Los astrónomos que usan el Telescopio Espacial Hubble han hallado una estrella de neutrones distinta a cualquier otra que hayan visto hasta ahora.

Las estrellas de neutrones, que contienen más masa que el Sol pero tienen un radio de solo unos kilómetros, siguen siendo objeto de una intensa observación. Ahora, los científicos han descubierto que estos cuerpos ultradensos emiten radiación infrarroja mucho más brillante de lo que cabría esperar, en una franja aparentemente amplia de espacio, más grande que nuestro Sistema Solar. Los investigadores tienen varias ideas sobre lo que está pasando, y cualquiera de ellas, de verificarse, serían descubrimientos importantes.

“La emisión está claramente por encima de lo que emite la estrella de neutrones, por lo que no proviene únicamente de la estrella de neutrones”, explicó a Gizmodo la autora principal del estudio, Bettina Posselt, profesora asociada de investigación en la Universidad Estatal de Pensilvania. “Esto es algo muy nuevo”.

Los investigadores observaron una estrella de neutrones rotativa, un púlsar llamado RX J0806.4-4123 ubicado a 815 años luz de distancia. El púlsar es uno de los “siete magníficos”, los objetos relativamente lentos (pulsos cada 11,37 segundos) que emiten rayos X brillantes pero no ondas de radio, todo a 3300 años luz de la Tierra. Los rayos X brillantes de estos púlsares parecen requerir alguna otra fuente de energía, tal vez grandes campos magnéticos o discos de polvo que suministran materia que cae dentro de ellos.

Estas nuevas observaciones de RX J0806.4-4123 revelaron que la radiación infrarroja era mucho más brillante de lo que esperaban los científicos. Para los investigadores, este hecho implica que estaban mirando no solo la estrella de neutrones, sino una característica más amplia que la rodea, según el estudio publicado en The Astrophysical Journal.

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Los investigadores tienen dos ideas para explicar lo que vieron, y cualquiera de las posibilidades sería pionera en la astronomía.

Podrían estar viendo el primer disco resuelto de materia que rodea a una estrella de neutrones. O bien, podría ser la primera observación de una nebulosa de viento de púlsar que emite solo radiación infrarroja cercana. Las nebulosas de viento de púlsar son restos de supernova impulsados ​​por el púlsar, como la famosa Nebulosa del Cangrejo. Las principales diferencias entre estas dos ideas son cómo se forman y su forma en sí.

“Ambas ideas son muy emocionantes”, dijo Posselt.

En 2006, otro equipo observó un posible disco que rodeaba un púlsar más distante usando el Telescopio Espacial Spitzer. Sin embargo, esos datos no tenían la forma amplia definitiva que parece tener esta nueva observación.

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¿Podría esta observación tener alguna otra explicación? Bueno, tal vez la radiación infrarroja proviene de detrás del púlsar, pero el análisis del equipo reveló que tal coincidencia sería muy, muy poco probable. También excluyeron la posibilidad de que estuvieran viendo la interacción entre la luz y el polvo entre las estrellas.

Sus próximos pasos son observar el púlsar en otras longitudes de onda de luz. Ya han intentado verlo con el telescopio óptico e infrarrojo Gemini desde la Tierra, pero la fuente era demasiado tenue para que los científicos determinaran la forma del disco.

Si sigues las noticias de astronomía, entonces probablemente sepas lo que diré a continuación: los investigadores tendrán que esperar a que despegue el telescopio espacial James Webb, cuyo lanzamiento ya ha sido retrasado varias veces. La increíble precisión del JWST debería ser capaz de captar lo que los científicos están observando y concluir si se trata de un disco o una nebulosa.

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Según Posselt: “Necesitamos esa precisión mucho más alta”.

[ApJ]