Elon Musk no solo quiere conquistar el espacio o revolucionar el transporte. También tiene una visión —polémica para muchos— sobre el rumbo cultural e ideológico del mundo. En el marco de su rol como figura central del conservadurismo estadounidense, el magnate ha hecho una predicción que reabre el debate sobre religión, ideología y el vacío espiritual de la sociedad contemporánea. ¿Está el pensamiento progresista ocupando el lugar que antes tenía la religión?
La “nueva fe” según Musk

Durante una entrevista con Tucker Carlson en octubre de 2024, Musk compartió su visión sobre lo que él llama el “virus mental woke”. Para el CEO de Tesla, SpaceX y ahora también asesor del gobierno de Donald Trump, esta ideología está reemplazando silenciosamente a las religiones tradicionales.
“La mayoría de las personas necesita algo para llenar ese vacío. Entonces adoptan una religión —no se la llama religión, pero en la práctica, el virus mental woke ocupa el lugar de la religión”, expresó. Según Musk, esta ideología funciona como una fe secular, completa con sus dogmas, herejías y cruzadas. “Llevan a cabo una guerra santa”, sentenció.
La afirmación fue retomada en sus redes, donde agregó que “ya está en acción” y que ha llegado el momento de que “muera”, intensificando el debate sobre su influencia en la cultura política actual.
El respaldo conservador y las críticas encendidas

Las palabras de Musk encontraron eco inmediato entre los sectores conservadores, especialmente en Estados Unidos. Su acercamiento a figuras como Trump y Carlson lo ha posicionado como un referente de una corriente que rechaza la expansión de políticas de inclusión y progresismo social.
Sin embargo, esta postura también ha despertado una ola de críticas. El neurocientífico y escritor Sam Harris lo acusó de ser “irresponsable” por no confrontar a líderes políticos con posturas extremas. “Es directamente dañino”, afirmó en su pódcast, al tiempo que lo acusaba de legitimar discursos sin base empírica.
Por su parte, el analista bielorruso Evgeny Morozov alertó sobre el riesgo que implica que empresarios de tecnología como Musk usen su alcance global para imponer marcos ideológicos. Según Morozov, esto distorsiona el debate democrático y fomenta una cultura de pensamiento único.
Tecnología, poder y religión del siglo XXI

Más allá del debate político, las palabras de Musk abren una reflexión más profunda: ¿puede una ideología moderna funcionar como una religión? En un mundo cada vez más laico, las identidades políticas y culturales están asumiendo funciones que antes cumplía la fe: dar sentido, comunidad y un marco ético.
Musk interpreta este fenómeno como un reemplazo peligroso, pero otros lo ven como una evolución natural del pensamiento humano. La verdadera tensión parece estar en cómo estas “nuevas religiones” interactúan con el poder, los valores democráticos y la libertad de expresión.
Mientras tanto, sus declaraciones ya provocaron protestas frente a fábricas de Tesla y debates encendidos en universidades y redes sociales. Musk, como figura polarizadora, no deja indiferente a nadie. Su visión sobre la religión y el futuro ideológico del mundo, para bien o para mal, ya está marcando la agenda cultural del siglo XXI. Lamentablemente.