El monitor es la superficie sobre la que vamos a fijar nuestra vista durante muchas horas, así que es importante elegir la pantalla más adecuada a nuestra forma de usar el ordenador. A continuación os ofrecemos una guía completa para que no se os escape ningún detalle a la hora de elegir el monitor más adecuado.

A la hora de elegir monitor hay que fijarse en varias variables y, además, hay que relacionarlas. Nos gustaría decir que lo ideal es un monitor 5K de 30 pulgadas, pero semejante barbaridad, aparte de un precio desorbitado, tiene también sus problemas. Estos son los datos a tener en cuenta.

Tamaño

Las dimensiones del monitor se indican mediante una cifra en pulgadas que mide la diagonal de la pantalla. Las más habituales hoy en día oscilan entre las 17 y las 32 pulgadas. En general, cuanto mayor es el monitor, mejor, pero hay matices. Si vamos a tener la pantalla muy pegada a la cara quizá no merezca la pena desembolsar el extra que supone una diagonal extrema. Por otro lado, hay que prever que necesitaremos bastante espacio en la mesa para ubicar un monitor grande.

Resolución y densidad de píxel

La resolución expresa la cantidad de píxeles que tiene la pantalla de ancho y alto, y determina en gran medida la nitidez, así como la cantidad de espacio del que dispondremos para el escritorio y las aplicaciones. Generalmente, la resolución se expresa en combinaciones de dos números (ancho x alto) en píxeles, pero a veces se usa la nomenclatura basada en el antiguo estándar VGA. Esta gráfica muestra las resoluciones más habituales y sus nombres.

La resolución está íntimamente ligada al tamaño. 1920 píxeles de ancho en una pantalla de 27 pulgadas no son lo mismo que 1920 píxeles en una de 15. En el segundo caso, los píxeles estarán más “apretados”, mientras que en el primero habrá más espacio entre ellos, y esto afecta lógicamente a la nitidez de la imagen.

La cifra que relaciona tamaño y resolución es la densidad de píxel, que se expresa en píxeles por pulgada (PPI en inglés) y mide la cantidad de píxeles que hay en un cuadrado de una pulgada de lado. En general, cuanta más alta esta cifra, mejor.

A día de hoy es recomendable que la resolución sea por lo menos el estándar de alta definición de los Blu-Ray (1920 x 1080 píxeles). De ahí hacia arriba. Sin embargo, para pantallas de más de 21 pulgadas es mejor optar por resoluciones superiores a 1920 x 1080 que nos darán más nitidez.

La resolución es algo que estará muy condicionado por la potencia de la tarjeta gráfica. Es necesario comprobar qué resoluciones soporta nuestro equipo antes de lanzarnos como locos a por una 4K. Por otra parte, no es lo mismo trabajar en 4K con aplicaciones de escritorio que hacer funcionar un videojuego a esa resolución. La mayor parte de tarjetas no tienen el suficiente músculo como para mover 4K UHD (3840 x 2160 píxeles) con la suficiente fluidez o tasa de frames.

Finalmente, es bueno considerar cuál es la resolución nativa. Esta cifra se refiere a los píxeles físicos que tiene la pantalla, no los que es capaz de emular mediante escalado. La resolución nativa es la que ofrece la mejor calidad y una imagen más estable. No tiene sentido comprarse un monitor con resolución nativa UHD si luego vamos a fijar todo el rato la resolución en 1920 x 1080 píxeles para jugar. Para eso, es mejor comprar un FullHD y ahorrarnos la diferencia.

Ratio de aspecto

Se refiere a las proporciones de la pantalla, o sea, si es más cuadrada o más panorámica. El ratio de aspecto o relación de aspecto suele marcarlo la resolución. 1600 x 1200 suele ser 4:3, sin embargo, los monitores 1920 x 1080 suelen ser 16:9 o 16:10 (un poco más altos).

Aparte de condicionar la resolución nativa, el ratio de aspecto influye en cómo se verán ciertos contenidos. El cine, por ejemplo, utiliza un formato muy panorámico, con ratios de 1.85:1 o 2.39:1. Esa es la razón por la que en la mayor parte de los monitores nos vemos obligados a ver cine con las dos bandas negras abajo y arriba para terminar de llenar la pantalla. Si vamos a ver mucho cine, quizá debamos considerar la posibilidad de comprar un monitor panorámico, pero su resolución nativa obliga a deformar los videojuegos, o no aprovecha toda la superficie de pantalla. Además, los panorámicos suelen ser equipos costosos.

