Durante décadas, la ciencia ha buscado cómo dirigir tratamientos contra el cáncer sin dañar al resto del organismo. Ahora, un hallazgo sorprendente abre nuevas puertas: bacterias y virus, tradicionalmente vistos como enemigos, trabajan juntos para atacar tumores con precisión quirúrgica. El avance, que acaba de publicarse en Nature Biomedical Engineering, fue desarrollado en la Universidad de Columbia y podría marcar un antes y un después en las terapias vivas contra el cáncer.
Cuando los opuestos se convierten en aliados
Los tratamientos oncológicos tradicionales a menudo fallan en alcanzar todas las células tumorales o pierden eficacia ante la respuesta inmune. Por un lado, las bacterias modificadas son capaces de localizar tumores, pero no siempre logran eliminarlos. Por otro, los virus oncolíticos destruyen células cancerosas, aunque el sistema inmune suele neutralizarlos antes de que lleguen a su objetivo.
El equipo de Columbia decidió unir ambas fortalezas en un sistema bautizado como CAPPSID. En este esquema, las bacterias actúan como “vehículos invisibles”, llevando al virus hasta el interior del tumor y protegiéndolo de los anticuerpos circulantes.
Bacteria and viruses are teaming up to create a therapy that can directly kill cancer cells 🦠
Developed in the lab of @tdanino, CAPPSID is an innovative cancer therapy that hides cancer-killing viruses inside tumor-seeking bacteria, allowing them to bypass the immune system… pic.twitter.com/ppkPsXrCEN
— Columbia Engineering (@CUSEAS) August 15, 2025
El funcionamiento del sistema CAPPSID
Los científicos eligieron la bacteria Salmonella typhimurium, conocida por su capacidad de desplazarse hacia el interior de los tumores. Una vez modificada, se le introdujo un virus de la familia de los picornavirus. Este virus, a su vez, fue alterado para que solo se active en presencia de una enzima —la proteasa— que únicamente aparece en el entorno tumoral gracias a la acción bacteriana.
El proceso es ingenioso: la bacteria penetra en el tumor, libera el virus y este empieza a destruir las células cancerígenas sin afectar a los tejidos sanos. En ratones, los tumores tratados dejaron de crecer tras la terapia, y no se detectaron daños en el resto del organismo.
Resultados y primeros pasos hacia la aplicación clínica
Los ensayos en animales confirmaron que el virus se activa exclusivamente dentro del tumor, reduciendo así el riesgo de efectos secundarios. “Las bacterias funcionan como un manto de invisibilidad para el virus”, explicaron los autores, al destacar cómo este sistema aprovecha la biología de ambos microorganismos.
La investigación ya derivó en una solicitud de patente en Estados Unidos, lo que demuestra el interés en trasladar la técnica hacia aplicaciones más amplias.
Modifican un virus respiratorio común, llamado adenovirus, para que actúe como un caballo de Troya para administrar genes que eliminen las células cancerosas. La nueva tecnología hace que el tumor se elimine a sí mismo. https://t.co/d4SYU8Gu48 Vía @uzh_news pic.twitter.com/RT5wr1t5x1
— Enrique Coperías (@CienciaDelCope) May 18, 2021
Desafíos y futuro de la terapia
Aunque prometedora, la estrategia aún enfrenta obstáculos. Fue probada únicamente en ratones, por lo que falta comprobar cómo reaccionará el sistema inmune humano, mucho más complejo y variable. Los científicos planean experimentar con otros tipos de cáncer, bacterias seguras en humanos y diferentes virus para ampliar las posibilidades terapéuticas.
El objetivo final es diseñar un arsenal adaptable de terapias vivas que actúen de forma personalizada según las características del tumor. Si los ensayos clínicos confirman su eficacia, podríamos estar ante una revolución en la oncología: tratamientos más precisos, menos tóxicos y basados en la inesperada colaboración entre bacterias y virus.
Fuente: Infobae.