Después de su presidencia, Obama se ha mantenido relativamente al margen de los hechos y la política. Aparte de algunas excepciones de emergencia en que sintió que era necesario decir algo, como la amenaza de huelga de los jugadores de la NBA, o la victoria en las primarias del demócrata Bernie Sanders, se ha mantenido bastante callado, dejando que la olla se cocine a fuego lento. Ya bastante ha tenido con la biblioteca presidencial, las listas de fin de año o los dichos sobre extraterrestres. Claro está, también se ocupa de la productora que tiene con Michelle y que presenta pelis como la nominada Dejar el mundo atrás (2023).
Antes de ser Hollywood Barack, era tan solo el Presidente Barack, pero ya se vislumbraban sus aspiraciones de convertirse en un mogul de los medios en el futuro. Hay un ejemplo de eso, dicen, en las páginas de sus memorias, que pronto podremos ver, del ex CEO de Sony Pictures Entertainment Michael Lynton (y su coautor Joshua L. Steiner). En From Mistakes to Meaning: Owning Your Past So It Doesn’t Own You, [NdT: De los errores al significado, responsabilízate de su pasado para que no se apodere de ti] Lynton recuerda una inesperada interacción con el entonces presidente, que sucedió justo después del hackeo de un supuesto agente norcoreano, que afectó a Sony y puso en riesgo a todo el estudio.
El contexto de la anécdota es este:
OFICINA DEL CEO DE SONY PICTURES – JULIO DE 2015 – NOCHE
Michael Lynton, de 55 años, está sentado ante su escritorio resolviendo el desastre que dejaron los hackers “Guardianes de la paz” ocho meses antes. Tras violar la seguridad de la red de Sony y afectar al 70 por ciento de los servidores del estudio, se llevaron cantidad de datos sensibles que incluyen guiones incompletos de películas no anunciadas, así como 47.000 números de Seguridad Social. Lo peor fueron los e-mails que filtraron después, que dieron como resultado el éxodo de Amy Pascal y las relaciones tensas con los talentos. Y todo eso, por una tonta comedia de Seth Rogen sobre el asesinato de Kim Jong II.
MICHAEL
No puedo con estos hackers. Llevaron a mi estudio de ser Gucci a ser un desastre.
De repente se enciende la luz del teléfono de Michael. Número desconocido.
El libro de Lynton explica que él y el resto del mundo acababan de enterarse de que Corea del Norte era el probable culpable de los hackeos y que la producción de “La entrevista” podría ser el factor que los motivó, cuando el propio Presidente le cantó las cuarenta.
“¿En qué pensaban cuando decidieron que el argumento de la película sería el asesinato del líder de una nación extranjera hostil? Por supuesto que fue un error”, espetó Obama.
Tal como lo dice el título del libro, Lynton realmente lamentó haber dado luz verde a esa película, y lo hizo de una forma que tal vez añade un matiz gracioso a la serie actual de Rogen The Studio, donde aparece como un ejecutivo inseguro, titubeante.
“Quería sumarme a los chicos traviesos que hacen películas rebeldes, subversivas y por un momento quería sentirme un igual con los actores”, dijo Lynton. “Pero la fiesta se nos fue de las manos, y todos pagamos un precio muy caro: la compañía, los empleados, mi familia y yo”.
Son palabras sensatas, y se ve que se hace responsable del error. Pero ¿quién no tiene una metida de pata de la que deba hacerse responsable? Sea que no llevaste bien una relación, o que auxiliaste a los bancos responsables de la crisis financiera global de 2008, nunca es tarde para el mea culpa. El libro de Lynton llega a las librerías el 24 de febrero. Por si tú o alguien que conoces necesita saber cómo se asumen las responsabilidades.