Tecnologías de pantalla

Tipo de panel

El panel se refiere al tipo de tecnología LCD que forma la imagen. Existen tres tipos básicos de panel LCD: Twisted Neumatic (TN), Vertical Alignment (VA) e In-plane switching (IPS). De los tres, el panel IPS es el más común en la actualidad, pero también es más caro que los TN o VA. No es muy habitual que el dato sobre el tipo de panel aparezca en las especificaciones, pero en general los IPS ofrecen mejor calidad de imagen y ángulos de visión a cambio peores tiempos de respuesta. Existe una variante de los IPS llamada SPS que mejora los tiempos de respuesta pero su precio es bastante más elevado.

Tipo de iluminación

En los paneles LCD, los píxeles no emiten luz por sí mismos. Necesitan una fuente de luz que suele consistir en una estructura de LEDs. El tipo de estructura en la que están dispuestos los LED varía y determina lo bien o mal que son capaces de iluminar de forma homogénea la pantalla y de ayudar a que el contraste sea mejor. Hay tres tipos de iluminación:

  • Edge LED: La que utilizan la mayor parte de monitores. Los LED iluminan la pantalla desde los bordes mediante un panel difusor.
  • Full LED: Toda la parte posterior de la pantalla está iluminada por LED. lo que hace que, teóricamente, la pantalla tenga mayor luminosidad y esta sea más homogénea.
  • Local Diming: Es igual que la anterior, pero con la capacidad de apagar zonas de LED de forma selectiva para mejorar el contraste.

Algunas marcas tienen diferentes tecnologías de LED que usan, por ejemplo, LEDs coloreados para hacer los tonos más vivos. Finalmente, están los monitores de LED orgánicos u OLED (La tecnología AMOLED de Samsung o los P-OLED entran en este grupo). La ventaja de estos sistemas es que cada píxel es un LED independiente que puede apagarse completamente, lo que se traduce en unos tonos negros muy puros y profundos, y una mejor reproducción de color. La mala noticia es que los monitores con esta tecnología son raros y carísimos.

Brillo y contraste

El brillo o luminosidad de un monitor expresa la cantidad de luz que emite, y se mide en candelas por metro cuadrado o CD/m2 (A veces también se las llama NITs). En general, la luminosidad influye en lo bien que veremos la pantalla en ambientes muy iluminados. Obviamente, esta cifra es más importante en un portátil o en un smartphone, dos dispositivos que es más probable que usemos a pleno sol o en ambientes con una iluminación excesiva y desfavorable. En un monitor de sobremesa, la luminosidad no es tan crucial. Una excesiva luminosidad, de hecho, puede cansar la vista o traducirse en unos negros poco profundos si el contraste no es bueno.

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Aquí es donde entra en juego una de las cifras más tergiversadas por los fabricantes: el contraste. El problema del contraste es que no hay un estándar universal de medida, y eso hace que cada fabricante lo mida como mejor le convenga para inflar las cifras de cara a vender más. Para liar más la cosa, hay dos tipos de contraste: real y dinámico.

En teoría, el contraste real debería de medir la diferencia entre el píxel más iluminado de la pantalla y el más oscuro en un instante determinado, o sea, del blanco más blanco, al negro más negro. Esta cifra depende casi por entero del tipo de panel del monitor, y suele oscilar entre 800:1 y 2000:1. Estas cifras expresan cuantas veces es más luminoso el píxel más blanco respecto al más negro. En general, y si tenemos acceso a ese dato, es mejor que el contraste real no baje de 1.000:1.

El contraste dinámico nació cuando los monitores comenzaron a ser capaces de apagar la iluminación de la pantalla por zonas para reforzar el contraste real cuando el contenido de la pantalla es muy oscuro. Este dato no suele medir variaciones entre blanco y negro, sino entre grises y, además, en un período de tiempo determinado. Como resultado vamos a encontrar barbaridades de marketing como 50.000:1, 100.000:1 y hasta 5.000.000:1. En general mejoran la imagen, pero no hay que hacerles mucho caso.

Diferencia entre contraste dinámico y real, según Viewsonic.

El mejor consejo que puedo dar en este sentido es leer análisis del monitor concreto que nos guste y, si es posible, verlo en funcionamiento en un lugar con mucha luz y con un clip de vídeo muy oscuro. YouTube está lleno de ellos. Lo de comprobar brillo y contraste en un entorno iluminado es importante porque la luz ambiental mata completamente el contraste y se come el brillo si es elevada. Los cines no ponen la película a oscuras por capricho. Si el contraste y el brillo son buenos con luz, en penumbra serán fantásticos.

Tiempo de respuesta

Es otra medida bastante tramposa. En teoría mide, en milisegundos, el tiempo que tarda un píxel en cambiar de blanco a negro. Como ocurre con el contraste, cada fabricante lo mide como le da la gana, de gris a gris, o entre un color y otro. Los tiempos oscilan alrededor de los 5 milisegundos en los monitores más rápidos, pero he llegado a ver cifras absurdas de uno o dos milisegundos. Se da la circunstancia de que los paneles más rápidos son los TN. Los IPS tienen tiempos de respuesta mayores y, si queremos un IPS con buen tiempo de respuesta, nos saldrá bastante más caro.

