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Tecnología

La apuesta secreta de EEUU para desafiar el dominio chino en las baterías

China controla casi todo el mercado de las baterías de litio, pieza clave en la revolución del coche eléctrico. En apenas una década ha pasado del 50% al 80% de la cuota mundial. Pero Estados Unidos prepara una jugada estratégica inesperada: confiar en un aliado que podría cambiarlo todo.
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El coche eléctrico no solo es una carrera por la innovación, también por el control de los recursos estratégicos. China, con sus gigantes tecnológicos y acceso privilegiado a materias primas, ha logrado un dominio casi absoluto en el sector de las baterías. Ahora, Estados Unidos busca un contrapeso y parece haberlo encontrado en Corea del Sur.

El dominio chino y su difícil competencia

China exportó en 2023 alrededor de 1,7 millones de vehículos eléctricos, un 30% de sus ventas de automóviles al exterior. Su éxito se explica, en gran parte, por el control de las baterías de litio: produce el 57% de las destinadas a coches eléctricos. Empresas como CATL y BYD concentran más del 50% del mercado mundial.

El país no solo lidera la fabricación; también controla la extracción y el procesado de litio y tierras raras. Su capacidad de producir a gran escala y con precios competitivos deja poco margen a sus rivales. Ni siquiera los aranceles de Estados Unidos y la Unión Europea parecen suficientes para frenar este avance.

Corea del Sur, la carta de Washington

Ante esta situación, Washington se ha movido rápido. A finales de julio, LG Energy Solution firmó un contrato de 4.300 millones de dólares con Tesla para suministrar baterías de fosfato de hierro y litio durante tres años. El acuerdo, respaldado por el gobierno estadounidense, busca reducir la dependencia de CATL y BYD.

LG, junto a SK On y Samsung SDI, representan la gran esperanza surcoreana. Sin embargo, su cuota de mercado se ha visto erosionada: entre enero y junio de 2025 cayó un 5,4%, según la consultora SNE Research. Aun así, siguen siendo la alternativa más sólida fuera de China.

La estrategia de Washington contra Pekín

La administración Trump ha lanzado una ofensiva directa: incluir a CATL, BYD y otros fabricantes chinos en la lista de entidades extranjeras prohibidas. El objetivo es claro: que ninguna empresa estadounidense pueda comprar baterías chinas si quiere acceder a las subvenciones estatales.

Con esta maniobra, Estados Unidos pretende crear un terreno fértil para los fabricantes surcoreanos, permitiéndoles recuperar espacio en un mercado donde China parece imbatible. La batalla por las baterías no es solo industrial: define el futuro del transporte eléctrico y la independencia tecnológica de las grandes potencias.

Fuente: Xataka.

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