La mayoría de los CEOs utilizan la adopción de la inteligencia artificial como cubierta para despedir gente y recortar gastos en personal, en nombre de la “eficiencia”. Pero hay un par que lo usa como excusa para despedirse a sí mismos. Según un informe de CNBC, el CEO de Coca-Cola James Quincey acaba de sumarse al exejecutivo top de Walmart Douglas McMillon en el grupo de tipos que decidieron salirse del juego y entregar las riendas a alguien con mejores capacidades para seguirle el paso a la IA.
En lo que efectivamente fue su entrevista de salida durante su aparición en “Squawk Box” de la CNBC, Quincey básicamente reconoció que no cree ser quien deba ocuparse de lo que se viene. “En modo pre-IA, pre-IA-generativa, avanzamos mucho. Pero ahora viene un nuevo cambio y es enorme. Mi trabajo también es pensar quién es el mejor equipo para poner en el campo de juego para que se ocupe de la próxima oleada. Y mi conclusión fue que, en realidad, es hora de poner a alguien más en el campo para la próxima oleada de crecimiento”.
Quincey ha estado en el asiento del conductor de Coca-Cola desde 2017 y en la compañía desde la década de 1990, por lo que su salida significa mucho para la empresa fabricante de bebidas. Pero hay que preguntarse qué es exactamente lo que él ve venir y qué le hizo tomar la decisión de irse. No es que tenga miedo de ser el frío ejecutivo calculador — una de sus primeras movidas como CEO fue despedir a 1.200 personas. Y este año, bajo su liderazgo, se despidió a 75 personas como parte de una reestructuración centrada en la adopción de la IA.
No es el único en dejar el sillón de ejecutivo antes de lo esperado. McMillon, de Walmart, dio explicaciones similares cuando decidió irse, al decirle a la CNBC: “Con todo lo que está sucediendo con la IA yo podría dar inicio a este gran conjunto de transformaciones con la IA, pero no podría terminarlo”. Dijo específicamente lo que veía para los próximos años: “podrás ver cómo se verá el comercio agenciado, la visión de las compras con IA”, y decidió que se iría.
Es una decisión inusual para unos ejecutivos que se llevan a casa paquetes de compensación en el rango de los US$20 millones, y que están ante un futuro con una tecnología que afirman que multiplicará ganancias al tiempo de reducir en mucho el costo laboral. Entonces, ¿por qué la decisión de dar un paso al costado?
Sea como sea, probablemente se están adelantando a la guillotina. El CEO de Adobe Shantanu Narayen dejó su puesto este mes cuando los inversores expresaron que iba a paso demasiado lento para implementar la IA. Tal parece que las juntas se vuelven cada vez más impacientes para que se concreten las grandes promesas de lo que resulta de la implementación de la IA, y empiezan a buscar culpables.
Hay más amenazas existenciales en el aire. Jay Collins del banco Citi le dijo a Business Insider hace poco que cree que la rápida adopción de la IA y la robótica es un peligro existencial para el capitalismo, y explicó: “A menos que vayas a un régimen capitalista del tipo autoritario, tenemos que ver cómo lograremos que esto funcione”. Seamos realistas, la mayoría de estos ejecutivos probablemente no pondría objeciones a que sucediera algo así, por lo que tiene que haber algo que les asuste respecto del futuro. Parecería que abren el paraguas mientras todavía pueden hacerlo.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.