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El iFi Zen Can es un amplificador con potencia de sobra para auriculares

Análisis del Zen Can de iFi, un amplificador de auriculares con sonido claro y suficiente potencia para los auriculares más exigentes y menos sensibles

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iFi Zen Can. Análisis de este amplificador para auriculares con mucha potencia
Foto: Eduardo Marin / Gizmodo.

En esencia, si hablamos de un ecosistema de audio Hi-Fi o de alta fidelidad basado en auriculares, debe tener algunos elementos claves: la fuente (de dónde proviene la música), un DAC que convierta esa señal digital en análoga, un amplificador y los auriculares. Muchas veces, en los sistemas más económicos y accesibles, el mismo DAC cuenta con un amplificador integrado que puede ser suficiente, o casi.

Pero si queremos dar el siguiente paso, vamos a necesitar un amplificador dedicado.

Por supuesto, y al igual que con todos los elementos que podemos encontrar en un ecosistema Hi-Fi, hay amplificadores de todos los precios, tamaños y tipos. Pero más barato no significa malo o deficiente. De hecho, hay opciones que cuentan con mucha potencia y una gran definición por un precio relativamente accesible. Y esta vez vamos a probar una de esas opciones: el iFi Zen Can.

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Hay un término que me parece gracioso e incluso cursi, y justamente por eso lo utilizo con algunos amigos cuando intento meterlos en este maravilloso (y a veces radical) mundo del audio Hi-Fi. “El camino del audiófilo”. Suena como si habláramos de algo místico y que requiere años de estudios y práctica, como cuando Doctor Strange se fue a un monasterio en las montañas para prepararse en las artes mágicas. Pero no, el camino del audiófilo es como llamo a la evolución o los pasos que damos para adentrarnos en esta mezcla de hobby con preferencias y exigencia por el audio.

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Esos pasos van desde los primeros auriculares decentes y baratos que compramos para escuchar Spotify, para después migrar a Tidal o Qobuz, encontrar nuestros discos favoritos en archivos FLAC o DSD, adquirir un primer DAC/Amp e ir avanzando a modelos más interesantes y variados de auriculares. Y claro, no es posible tener solo uno, querrás varios, “porque tienen distintas firmas de sonido y este lo uso para rock y electrónica, pero este más analítico para jazz, y este otro para…” y así nos excusamos, a medida que compramos cosas. Lo sé. Lo he hecho.

Y justamente contar con distintos tipos de auriculares es lo que lleva a necesitar más potencia. Pero ten esto claro: con más potencia no buscamos más volumen, y más volumen no es mejor. Lo que se busca es más rango y, sobre todo, más control en nuestro sistema Hi-Fi.

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Si eres audiófilo seguramente todo esto lo tienes claro, pero tomando en cuenta que hablaremos de un amplificador bueno, bonito y relativamente barato, me pareció necesario mencionarlo para aquellos que, justamente, están dando este paso en su camino del audiófilo.


Potencia de sobra y sonido con cuerpo

Análisis del iFi Zen Can, un amplificador para auriculares con mucha potencia. Así es su parte frontal
Foto: Eduardo Marin / Gizmodo.
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Hay auriculares que son más exigentes que otros en términos de potencia. Un ejemplo que se suele mencionar mucho son los de tipo magnetoplanar, o los conocidos Beyerdynamic DT 880 y DT 990 de 600 Ohmios. Mientras más exigentes, vas a necesitar de mayor potencia para poder darles un sonido completo, con cuerpo, y aprovechar al máximo las capacidades del auriculares.

En mis pruebas con el Zen Dac V2, el excelente DAC/Amp de entrada de iFi, lo probé con todo tipo de auriculares, y honestamente, tiene potencia suficiente para alimentarlos, pero no ofrece un mayor rango de control en auriculares menos sensibles y de mucha impedancia. Puede alimentar un Hifiman Sundara, sí, pero con un poco más de potencia podríamos tener más control en el sonido de este tipo de auriculares, y sin un volumen excesivo.

