráfica.

Si tienes una tasa de refresco de unos 120Hz o 144Hz a 1920 x 1080, probablemente no necesitarás más que un AMD RX Vega 56/5600XT o una Nvidia RTX 2060/GTX 1660, pero de nuevo, esto dependerá del juego al que pretenda jugar. Para pantallas de 1440p o 4K, necesitarás una tarjeta gráfica más potente (y más cara) como una Nvidia RTX 2070 Super o una 2080TI. Ten en cuenta también el juego en concreto, ya que algunas frecuencias de actualización dependerán de la antigüedad del juego y de los gráficos que hayas activado. Cuanto mejores sean los gráficos, más difícil será alcanzar un mayor número de fps.

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Pero lo que es aun más importante: si tienes miedo de quedarte atrás, puedes estar tranquilo. No parece que vaya a desaparecer esta tendencia a mayores tasas de refresco, por lo que en poco tiempo, esa nueva y flamante pantalla de 300Hz probablemente ya no será tan impresionante.

En estos momentos, 120 Hz o 144 Hz es un buen número, y 240 Hz puede ser una tasa para profesionales o para gente que le sobre el dinero. Cualquier cosa de 300 Hz o más está destinado a los más entregados, ya que la mayoría de las personas no tendrán una máquina lo suficientemente potente como para poder mover tal cantidad de fps. De todas formas, no sientas ninguna presión para hacerte con una pantalla nueva, porque seguramente habrá una más rápida y más potente dentro de poco.

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