Japón acaba de alcanzar una cifra sin precedentes. Por primera vez en su historia, más de 100.000 personas tienen 100 años o más, según los últimos datos difundidos por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar.
El registro, correspondiente al 1 de septiembre, contabiliza 107.677 centenarios, unos 7.914 más que el año anterior. Se trata de un nuevo máximo histórico y prolonga una tendencia que el país mantiene desde hace más de medio siglo.
El número resulta todavía más sorprendente cuando se compara con las primeras estadísticas oficiales. Japón comenzó a registrar a su población centenaria en 1963. En aquel momento, solamente 153 personas habían alcanzado o superado los 100 años.
De apenas 153 centenarios a más de 100.000
El crecimiento comenzó a acelerarse durante las décadas siguientes. Japón superó los 1.000 centenarios en 1981, los 10.000 en 1998 y la barrera de los 50.000 en 2012.
Ahora, poco más de una década después, esa cifra se ha duplicado.
Detrás de esta transformación existen varios factores. Las mejoras progresivas en las condiciones de vida, la alimentación, la prevención de enfermedades y el acceso a una atención médica avanzada permitieron extender notablemente la longevidad de la población japonesa.
Japón se encuentra además entre los países con mayor esperanza de vida del mundo. Los hombres alcanzan en promedio los 81,35 años, mientras que las mujeres llegan a los 87,33 años.
Sin embargo, los datos muestran que esta longevidad no se distribuye de la misma manera entre ambos sexos.

Casi nueve de cada diez centenarios son mujeres
De los 107.677 habitantes de 100 años o más, 94.298 son mujeres y solamente 13.379 son hombres.
Eso significa que las mujeres representan aproximadamente el 87,6 % de toda la población centenaria japonesa.
La persona de mayor edad del país es actualmente Fuyo Kishimoto, residente en Kioto, con 114 años. Entre los hombres, el más longevo es Hikaru Kato, de Kumamoto, que tiene 112 años.
El Ministerio informó además que más de 54.000 personas cumplen o cumplirán 100 años durante el período contemplado para el reconocimiento oficial de este año, lo que indica que el número de centenarios probablemente continuará creciendo.
El otro lado del récord de longevidad
El récord representa un logro evidente en términos de salud pública y calidad de vida, pero también refleja uno de los mayores problemas demográficos de Japón.
Mientras aumenta la cantidad de personas que alcanzan edades muy avanzadas, el número de nacimientos continúa descendiendo y la población en edad de trabajar se reduce.
Esa combinación genera una presión creciente sobre el sistema sanitario, las pensiones y los servicios de cuidados de larga duración. Cada vez existen más personas mayores que necesitan asistencia y, al mismo tiempo, menos trabajadores contribuyendo al sostenimiento de esos sistemas.
Por esa razón, las autoridades japonesas insisten en que el desafío no consiste únicamente en vivir más años.
El objetivo es aumentar también la llamada esperanza de vida saludable, es decir, lograr que las personas puedan permanecer activas, autónomas y con buena calidad de vida durante la mayor cantidad de tiempo posible.
Japón anticipa un fenómeno global
Lo que ocurre en Japón también puede funcionar como una imagen adelantada de lo que podría suceder en muchos otros países durante las próximas décadas.
La combinación entre una mayor esperanza de vida y una reducción de los nacimientos está transformando lentamente la estructura de numerosas sociedades.
El récord japonés de 107.677 centenarios resume décadas de avances médicos, sociales y económicos, pero también plantea una pregunta cada vez más importante: cómo adaptar una sociedad diseñada para poblaciones más jóvenes a un futuro en el que vivir hasta edades muy avanzadas será cada vez más habitual.