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La capa de ozono comienza a recuperarse tras décadas de deterioro

Tras décadas de deterioro, el escudo atmosférico que protege la vida en la Tierra frente a la radiación ultravioleta comienza a mostrar una recuperación sólida, aunque el regreso a los niveles previos a 1980 aún tardará medio siglo

La capa de ozono, esa franja invisible situada a unos 25 kilómetros sobre la superficie terrestre, ha sido durante años un símbolo de la fragilidad del planeta. Ahora, los expertos confirman que se encuentra en proceso de recuperación, aunque advierten que aún faltan cerca de 50 años para alcanzar los niveles previos a 1980.

Así lo explicó Alberto Redondas, científico del Observatorio Atmosférico de Aemet en Izaña (Tenerife), en el marco del Día Mundial del Ozono, cuya consigna este año es “De la ciencia a la acción global”.

El papel clave de los acuerdos internacionales

Capa De Ozono
© Pixabay

Según Redondas, la recuperación no habría sido posible sin los tratados globales que se adoptaron en los años 80, cuando el problema parecía “inabordable”. El Protocolo de Montreal, firmado en 1987, marcó un hito al prohibir los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias ampliamente usadas en refrigeradores, aerosoles y sistemas de extinción de incendios.

Estos gases, al reaccionar en la estratosfera, destruían las moléculas de ozono, abriendo el famoso “agujero de ozono” sobre la Antártida y, en menor medida, sobre el Polo Norte. La acción conjunta de los países permitió frenar la expansión del daño y comenzar un lento proceso de regeneración.

Aunque la tendencia es positiva, el camino no está libre de riesgos. Redondas señala que fenómenos naturales como grandes erupciones volcánicas o incendios forestales masivos pueden afectar negativamente al ozono. Incluso la basura espacial que entra en la atmósfera podría contribuir a su debilitamiento.

Además, aún se detectan emisiones ilegales, como las registradas en China entre 2013 y 2018, y persisten compuestos no regulados que continúan ejerciendo presión sobre el sistema.

Las variaciones anuales también son significativas: en 2023, el agujero sobre la Antártida fue uno de los más grandes jamás medidos, mientras que en 2024 fue uno de los más pequeños. Este 2025, las mediciones lo sitúan en un nivel cercano a la media, confirmando la recuperación paulatina.

Por qué es tan vital la capa de ozono

El Papel De La Capa De Ozono
© Pexels

La importancia de esta capa radica en su función como escudo protector frente a la radiación ultravioleta del Sol. Sin ella, el ADN de los seres vivos se vería dañado de forma irreversible.

“Literalmente, estamos vivos gracias a la capa de ozono”, subrayan los expertos. Su presencia permitió que la vida pudiera salir del mar y colonizar la tierra firme hace millones de años, posibilitando el desarrollo de los ecosistemas tal y como se conocen hoy.

Si el ozono se redujera de nuevo de manera significativa, las consecuencias serían graves. En los seres humanos aumentaría la incidencia de cáncer de piel, cataratas y se debilitaría el sistema inmunológico.

En el ámbito natural, el impacto comenzaría en la base de la cadena alimentaria: el plancton y fitoplancton marino, esenciales para los océanos, serían los primeros afectados. A partir de ahí, la alteración se expandiría a peces, anfibios y diversas especies vegetales.

De no haberse firmado el Protocolo de Montreal, la radiación ultravioleta habría podido aumentar entre un 25% y un 100%, con consecuencias devastadoras.

La interacción entre la capa de ozono y el cambio climático es compleja y bidireccional. El agujero de ozono ya ha modificado los patrones de lluvia en el hemisferio sur, afectando a regiones como Australia, la Patagonia y áreas cercanas a la Antártida.

Al mismo tiempo, el aumento de dióxido de carbono enfría la estratosfera, lo que ralentiza en parte la destrucción del ozono. Sin embargo, este mismo proceso cambia la circulación atmosférica y puede dejar a las regiones tropicales más vulnerables, reduciendo allí los niveles de ozono y poniendo en riesgo sus ecosistemas.

Conciencia social y futuro

En los años 90, el agujero de ozono era portada de noticieros y periódicos. Hoy, aunque ha perdido presencia mediática, se siguen realizando campañas de prevención contra la radiación ultravioleta, especialmente vinculadas al cáncer de piel.

Según Redondas, el desafío actual es mantener viva la conciencia social, porque aunque la prohibición de CFC fue decisiva, ahora el principal enemigo indirecto del ozono es el cambio climático.

La recuperación avanza, pero no está asegurada: requerirá vigilancia, cumplimiento estricto de los acuerdos y un esfuerzo colectivo para reducir las emisiones que afectan tanto al clima como a la atmósfera.

[Fuente: Infobae]

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