Cuando alguien observa por primera vez esta fotografía la mente trata de imaginar otra cosa que no sea lo que realmente es. Desde cierta distancia, incluso podría pasar como el retrato de una mano humana y otra que no lo es. Desgraciadamente, ambas lo son.

La captura se tomó hace más de tres décadas, pero probablemente el significado cultural sigue siendo igual o más poderoso que cuando se hizo. Cuando la miras, pasan muchas cosas por la cabeza, ya sea sobre el color de la piel en ambos lados o cómo se ve una mano en comparación con la otra.

Esto último es muy importante y probablemente una de las claves del gran significado que posee: dos manos totalmente diferentes, una, la fuerte, saludable y grande en comparación con la segunda, una mano débil, hambrienta, pequeña. Una imagen que brinda la sensación de poder y riqueza frente a la pobreza, de la distribución a nivel mundial y lo amplia que fue y sigue siendo la brecha entre unos y otros países.

Image: Una familia ugandesa hambrienta espera la distribución de alimentos en el centro de alimentación de UNICEF-Save The Children (AP)

Mirar esa mano tan diminuta, probablemente de un niño sin saber el contexto, emite un significado tremendamente poderoso debido al hecho de que parece inhumano que algo así ocurra, cuando ves que la mano del misionero sostiene a duras penas los huesos de otra. Dos manos nos pueden mostrar dos mundos totalmente diferentes, y eso es alucinante y devastador al mismo tiempo. ¿Fue realmente lo que trató de reflejar el fotógrafo?

El autor de la instantánea tomada en Uganda en el año 1980 fue el fotógrafo Mike Wells. Lo que vemos: un misionero católico sosteniendo la mano de un niño ugandés hambriento, muerto de hambre. Según explicó unos meses después de que la imagen se convirtiera en histórica llegando a ganar el prestigioso premio World Press Photo of the Year:

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Estaba en África trabajando para Save the Children Fund del Reino Unido, cubriendo su campaña contra la polio en Suazilandia y Malawi.Hice la foto durante un viaje a Uganda, en un seminario donde los Padres de Verona estaban distribuyendo comida durante los primeros días de la hambruna. Uno de los monjes me describió la situación y me dijo que el niño de Karamoja tenía alrededor de cuatro años.

Image: Idi Amin (AP)

Karamoja es una región de Uganda que en los últimos tiempos ha estado en boca de los investigadores después de que en el año 2011 tuviera lugar un importante descubrimiento fósil. Los paleontólogos descubrieron los restos del Ugandapithecus major, un antepasado de los primates de 20 millones de años de edad.

Sin embargo, la región tiene desde hace mucho tiempo otros problemas más serios. En el año 1978, la escasez de alimentos tras una larga sequía (con la consiguiente pérdida de cosechas y la enfermedad de las plantas), trajo a su población la hambruna. Al no ser una región de gran importancia económica o política para el “gobierno” ugandés, nadie tomó ninguna medida después de emitirse las primeras señales de alerta de la situación.

Tras el derrocamiento del que fuera su presidente, Idi Amin, y la huida de sus soldados en 1979, los guerrilleros de la región se hicieron con una gran cantidad de armas y municiones. La afluencia de armas cambió drásticamente los equilibrios de poder regionales y las tradiciones culturales en torno a las incursiones. De repente, se volvió peligroso entrar y salir de Karamoja con ganado o grano.

Image: Un soldado arma un arma antiaérea instalada en una calle de Kampala (AP)

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No sólo eso. La inseguridad causó un desplome completo del comercio. Las familias comenzaron a quedarse sin comida a principios de 1980. La situación se volvió crítica y la hambruna alcanzó su punto máximo a mediados del mismo año. Los misioneros como los Padres de Verona hicieron un llamamiento al Programa Mundial de Alimentos en Roma para recibir asistencia urgente.

Y en ese momento de la terrible historia se encontraba Mike Wells, quien no supo mucho más de lo que le ocurrió a aquel chico cuyo cuerpo endeble parecía estar emitiendo los últimos latidos de vida. Cuando Wells ganó el World Press Photo Award admitió estar avergonzado de tomar la foto.

Se sonrojaba, no solo de ganar, ya que nunca quiso entrar en una competición por su trabajo, sino de ganar un premio con imágenes de personas muertas de hambre a las que posiblemente les quedaban poco tiempo de vida. [Iconic Photos, World Press Photo]