Hace unos 60 millones de años una serie de eventos naturales – que incluyeron erupciones volcánicas, erosión, movimiento de glaciares y aumento del nivel del mar – crearon la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte. Se trata de un área costera formada por más de 40.000 pilares hexagonales de piedra basáltica. Hoy es un destino turístico de renombre mundial y los cientos de miles de visitantes anuales van dejando su marca, aunque no de la mejor manera.
En declaraciones recientes, la organización de conservación sin fines de lucro National Trust apela a los visitantes para que dejen de insertar monedas a presión entre las columnas de roca basáltica de la Calzada del Gigante. Las monedas corroen y dañan físicamente este sitio, Patrimonio Mundial, y aceleran los procesos naturales de erosión, según un informe del British Geological Survey.
Cada año, los turistas parecen obsesionados con la idea de dejar su marca en sitios emblemáticos, y dejan candados en los puentes de París, o monedas que echan en la Fontana de Trevi. Pero mientras Caritas, organización católica de caridad, recogió U$ 1,52 millones de la Fontana de Trevi en 2022, National Trust y sus socios tendrán que gastar más de U$ 40.000 para quitar las monedas de la Calzada del Gigante.
Tomar conciencia
“Sabemos que algunos quieren dejar una muestra de su presencia como visitantes, pero las monedas están dañando la estructura y urgimos a la gente para que ya no las inserten y no dejen rastro de su paso por aquí para que esta maravilla natural siga siendo especial para las generaciones futuras”, dijo en declaraciones Cliff Henry, Funcionario de Compromiso con la Naturaleza de National Trust. “Las monedas se están oxidando y se expanden alcanzando tres veces su grosor original, y eso ejerce enorme presión en la roca, desgranando el material poco a poco. También, el cobre, el níquel y el hierro que se oxidan dejan manchas en las piedras”.

El informe halló monedas de todo el mundo insertadas en lugares de difícil acceso, lo que sugiere que los visitantes también corrieron riesgos al dejar su recuerdo allí. Además, esto muestra que las personas no toman conciencia de que sus acciones están perjudicando el lugar.
“Hay evidencia demostrable de que la práctica de insertar monedas en las uniones y fracturas de la Calzada del Gigante tienen impacto perjudicial en la roca basáltica que lo constituye, tanto en lo físico como en lo estético”, dice el informe del British Geological Survey. “Los procesos de degradación de las monedas parecen estar acelerando la desintegración de la masa rocosa de la Calzada, que debe ocurrir naturalmente por procesos físicos y químicos debido al paso del tiempo”.

Según la leyenda, un gigante llamado Finn McCool (sí, ese era su apellido) construyó una calzada a través del Mar de Irlanda para ir a pelear con un gigante escocés, que luego la destruyó al huir de regreso a su tierra. Otro mito dice que el gigante irlandés construyó la calzada para encontrarse con una mujer de la que se había enamorado. Sea como sea, McCool seguramente no estaría contento de ver que los turistas destruyen su obra maestra.