Aunque hacía tiempo que a Michael Jackson el dinero no le preocupaba, la firma con Sony para la grabación de Dangerous en 1991 lo convirtió en el rey midas de la industria del entretenimiento: un acuerdo de 1.000 millones de dólares, el más lucrativo en la historia, y el que le hizo vivir, literalmente, en Marte.

Por aquellas fechas contaba con 33 a√Īos, y Michael Jackson, el rey del pop y probablemente una de las figuras del mundo de la m√ļsica m√°s extravagantes que jam√°s hayan existido (si no la m√°s), era tan rico que pod√≠a dar rienda suelta a todo aquello que pasase por su complicada mente.

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Image: MJ en un concierto de 1984 (AP)

Dos a√Īos despu√©s de la firma hist√≥rica, quienes le conocieron y vivieron cerca de la estrella comenzaron a ver otro cambio que lo llevar√≠a a la muerte. Jackson comenz√≥ a abusar de pastillas e inyecciones para combatir su insomnio despu√©s de haber pagado m√°s de 18 millones de d√≥lares para resolver las acusaciones de abuso sexual presentadas por la familia de Jordan Chandler. Adem√°s, en los a√Īos siguientes, las compras y los gastos se volvieron tan adictivos como cualquier opi√°ceo.

Pensemos que de una de esas compras compulsivas multiplic√≥ sus dividendos. El d√≠a que decidi√≥ adquirir un cat√°logo de canciones donde se inclu√≠a la m√ļsica de los Beatles, ese cat√°logo comenz√≥ a duplicar su valor anualmente, generando millones en ganancias.

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Image: Neverland (Missoulian)

A Michael se le lleg√≥ a ver con una revista en la mano pidiendo todo lo que se publicitaba en ella. Si en Neverland ya contaba con su propio parque de atracciones, un d√≠a decidi√≥ que otros pueblos tambi√©n deb√≠an disfrutar de algo parecido. En 1996, anunci√≥ un imperio global de entretenimiento de ‚Äúvalores familiares‚ÄĚ cuyos proyectos inclu√≠an planes para crear un parque tem√°tico para todas las personas afectadas por la enfermedad de las vacas locas.

Poco despu√©s, el cantante se present√≥ en Varsovia, donde anunci√≥ un parque de diversiones World of Childhood de alrededor de 500 millones de d√≥lares que se construir√≠a con la cooperaci√≥n del gobierno polaco. En 1998, se convirti√≥ en el primer cliente en realizar un pedido de un perfume de ‚Äúedici√≥n limitada‚ÄĚ a 75.000 d√≥lares la botella. Al a√Īo siguiente, pag√≥ 1.54 millones de d√≥lares en una subasta por el Oscar que el productor David O. Selznick recibi√≥ por Lo que el viento se llev√≥.

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Menos de un a√Īo despu√©s, un joyero de Beverly Hills demand√≥ a Jackson por impago de un reloj Vacheron valorado en 1.9 millones de d√≥lares. Por cierto, el cantante intent√≥ devolver el reloj pero Orgell dijo que estaba rayado.

Image: MJ ‚Äúdisfrazado‚ÄĚ de compras (DM)

Con el cambio de milenio, la estrella del pop gastaba alrededor de 8 millones de d√≥lares al a√Īo solo en viajes y antig√ľedades. Su rancho de Neverland le costaba unos 4 millones por a√Īo solo para mantener al personal (ten√≠a desde carpinteros hasta expertos en serpientes en n√≥mina).

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As√≠ llegamos a una de las muchas escenas surrealistas que se dieron en la vida del genio de Jackson: un d√≠a ‚Äúnormal‚ÄĚ en el supermercado. Resulta que a MJ le encantaba ir de compras, pero siendo quien era, todo el mundo lo reconocer√≠a por la calle o en el interior de las tiendas. ¬ŅSoluci√≥n?

Image: Victory Tour, 1984 (AP)

Jackson desarroll√≥ dos f√≥rmulas diferentes. La primera era muy simple, disfrazarse. Las pocas veces que pudo acudir de inc√≥gnito a zonas masificadas de gente utilizaba todo tipo de gorros, pasamonta√Īas e indumentaria que le hac√≠an pasar por otra persona.

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La segunda, dedicada exclusivamente a una de sus pasiones, acudir al supermercado, era posiblemente la más curiosa de todas. Siendo Michael Jackson y teniendo amigos en todos lados, el artista acudía al supermercado de conocidos que habían cerrado el local solo para él.

Lo m√°s delirante de todo, como se aprecia en la secuencia de arriba, es que MJ a√Īad√≠a supuestos clientes entre las secciones del super, clientes que realmente eran conocidos haci√©ndose pasar por gente corriente (incluso hac√≠an como ve√≠an a Jackson por primera vez y le ped√≠an un aut√≥grafo).

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La raz√≥n no deja de ser ciertamente triste. Michael Jackson dec√≠a querer sentirse como una persona an√≥nima, paseando y haciendo la compra en el super como cualquiera de nosotros, y tengo la sensaci√≥n de que jam√°s, ni siquiera en su ni√Īez cuando ya era una joven estrella, pudo sentirse como una persona normal. [Wikipedia, YouTube, Telegraph]