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Ciencia

Hito histórico para la astronomía: hemos llega a los 40.000 asteroides detectados cerca de la Tierra, y la ciencia se jacta de los avances impensados que han logrado en los últimos años

La comunidad científica acaba de alcanzar un número récord de objetos espaciales monitorizados y lo que revela este logro va mucho más allá de las cifras
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Los astrónomos acaban de registrar el asteroide cercano a la Tierra número 40.000, un número que hace apenas unas décadas parecía inalcanzable. Este hito marca no solo un avance científico, sino un salto en nuestra capacidad para entender las amenazas del espacio y anticiparnos a ellas. Desde los primeros descubrimientos a finales del siglo XIX hasta la avalancha actual, el ritmo al que identificamos nuevos objetos se ha disparado de forma exponencial.

De Eros al número 40.000: un siglo de vigilancia que se ha acelerado sin freno

Asteroide Eros
© NASA/NEAR Project (JHU/APL)., Public domain, via Wikimedia Commons

Todo empezó con Eros, descubierto en 1898. Durante décadas, el hallazgo de asteroides cercanos a la Tierra —los llamados NEA— avanzó con una lentitud casi artesanal. Eran otros tiempos: poca instrumentación, menos precisión y una vigilancia desigual del cielo. Pero esto cambió por completo con la llegada de telescopios dedicados al rastreo, primero en los noventa y después a partir de los años dos mil.

El salto ha sido tan grande que Luca Conversi, gerente del Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, lo define como una auténtica explosión:
—Pasamos de 1.000 NEA a principios del siglo a 15.000 en 2016, 30.000 en 2022 y más de 40.000 ahora.

Lo más sorprendente: 10.000 de estos objetos se han descubierto en apenas tres años. Una cifra que aumenta mientras se preparan telescopios aún más potentes, capaces de cerrar puntos ciegos que hoy siguen limitando el rastreo.

Instalaciones como el Vera C. Rubin en Chile o los nuevos telescopios Flyeye de la ESA marcarán el inicio de una etapa completamente distinta, en la que localizar decenas de miles de NEA más será cuestión de tiempo, no de suerte.

El siguiente reto: saber cuáles de esos asteroides importan de verdad

Asteroides
© NASA Hubble Space Telescope – Unsplash

Descubrir un NEA no es el final del trabajo. Es solo el principio. Cada objeto detectado obliga a estudiar su órbita durante años, décadas o, en algunos casos, siglos. Y aunque cerca de 2.000 de ellos presentan una probabilidad de impacto distinta de cero, la mayoría son demasiado pequeños para representar un riesgo real.

La buena noticia es que los asteroides realmente peligrosos —los de más de un kilómetro, los que podrían causar efectos globales— son precisamente los más fáciles de detectar, y casi todos están ya catalogados. El foco ahora está en un grupo mucho más escurridizo: los asteroides de 100 a 300 metros. No acabarían con la civilización, pero sí podrían devastar una región entera.

Los modelos indican que solo se conoce el 30% de estos objetos, lo que significa que el trabajo de detección está lejos de completarse. A pesar de ello, ninguna de las 40.000 rocas espaciales registradas supone una amenaza inmediata.

Pero la defensa planetaria no se basa en esperar. Se basa en prepararse.

De mirar el cielo a desviar asteroides: cómo se está construyendo la defensa planetaria moderna

Una detección sirve de poco sin una estrategia que permita responder. La ESA y la NASA ya están dando pasos sólidos: la misión Hera viaja hacia Dimorphos para estudiar los efectos del impacto de la misión DART, el primer ensayo real de desvío de un asteroide.

La idea es simple, pero ambiciosa: convertir esta técnica en un protocolo fiable para proteger la Tierra de futuros impactos. Y no es el único proyecto. Misiones como Ramses —en camino al asteroide Apophis— o el telescopio espacial infrarrojo NEOMIR, diseñado para vigilar el lado diurno del cielo donde ahora tenemos un enorme punto ciego, refuerzan esta estrategia global.

La defensa planetaria ya no es un concepto de ciencia ficción. Es un campo tecnológico en plena expansión, impulsado por una cifra que seguirá creciendo: esos 40.000 asteroides que, desde ahora, forman parte de nuestra vigilancia permanente.

[Fuente: EuroNews]

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