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Huracán Erin gana fuerza: alerta por oleaje peligroso en la costa este de EE.UU.

El huracán Erin, convertido en un sistema masivo y poderoso, amenaza con generar olas gigantescas y corrientes de resaca a lo largo del Atlántico norteamericano

El Atlántico vive días de tensión con Erin, el primer gran huracán de la temporada, que ha alcanzado la categoría 4 con vientos sostenidos de hasta 215 km/h. Su trayectoria lo mantiene alejado de tocar tierra de forma directa, pero su tamaño lo convierte en una amenaza para gran parte de la región.

En su recorrido, Erin se situaba este lunes a más de 1.400 kilómetros al sur de Carolina del Norte y muy cerca del sureste de las Bahamas, donde las autoridades emitieron alertas de tormenta tropical. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos advirtió que la fuerza de sus vientos y el oleaje asociado podrían sentirse mucho más allá de su centro, con áreas costeras en estado de vigilancia.

Impacto en el Caribe y primeras evacuaciones

Impacto De Huracan Erin
© NASA

Las primeras consecuencias ya se hicieron notar en Puerto Rico y las Islas Vírgenes, donde las lluvias intensas y los vientos de tormenta provocaron cortes eléctricos que afectaron a más de 147.000 hogares. Decenas de vuelos también fueron cancelados durante el fin de semana, aunque los puertos han reabierto tras el paso de las bandas externas de la tormenta.

Mientras tanto, en Carolina del Norte, las autoridades locales no quieren correr riesgos. El condado de Dare declaró estado de emergencia y ordenó la evacuación preventiva de la isla de Hatteras, en los Outer Banks, una franja de islas bajas que cada año sufren con el poder del Atlántico. Las previsiones apuntan a que el oleaje podría destrozar tramos de la carretera N.C. 12, la única vía que conecta estas comunidades costeras.

Aunque Erin alcanzó el sábado la categoría 5 con vientos de 260 km/h, luego se debilitó levemente. Sin embargo, los meteorólogos insisten en que sigue siendo un ciclón extremadamente peligroso. Sus vientos con fuerza de huracán se extienden a 95 kilómetros desde el centro, mientras que los de tormenta tropical alcanzan los 370 kilómetros, una amplitud que asegura impactos incluso sin un choque directo con tierra firme.

Se espera que la tormenta mantenga gran intensidad hasta mediados de semana, antes de iniciar un lento debilitamiento. Pese a ello, los expertos advierten que continuará como un huracán mayor, con potencial de provocar oleaje y corrientes de resaca desde las Bahamas hasta Canadá.

Huracanes más rápidos e intensos: la señal del cambio climático

El fenómeno Erin también se suma a una tendencia preocupante: la rápida intensificación de los huracanes en el Atlántico. Los científicos relacionan este comportamiento con el cambio climático. El aumento de las temperaturas oceánicas proporciona más energía a las tormentas, mientras que una atmósfera más cálida retiene mayor humedad, lo que amplifica las lluvias torrenciales.

Los expertos recuerdan que no es necesario un impacto directo para sufrir sus efectos: las marejadas ciclónicas, los cortes eléctricos y las lluvias prolongadas son riesgos que ya se viven en buena parte del Caribe y que pronto podrían sentirse con fuerza en la costa este de Estados Unidos.

[Fuente: AP]

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