Un proveedor regional de Internet ruso llamado Nodex ha sido casi completamente destruido en un ataque llevado a cabo por un grupo de hackers ucranianos. Nodex confirmó el ataque en un comunicado en la red social rusa VK, afirmando que su red había sido «destruida» y que estaban trabajando para restaurar la infraestructura a partir de copias de seguridad.
El «casi» triunfo de los hackers
El grupo de hackers, conocido como Alianza Cibernética Ucraniana, se atribuyó el ataque, declarando que Nodex, con sede en San Petersburgo, “fue completamente saqueada y borrada… mientras que el equipo vacío, sin copias de seguridad, quedó para ellos”. Los ciberataques han sido durante mucho tiempo un dominio de países como Rusia y Corea del Norte, utilizándolos para infiltrarse en infraestructuras domésticas como redes eléctricas y, en el caso de Corea del Norte, incluso para robar criptomonedas y financiar el desarrollo de armas nucleares.
TechCrunch informó anteriormente sobre el ataque ucraniano y escribió que Nodex permanece fuera de línea hasta la noche del miércoles.
El ataque ocurre mientras Rusia continúa probando la posibilidad de desconectar a sus ciudadanos de la web global a favor de su propia red soberana y restringida. El año pasado, la agencia federal de regulación de Internet de Rusia, Roskomnadzor, restringió el acceso global a Internet durante un día en varias regiones del país, especialmente en las de mayoría musulmana, incluso impidiendo que las VPN se conectaran a servidores fuera del país.
La guerra tecnológica y sus derivados
El Kremlin, de manera comprensible, busca gestionar el flujo de información disponible para los ciudadanos durante su guerra en curso con Ucrania. La información sobre la guerra está fuertemente censurada, con severos castigos para quienes se refieran a ella como algo distinto a una “operación especial”.
YouTube sigue siendo accesible en Rusia, pero con apagones y ralentizaciones significativas que los críticos consideran resultado de una limitación intencionada por parte del gobierno para evitar que los ciudadanos vean ciertos contenidos. Rusia seguramente espera que al desconectar sitios web que están fuera de su control, los ciudadanos no se encuentren con contenido que contradiga la narrativa del Kremlin y solo consideren puntos de vista que este considere aceptables. Operaciones de noticias que promuevan ideas occidentales, como Radio Free Europe, y campañas de influencia en redes sociales podrían quedar neutralizadas si los rusos simplemente son desconectados de su alcance.
Todo esto indica que los ataques a redes de Internet por parte de grupos ucranianos pueden no ser efectivos por mucho tiempo si Rusia avanza con sus planes de desconectar a sus proveedores de servicios de Internet (ISP) del resto del mundo, fragmentando aún más al mundo en silos desconectados.