Las vacunas no son la única intervención casi milagrosa a la que algunos estadounidenses le dan la espalda ahora. Un nuevo trabajo de investigación que se dio a conocer hoy encontró que cada vez hay más recién nacidos que no reciben el suplemento seguro que les protege de sufrir sangrado grave.
Los médicos del Hospital de Niños de Filadelfia (CHOP) estudiaron las historias clínicas de los recién nacidos, y encontraron que en los últimos años ha habido cada vez más niños que no recibieron la dosis intramuscular de vitamina K a poco de nacer, probablemente debido a que hay más padres y madres que se niegan a que se les aplique.
“Puede haber entre los padres mayor percepción de que no hace falta la vitamina K”, dijo Kristan Scott, autor principal del trabajo y neonatólogo, en declaraciones del hospital.
Segura y efectiva
Nuestros cuerpos usan la vitamina K para producir muchas de las proteínas que nos ayudan a coagular la sangre cuando es necesario. Obtenemos parte de la vitamina K de las bacterias que tenemos en el tracto digestivo, pero la mayor parte proviene de los alimentos.
Lamentablemente, los bebés nacen con niveles relativamente bajos de vitamina K. Y también pasan meses hasta que el bebé puede obtener suficiente vitamina K a partir del alimento sólido y las bacterias de su propio cuerpo (la leche materna contiene poca vitamina K en general, por lo que no logra remediar la deficiencia). El bajo nivel de esta vitamina en los bebés puede dar lugar a una afección infrecuente pero potencialmente riesgosa para la vida: el sangrado por deficiencia de vitamina K. Si el sangrado se da en el cerebro, puede producir un accidente cerebrovascular.
Desde 1961 la Academia Estadounidense de Pediatría y otras organizaciones recomiendan que a todos los recién nacidos se les administre una única dosis de vitamina K. La medida logró casi eliminar del todo el riesgo de deficiencia de vitamina K y el sangrado por esa causa en los bebés estadounidenses. Pero en los últimos años los investigadores empezaron a notar que más familias se negaban a que sus bebés recibieran esa dosis, aunque los datos eran anecdóticos. Por eso decidieron estudiar si la tendencia era algo que comprendía a toda la nación.
Analizaron datos de EPIC Cosmos, base de datos de historias clínicas tomadas de los sistemas de atención de la salud de todo el país. Analizaron los registros de unos 5 millones de recién nacidos entre 2017 y 2024. A lo largo del periodo del estudio, el porcentaje anual de recién nacidos que no recibían la dosis de vitamina K fue aumentando notablemente, del 2,92% en 2017 al 5,18% en 2024, un aumento relativo del 77%.
¿Por qué se niegan los padres a que sus bebés reciban la dosis de vitamina K?
Los hallazgos del equipo se publicaron el lunes en JAMA y no logran brindar una respuesta concreta sobre la causa por la que más bebés no reciben la vitamina K al nacer. Dicho esto, no ha habido cambios en los lineamientos médicos, lo que sugiere que son más y más los padres que se niegan a que sus hijos reciban la inyección.
Parte del motivo podría surgir a partir de la pandemia de COVID-19, según especulan los autores del trabajo. La pandemia alimentó la desconfianza en las autoridades de la salud pública, por razones legítimas y no tan legítimas también. De esto último hay un ejemplo en la creciente relevancia del movimiento antivacunas que sigue atacando a las vacunas mRNA del COVID-19 afirmando que son peligrosas, que alteran los genes y son armas de destrucción masiva. Pero la pandemia podría no ser el único factor que da lugar a esta tendencia, según señalan los autores, porque la tasa de negativa ante la vitamina K comenzó a aumentar ya en 2019.
Es posible que haya personas que equiparen la inyección de vitamina K con una vacuna. E incluso si no fuera así, seguramente hay un grupo de superposición entre quienes niegan los beneficios del suplemento de vitamina K al nacer y los que se niegan a las vacunas.
En todo caso, los que potencialmente sufren más son los bebés de esas familias.
“Lamentablemente negarse a que se administre la vitamina K al recién nacido equivale a apostar con la salud del bebé, porque se renuncia a una medida segura y directa que efectivamente previene graves complicaciones”, dijo Scott.
No es esta la única tendencia que preocupa por la salud de los bebés de EE.UU. La semana pasada un panel de consejeros organizado por el gobierno y el secretario de salud Robert F. Kennedy Jr., que es antivacunas, anuló la recomendación de vacunar a los recién nacidos contra la hepatitis B como se ha recomendado desde hace décadas.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.