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Ciencia

La inteligencia artificial se adelanta al fuego: predicen erupciones volcánicas con 12 horas de antelación

Investigadores de la Universidad de Granada, junto a expertos de México, Tenerife y Nueva Zelanda, desarrollaron un modelo de inteligencia artificial capaz de anticipar erupciones volcánicas con hasta 12 horas de margen. El sistema analiza temblores sísmicos en tiempo real y podría revolucionar la gestión de emergencias en zonas de alto riesgo volcánico.
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Durante siglos, la humanidad ha vivido bajo la sombra de los volcanes sin poder prever cuándo despertarían. Pero un equipo internacional acaba de lograr lo que parecía imposible: escuchar el lenguaje oculto de la Tierra. Gracias a la inteligencia artificial, ahora es posible detectar los signos previos de una erupción con hasta 12 horas de antelación, un tiempo crucial para evacuar y salvar vidas antes de que el magma ascienda.

De Hefesto a la ciencia de datos

En la mitología griega, Hefesto forjaba armas en el corazón ardiente de los volcanes, símbolo del poder incontrolable de la naturaleza. Hoy, la vulcanología vive su propia revolución: la tecnología ha reemplazado al mito.
Investigadores de la Universidad de Granada, junto con instituciones de México, Tenerife y Nueva Zelanda, han creado un sistema de IA que analiza los temblores sísmicos para anticipar erupciones magmáticas antes de que comiencen.

El proyecto surge del análisis de miles de registros sísmicos de volcanes como el de Colima (México) y el Tajogaite (La Palma), cuyos datos alimentaron el algoritmo. Los resultados, publicados en Journal of Volcanology and Geothermal Research, podrían transformar la manera en que los países gestionan emergencias volcánicas.

La IA que “escucha” al volcán

Los científicos comparan los volcanes con ollas a presión gigantes: cuando el magma asciende, genera vibraciones internas que preceden a la erupción. El nuevo sistema interpreta esas señales mediante tres parámetros matemáticos:

  1. Entropía de Shannon: mide el desorden sísmico. Una caída en su valor indica que la energía subterránea se organiza antes de liberarse.
  2. Índice de frecuencia: detecta cambios en el tono de los temblores, como una melodía que acelera antes del estallido.
  3. Curtosis: identifica picos anómalos en los datos, equivalentes a los golpes que anuncian que algo va a romperse.

Estos indicadores, procesados por inteligencia artificial, permiten detectar patrones invisibles para el ojo humano. En pruebas con distintos volcanes del mundo —de Italia, Grecia, Perú, EE.UU. y Rusia— el modelo predijo el inicio de la erupción del Tajogaite con nueve horas de antelación, y su final con apenas tres de margen.

De la sorpresa al control: un escudo para la población

Cuando el Tajogaite entró en erupción en 2021, más de 7.000 personas fueron evacuadas y cientos de viviendas quedaron sepultadas. Una alerta anticipada de medio día habría cambiado la historia.
Esa es precisamente la promesa de esta tecnología: convertir horas de incertidumbre en tiempo para actuar.

Con una predicción fiable, las autoridades pueden evacuar zonas, reforzar infraestructuras o cortar carreteras con precisión quirúrgica. “No se trata de magia, sino de escuchar los latidos del planeta”, resumen los investigadores.

El futuro de la vulcanología preventiva

La técnica, aún en fase de validación global, podría integrarse en sistemas de monitoreo continuo. Bastaría con conectar los sismógrafos actuales a una red de análisis automático que envíe alertas a los centros de emergencia.

Además, los científicos destacan su bajo coste computacional y la posibilidad de aplicarla a otras amenazas geológicas, como terremotos o deslizamientos de tierra.

En un planeta sometido al cambio climático y al crecimiento urbano en zonas volcánicas, este avance no solo supone un logro científico, sino un instrumento de resiliencia. Cada hora ganada puede equivaler a miles de vidas preservadas.

Del mito al modelo predictivo

La humanidad lleva milenios temiendo el despertar de los volcanes. Hoy, la inteligencia artificial se convierte en una nueva herramienta para comprenderlos y, quizá, anticiparlos.
Pasamos de adorar a Hefesto a dialogar con la Tierra a través de sus vibraciones, transformando el caos en conocimiento. Y por primera vez, los volcanes pueden hablar… y nosotros, escuchar.

 

 

 

Fuente: Meteored.

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