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El tiempo de respuesta es importante porque si es demasiado elevado (monitor lento), los píxeles tardan demasiado en cambiar de color cuando muestran una imagen en movimiento. Esto da lugar a halos o rastros de luz cuando las imágenes en pantalla se mueven muy rápido. Huelga decir que esta característica solo es importante si vamos a ver mucho cine y videojuegos. Para imágenes estáticas nos da absolutamente igual.

Tasa de refresco y fotogramas por segundo

La tasa de refresco se mide en hercios (Hz) y es la velocidad a la que la pantalla es capaz de refrescar la imagen en pantalla cada segundo, o sea, de mostrar una nueva imagen. 60 hercios implica que el monitor actualiza la imagen 60 veces en un segundo. Esta cifra influye mucho en la percepción de fluidez en el movimiento. Por su parte, los fotogramas por segundo son una media habitual en videojuegos y tarjetas gráficas que equivale a la tasa de refresco.

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Por explicarlo brevemente, la tasa de refresco nos marca la velocidad y el límite máximo al que podremos ver los FPS o fotogramas por segundo de una gráfica. Si vemos un vídeo a 60FPS en un monitor a 60 hercios, cada segundo veremos 60 imágenes. Sin embargo, si vemos un vídeo a 30FPS en un monitor a 60HZ, cada segundo veremos solo 30 imágenes y cada una de ellos durará en pantalla el doble que en el caso anterior. La fluidez del movimiento será menor. Si vemos 120 FPS en una pantalla de 60Hz, el monitor necesita eliminar algunos fotogramas para mostrar solo 60. Lo bien o mal que lo haga depende de muchos factores. En general, una tasa de refresco mayor nos permitirá ver vídeo o videojuegos con más fluidez. (siempre y cuando nuestra gráfica aguante el trote).

Espacio de color

A la izquierda, el espacio de color sRGB, a la derecha Adobe RGB

A menos que te dediques al diseño gráfico, el espacio de color no debería importarte mucho. La mayoría de monitores utilizan el espacio de color RGB o sRGB, que es una gama de tonos genérica que el monitor es capaz de reproducir. El problema es que esa gama es insuficiente para mostrar algunos tonos del sistema de color utilizado en impresión (CMYK). Por ellos los diseñadores suelen buscar monitores capaces de reproducir el espacio de color Adobe RGB, mucho más amplio. Algunos monitores ni se molestan en explicar qué espacio de color utilizan. Si lo hacen, suelen expresar qué porcentaje del espacio creado por Adobe usan.

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Por cierto, si vas a dedicarte al diseño, es buena idea calibrar correctamente el monitor. La mayor parte de fabricantes configura la pantalla para que muestre colores mucho más exagerados que la realidad. Eso es un problema a la hora de hacer retoque fotográfico o diseño editorial. La mejor manera de calibrarlo es mediante software o mejor aún, con la ayuda de un calibrador externo.

Ángulos de visión

Esta característica es más importante en televisores, donde hay varias personas viendo la pantalla al mismo tiempo, que en monitores, donde lo más probable es que solo lo veamos nosotros y lo hagamos directamente de frente. De nuevo, el problema es que los fabricantes aportan este dato alegremente, pero no explican cómo se ha obtenido. Cuando dicen que un monitor tiene ángulo de visión de 180 grados, puede pasar que solo estén contabilizando el punto en el que el píxel ya no es visible, pero no su degradación progresiva. Eso significa que solo con movernos 60 grados ya estaremos apreciando una pérdida de fidelidad en color y luminosidad bastante notable.

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Para empeorar, el ángulo de visión horizontal es más amplio que el vertical, y los fabricantes no siempre dan las dos cifras.

Otras consideraciones

Aparte de todo lo anterior, hay otras consideraciones que es interesante tener en cuenta a la hora de comprar un monitor. Son estas:

Conexiones

Podría decirse que basta con un HDMI estándar ¿no? Pues en realidad no. En primer lugar, es muy importante comprobar qué versión del puerto HDMI tiene el monitor. La más reciente es la 2.0. Se diferencia de la 1.4 en que ofrece soporte a contenidos 4K, formatos 21:9, y tiene un mayor ancho de banda para mejorar las tasas de fotogramas. Dicho de otro modo. Si tu tarjeta emite señal en 4K, y el HDMI de tu monitor no es 2.0, olvídate de tener imagen en 4K. Por motivos obvios, la mayor parte de monitores 4K tienen HDMI 2.0, pero no está de más comprobarlo.

