En verano pocos pudimos escapar de la app rusa que te hacía envejecer con la que muchos volvían a poner el grito en el cielo por la privacidad: FaceApp. Si aquello fue una revolución, lo que viene con la herramienta china ZAO y similares es difícil de calibrar. Las deepfakes para masas ya está aquí.

ZAO se lanzó el pasado viernes en la App Store de China y se convirtió en muy poco tiempo en la más descargada durante el fin de semana. La razón: los usuarios pueden subir imágenes de su rostro (o el de otra persona) y en cuestión de segundos el motor de la IA es capaz de intercambiarla por el de, por ejemplo, Leonardo DiCaprio en un clip de una de sus películas.

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Por ahora, la app solo permite cargar un rostro en escenas particulares de películas y series disponibles en la propia aplicación, es decir, no puedes simplemente agregar el rostro de alguien a, por ejemplo, una escena del crimen o un momento político.

La viralidad de la herramienta la podemos medir a través de las publicaciones con el hashtag #zao, quienes han visto más de 8 millones de visitas en Weibo, la versión china de Twitter.

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Como ocurrió con FaceApp, su popularidad también plantea preocupaciones generalizadas sobre la privacidad. Como explican en Bloomberg, los usuarios pueden agregar una foto existente de ellos mismos o tomar nuevas usando la aplicación. El problema: la compañía detrás de ZAO reclama derechos “libres, irrevocables, permanentes, transferibles y con licencia” para cualquier contenido cargado en la aplicación.

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De hecho, y según los último informes, el gigante tecnológico chino Tencent ha bloqueado los enlaces a la aplicación desde su plataforma de mensajería WeChat, citando “riesgos de seguridad”. [Mashable, Bloomberg]