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Ciencia

La ciencia revela una razón más por la que hay que dormir en total oscuridad

Como si necesitáramos algo para dejar de mirar el teléfono
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Tu molesta compañera de cuarto insiste en cerrar todas las cortinas y apagar todo lo que tenga luz en el dormitorio porque quiere dormir en total oscuridad. Algo de razón tiene… Las nuevas investigaciones respaldan la teoría ya establecida que vincula la luz nocturna con impactos adversos en la salud.

Un análisis preliminar que presentará el viernes en las Sesiones Científicas de la Asociación del Corazón en EE.UU. sugiere que el nivel de oscuridad al dormir tiene un rol esencial en nuestra salud general. Los resultados vinculan la luz artificial con la noche, lo que se conoce como contaminación lumínica artificial, con señales de mayor estrés en el cerebro, inflamación de vasos sanguíneos y mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón, que incluyen diversas afecciones.

“Sabemos que hay factores ambientales como la contaminación del aire y el ruido que pueden llevar a sufrir afecciones cardíacas por el impacto del estrés en los nervios y vasos sanguíneos. Es muy común que haya un poco de contaminación, pero no sabemos hasta qué punto afecta al corazón”, declaró para la Asociación del Corazón Shadi Abohashem, del departamento de ensayos con imágenes PET/CT del Hospital General de Massachusetts, que llevó a cabo el estudio que todavía no se ha publicado.

Brillo nocturno artificial en la casa

En el estudio observacional Abohashem y sus colegas analizaron los datos clínicos de 466 adultos que habían pasado por el mismo estudio de imágenes de Tomografía por Emisión de Positrones/Tomografía Computada (PET/ct) en el Hospital General de Massachusetts de Boston entre 2005 y 2008. Buscaban identificar señales de estrés en el cerebro y evidencia de inflamación de las arterias. También investigaron la exposición de los adultos al brillo artificial nocturno en sus casas, con el Nuevo Atlas Mundial de Brillo Artificial del Cielo Nocturno de 2016.

Hallaron que las personas que estaban expuestas a mayor brillo artificial por las noches tenían más actividad de estrés en el cerebro, inflamación en los vasos sanguíneos y  mayores probabilidades de sufrir afecciones cardíacas. No sorprende tampoco que el riesgo de problemas cardíacos era mayor en quienes vivían en lugares con factores adicionales de estrés como ruido de tráfico o vecindarios de menores ingresos. Hacia finales de 2018, 17% de los adultos había sufrido problemas cardíacos de importancia.

“Encontramos una relación lineal entre la luz nocturna y la enfermedad cardíaca: a más brillo, más riesgo. Incluso un aumento menor en la luz nocturna se vinculó con mayor estrés cerebral y arterial”, explicó Abohashem. La correlación continuaba incluso después de que los investigadores hicieran ajustes por factores cardíacos conocidos y otros socio-ambientales.

“Cuando el cerebro percibe estrés, activa señales que pueden dar lugar a una respuesta inmune e inflamar los vasos sanguíneos. Con el tiempo este proceso puede contribuir al endurecimiento de las arterias y aumentar el riesgo de ataques o enfermedades del corazón”.

Ya deja el teléfono

¿Qué podemos hacer al respecto? Las ciudades podrían disminuir la iluminación innecesaria y las personas podrían reducir el nivel de luz nocturna antes de irse a dormir, según Abohashem. Eso incluye las pantallas, por lo que ya deja de mirar TikTok antes de dormirte.

“Sabemos que la alta exposición a la luz artificial nocturna puede dañar la salud, en particular aumentando el riesgo de enfermedades del corazón. Sin embargo, no sabíamos cómo se producía el daño”, dijo Julio Fernandez-Mendoza, director de medicina conductual del sueño en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, quien no participó de este trabajo. “Se ha investigado una de las distintas causas posibles, que es cómo responde el cerebro al estrés. La respuesta parece tener un rol importante en la relación de la luz artificial nocturna y las enfermedades del corazón”.

Con todo, hay ciertas limitaciones en este estudio, según declararon. Por ejemplo, los participantes provenían de un único sistema de hospital, por lo que podrían carecer de diversidad. Los resultados, además, podrían no reflejar a la población general, y debido a la naturaleza del estudio, que fue observacional, no puede demostrar que la relación es causal.

“Queremos ampliar este trabajo en poblaciones más numerosas y diversas, poner a prueba intervenciones que reduzcan la luz nocturna y explorar cómo la reducción de la exposición a la luz podría mejorar la salud del corazón”, concluyó Abohashem.

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