Image: Wikimedia Commons

Probablemente nadie se atreva a afirmarlo p√ļblicamente, pero todos tienen a un amigo de un amigo que en alg√ļn momento se tir√≥ un pedo donde no deb√≠a, y sabiendo de lo inoportuno de la situaci√≥n, culp√≥ a un pobre inocente que se cruz√≥ delante. Los japoneses nos llevaban siglos de ventaja.

La época feudal, remontándonos al período Edo, que duró desde 1603 hasta 1868, fue un importante punto de inflexión en la historia de Japón. Después de varios siglos consecutivos de sangrienta guerra civil, el país finalmente tuvo un gobierno central estable.

Advertisement

Liberados de preocuparse por cosas como los clanes de samurai que invad√≠an las aldeas, los japoneses pod√≠an dedicar sus esfuerzos a temas m√°s cultos, o incluso a lo que hoy llamar√≠amos modas vanguardistas, nuevos movimientos art√≠sticos como el hecho de crear un puesto de trabajo para que parezca que nunca fuiste t√ļ el origen de una flatulencia.

Image: Wikimedia Commons

De esta forma naci√≥ lo que se conoce como heoibikuni, una mujer que trabajaba como sirvienta para las nobles, sobre todo para las hijas de se√Īores de la guerra o personajes ilustres de alto rango. Acompa√Īando en las excursiones o al recibir invitados, la heoibikuni asum√≠a los deberes de una dama de honor.

Advertisement

Ocurre que hasta en las mejores familias alguna vez se escapa un gas. Era en ese momento cuando aparecía el verdadero trabajo de la heoibikuni. Cuando el trasero de la noble soltaba un silbido, ya fuera más cercano a un susurro o a una explosión audible en toda la sala, el trabajo de la heoibikuni consistía en proclamar a todos los que olían que, de hecho, fue ella la protagonista del infortunio.

¬ŅC√≥mo? En este punto la historia no lo deja del todo claro. Es posible que la heoibikuni simplemente dijera en voz alta: ‚ÄúFui yo‚ÄĚ, o quiz√°s se trataba de un simple gesto asumiendo la autor√≠a y la culpa.

En cualquier caso, su función permitía a la noble mantener la dignidad. [EliteReaders, SoraNews24]