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Por lo demás, hay otros puertos que son útiles, como DVI, Displayport, Thunderbolt (si usas MAC), o USB para tener un puerto a mano si tu CPU está fuera del alcance. Los nuevos puertos USB Type-C aún son una rareza en monitores, pero seguro que no tardan en aparecer equipos con esta conexión

Altavoces y sintonizador de TV

En general, los altavoces de un monitor no te van a dar buen sonido. Probablemente ni siquiera te den un sonido digno. La única razón por la que podrías querer altavoces en el monitor es que no tengas ninguna otra forma de tener salida de audio. Mejor siempre con altavoces externos.

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En cuanto al sintonizador de TV, muchos usuarios lo buscan para poder tener un televisor estándar en el mismo lugar que el monitor. Sin embargo, para eso sigue haciendo falta toma de antena. Con prácticamente todos los canales de la TDT en Internet, esta función no tiene mucho sentido salvo casos muy específicos. Es mejor comprar un buen monitor y luego conectarle un sencillo sintonizador por HDMI, si tanto nos importa la televisión, que liarse intentando que lo traiga integrado y acabar comprando un mal monitor.

Ergonomía

De todos los extras que puede tener un monitor, este es el más importante y, sin embargo, uno de los que menos se tiene en cuenta. Lo ideal es que el pie de tu monitor sea capaz de girar hacia los lados, cambiar su altura hasta cierto punto, e inclinarse en un ángulo lo bastante amplio como para permitirnos situarlo perpendicular a nuestra cara, sea cual sea nuestra posición. No es raro que haya monitores con el pie fijo y que apenas basculen un poco en vertical. Por otra parte, y si nos dedicamos a tareas de diseño, quizá nos interese un monitor que podamos situar completamente en vertical.

Con la mayoría de sistemas operativos ya preparados para su uso con pantallas táctiles, no es mala idea considerar la posibilidad de comprar un monitor táctil, pero su precio, de nuevo, pega un buen estirón. No vamos a entrar a mencionar pantallas curvas o 3D. Ambos son trucos muy aparentes, pero completamentesecundarios a la hora de decidir qué comprar. La única excepción es si vamos a organizar varios monitores. Quizá ahí el que sean curvos sea una ventaja a la hora de crear un entorno envolvente. Eso sí, mejor que vayamos preparando la cartera.

Algunos ejemplos

Monitor para trabajos gráficos

La mayor parte de los usuarios quieren una pantalla de calidad. Los profesionales del diseño, la fotografía y la edición de vídeo la necesitan. Prepárate a pagar, pero considéralo una inversión. Además, ten en cuenta que necesitarás una tarjeta gráfica potente y que lo que vas a comprar no es lo más indicado para videojuegos. Los puntos a tener en cuenta son una diagonal y resolución lo más alto posibles. Ojo a la ergonomía, y al espacio de color. Los paneles IPS van perfectos porque la tasa de refresco no es un factor tan importante.

Monitor para videojuegos

La rapidez de respuesta y la capacidad para mostrar movimiento fluido son cruciales aquí, no la resolución. El tamaño es importante, pero tampoco es el factor más importante. En algunos casos es mejor irse a un monitor 1080p rápido y con un buen sistema de iluminación y contraste que empeñarnos en un monitor con más tamaño y resolución. Si lo tuyo es el juego a lo bestia, plantéate comprar dos o tres buenos monitores de 17 o 21 pulgadas 1080p con el marco más fino posible. Puede que te salgan más baratos que un único monitor enorme. Sea como sea, la tasa de refresco, el tiempo de respuesta y el contraste son puntos importantes a tener en cuenta.

Monitor para cine

Si lo tuyo es ver cine a todo trapo y no vas a darle demasiado a videojuegos, los monitores panorámicos son lo tuyo. El resto de características son similares a las del monitor para videojuegos.

Monitor multiuso

De acuerdo, a todos nos gusta ver cine, a todos nos gusta jugar, y todos hacemos nuestros pinitos en Photoshop. Quieres un monitor que lo haga todo razonablemente bien. En este sentido, y a menos que no contemos con espacio suficiente, nuestra recomendación pasa por un monitor IPS de 27 pulgadas 16:9 (o mejor 16:10). Si podemos irnos a una resolución algo más elevada que 1080p tendremos más espacio para trabajar.

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En cuanto al resto de características, las determina el precio y nuestra computadora. Después de haber leído todo esto, ya contáis con las herramientas para saber en líneas generales a qué renunciar o a qué no cuando compréis vuestra próxima pantalla.

Portada: cobalt88 (Shutterstock). Fotos: Shutterstock. Diagramas: Wimedia Commons.

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