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Ahí es donde el Zen Can entra como un añadido perfecto, apilado sobre el Zen Dac v2, el DAC con el que hice mis pruebas. Es un gran matrimonio. El Zen Dac se encarga de procesar la señal digital, y el Zen Can se encarga de alimentar los auriculares. En números, el Zen Can tiene una potencia de 7,6 V a 300 Ohmios por la salida no balanceada, y 15,1 V a 600 Ohmios por la salida balanceada. Esto permite “mover” todos los auriculares que pasaron por mis pruebas, con calidad, definición y control.

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Hablemos de sus partes: el Zen Can cuenta con un puerto balanceado de 4,4mm y un puerto no balanceado de 6,3 mm para auriculares. Tiene un botón para cambiar la ganancia (o potencia) entre cuatro opciones, añadiendo 6 decibeles extra en cada una de ellas (0 dB, +6 dB, +12 dB y +18 dB). Tiene un selector de fuente para elegir entre las tres opciones (RCA, 3,5mm y 4,4mm) y también un botón de encendido (¡Bien! El Zen Dac no tiene este botón). Por último, cuenta con una salida de 4,4mm en su parte trasera y un botón para elegir entre añadir un boost de bajos llamado XBass, un sonido más tridimensional (3D) o ambas modificaciones al mismo tiempo.

El iFi Zen Can y sus botones frontales y puertos para auriculares
De izquierda a derecha: botón de encendido, selector de entrada de señal, selector de ganancia (potencia), control de volumen, puerto de 6,3mm (no balanceado), puerto de 4,4mm (balanceado) y botón de XBass y 3D.
Foto: iFi.
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El sonido del Zen Can es claro, sin casi nada de color, solo un poco de calidez en los bajos que se siente agradable, pero no es excesivo. Es un sonido bastante transparente y es justamente esto lo que prefiero en un amplificador de auriculares. ¿Por qué? Por lo que hablábamos más arriba. Si posees varios tipos de auriculares lo más seguro es que los adquiriste buscando su firma de sonido. En mi caso, esto es así, pero además me gusta escuchar exactamente lo que ofrecen unos auriculares, sus particularidades, su personalidad, sin necesidad de añadir color o modificaciones mediante un amplificador, o ni siquiera ecualización. Aclaro, esto es un tema de preferencia personal. No tiene nada de malo ecualizar tus auriculares a gusto, o que prefieras un amplificador de tubos ante cualquier otro por el tipo de sonido que ofrece y cómo complementa a tus auriculares.

En cuanto a la música, lo probé con los géneros que suelo escuchar: distintas variantes de rock, electrónica, pop y música instrumental. La canción Wanna Be Startin’ Somethin’ de Michael Jackson en el álbum Thriller 40, lanzado recientemente, suena excelente y muy definida. Es más, todo el álbum suena genial. Lo mismo pasa con el álbum Parrhesia de Animals as Leaders y la distorsión del tema Monomyth, que nunca pierde nitidez, y la excelentemente producida Bad Guy de Billie Eilish, que suena increíble en posicionamiento, graves y sub bajos.

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Análisis del iFi Zen Can. Así es su parte trasera, conectado al Zen Dac V2
El Zen Can tiene tres entradas: RCA, Jack de 3.5mm y 4.4 mm Balanceada, la cual se está usando en la foto para conectar con el Zen Dac V2.
Foto: Eduardo Marín / Gizmodo.

El Zen Can no tiene ruido de fondo ni distorsión, es prácticamente inexistente probándolo con los auriculares in ear (IEM) más sensibles que tengo a mano. Tiene claridad, el sonido no está desordenado ni amontonado, es claro y definido incluso en géneros más caóticos (en el buen sentido) como el metal.

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Como mencioné anteriormente, el Zen Can lo probé junto al Zen Dac v2, y la conexión entre ellos la realicé tanto con un cable RCA, incluido en la caja, como con un cable balanceado de 4,4mm que iFi vende para lograr un sistema completamente balanceado. Hay una diferencia al usar ambas conexiones, sí, pero bastante leve; si eres purista seguro la agradecerás, pero de lo contrario, conectar el Zen Can con el Zen Dac mediante RCA también ofrece resultados óptimos. En cuanto a la energía, utilicé el adaptador iPower de iFi que ofrece una señal aún más limpia que el adaptador que incluye el Zen Can en la caja.

