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Ciencia

Hay tres veces más agua en el interior de la Tierra que en todos los océanos. Y un diamante africano lo acaba de probar

Lo que durante años fue solo una hipótesis geológica ahora tiene una confirmación física: minerales atrapados en un diamante revelan un océano oculto en el manto terrestre. No es agua líquida, sino integrada en rocas, pero su magnitud redefine el ciclo profundo del agua en nuestro planeta.
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Desde hace décadas los geólogos sospechaban que la Tierra escondía un ciclo de agua mucho más profundo de lo que vemos en la superficie. El eco de los terremotos apuntaba a ello, pero no había una prueba tangible. Hasta que un diamante africano mostró lo que parecía un mito: un océano oculto en el corazón del planeta.

El rumor que nació en los terremotos

El mayor océano de la Tierra no está en la superficie. Está a 660 kilómetros bajo el suelo y Julio Verne lo predijo primero
© Pixabay.

En 2014, un equipo de geofísicos liderado por Steve Jacobsen y Brandon Schmandt usó una red de sismómetros para escuchar las ondas que viajan por el interior terrestre. Detectaron magma donde no debería haberlo, a 660 kilómetros de profundidad, y propusieron una explicación: minerales “empapados” de agua que al comprimirse liberan líquido y provocan fusión parcial.

El papel de la ringwoodita

Ese mineral clave es la ringwoodita, de un azul intenso y con la capacidad de retener agua en condiciones extremas. Funciona como una esponja a escala planetaria, atrapando moléculas de H₂O en su estructura cristalina. Cuando las placas tectónicas empujan estos materiales hacia zonas más profundas, la presión los exprime y el agua atrapada escapa, alimentando el magma.

El diamante que cambió la historia

El mayor océano de la Tierra no está en la superficie. Está a 660 kilómetros bajo el suelo y Julio Verne lo predijo primero
© Joe Smith.

Aunque la evidencia sísmica era sólida, faltaba un testigo físico. Llegó en 2022 desde Botsuana: un diamante formado a gran profundidad que contenía inclusiones de ringwoodita junto a minerales hidratados. El hallazgo confirmó que no se trataba de anomalías locales, sino de un océano oculto que, en volumen, triplica a todos los mares de la superficie.

Un ciclo de agua oculto y decisivo

Este hallazgo refuerza la idea de un “ciclo del agua profundo” en el que la superficie y el interior de la Tierra intercambian agua constantemente. La subducción arrastra océanos enteros hacia abajo, y millones de años después los volcanes la devuelven al exterior. Más que un mito vernesco, es la maquinaria que mantiene vivo al planeta.

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