Análisis del iFi Zen Can, un amplificador para auriculares. Aquí se ve el cable balanceado para conectar con un DAC.
Parte trasera del Zen Can y el cable para conexión balanceada (4.4mm a 4.4mm) de iFi.
Foto: Eduardo Marín / Gizmodo.
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Y en cuanto a auriculares, el Zen Can lo he probado con algunos modelos cuyo sonido conozco muy bien, incluyendo el Sennheiser HD 58X Jubilee de 150 Ohmios (que usé en el nivel de ganancia +6 dB), los Audeze LCD-2 Classic magnetoplanares de 70 Ohmios (que usé en +12 dB, aunque en algunos casos bajo la ganancia a +6 dB), los Beyerdynamic DT 990 de 250 Ohmios (que usé en +12 dB y muy pocas veces subía a +18 dB), y los Meze Audio 99 Neo de 26 Ohmios (que usé en 0 dB), además de un par de monitores IEM para probarlo con auriculares más sensibles.

En todos los casos, el resultado fue el mismo: se aprecia la firma de sonido y la personalidad de cada uno de los auriculares, manteniendo control en el sonido sin necesidad de un volumen muy alto. Mis pruebas siempre fueron con un volumen de nivel medio o medio-alto, nunca muy alto o excesivo. Y es que así es como escucho música siempre, mis oídos lo agradecen.

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En cuanto al boost de bajos, el modo XBass funciona tan bien como el boost de bajos en el Zen Dac: añade más intensidad en las frecuencias graves pero sin opacar a otras frecuencias. En auriculares con una gran presencia de agudos como los Beyerdynamic DT 990, esto puede ser muy útil porque le da otro tipo de balance a su firma de sonido, compensa la falta de graves y los agudos abundantes. En auriculares como los LCD-2 Cerrados, en cambio, que ya tienen una gran extensión en los bajos y buena presencia, el boost puede ser demasiado. Aunque, de nuevo, esto es cuestión de gustos. El efecto 3D, en cambio, no lo uso casi nunca. Ofrece una sensación más tridimensional en la escena sonora pero de un modo que, dependiendo del álbum, puede que lo disfrutes, o puede que no. Es cuestión de probar con tu música favorita, y afortunadamente es completamente opcional.


En conclusión

Análisis del iFi Zen Can. Así se apila el amplificador sobre un Zen Dac V2, potenciando unos Beyerdynamic DT990 de 250 Ohmios.
El Zen Can apilado sobre el Zen Dac V2.
Foto: Eduardo Marín / Gizmodo.
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El Zen Can ofrece un sonido con cuerpo, con volumen, correcto. Es un amplificador con gran calidad y nitidez por un precio razonable cuando hablamos de componentes Hi-Fi. Su potenciómetro (control de volumen) es muy preciso y se siente bien, su firma de sonido es limpia con apenas un poco de calidez en los bajos, y no tiene ruido de fondo. Es el paso siguiente para aquellos que solo usan un DAC/Amp y quieren más control de sus auriculares, mientras hacen su… ejem… camino del audiófilo (tenía que decirlo).

Si hay algo que me gustaría que tuviera es la posibilidad de ir hacia atrás en los niveles de ganancia, de reducirlos directamente sin tener que dar la vuelta completa a todas las opciones (recuerda bajar el volumen cuando vayas a hacerlo, por si acaso), pero nada más. ¿Necesitas un Zen Can si ya tienes un Zen Dac V2 o un DAC/Amp con cierta potencia? Dependerá de ti y tus necesidades, pero recuerda que más volumen no es mejor, lo importante es tener más control, y si el día de mañana compras unos auriculares muy poco sensibles agradecerás tener más potencia en tu sistema de escritorio.