La atmósfera exterior del sol – la corona – es el límite candente de nuestra estrella, y por lo general no se la puede ver con excepción de cuando hay un eclipse total, algo infrecuente. Pero ahora los científicos pudieron observar una imagen más clara que nunca de esta misteriosa región, gracias a un nuevo sistema óptico de adaptación que elimina el ruido visual atmosférico y revela vistas claras del plasma plumoso que tiene la superficie de la estrella.
Los investigadores del Observatorio Solar Nacional y el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey presentaron el sistema hoy junto con impactantes nuevas imágenes y videos de la corona del sol. Los hallazgos, publicados en Nature Astronomy, muestran estructuras a fina escala en protuberancias solares, con chorros de plasma de breve duración que se conocen como espículas, e incluso lluvia coronal: plasma que se enfría y vuelve a caer sobre la superficie solar a lo largo de las líneas del campo magnético de la estrella.
Este avance en imágenes que logró el equipo se apoya en una tecnología conocida coo óptica adaptativa coronal. Instalada en el Telescopio Solar Goode, de 1,6 mt en California, el nuevo sistema – al que llamaron Cona – ajusta un espejo 2.200 veces por segundo para corregir las distorsiones que causa la turbulencia de la atmósfera terrestre. La notable tecnología contrarrestar cualquier movimiento y produce imágenes particularmente nítidas de la corona del sol.
Todo cambia a partir de ahora
“Este avance tecnológico lo cambia todo”, dijo Dirk Schmidt, científico de óptica adaptativa del NSO, y autor principal del trabajo, en un comunicado del observatorio. “Hay mucho por descubrir cuando mejoras tu resolución en un factor de 10”.
Hasta ahora los telescopios solares utilizaban la óptica adaptativa principalmente para estudiar la superficie del sol, según el comunicado. Siempre resultó difícil observar la corona, menos nítida, porque las características coronales se borronean a escalas de 1.000 km. Es un límite que existió durante 80 años. Pero ahora Cona resuelve las particularidades hasta 63 km, límite teórico del telescopio Goode.

Entre las nuevas imágenes captadas por el equipo hay imágenes de una protuberancia solar giratoria que cambiar de forma en tiempo real, espículas que titilan sobre la superficie, y hebras finas de lluvia coronal de menos de 20 km de ancho. Cuando consideramos la distancia que hay entre el sol y la Tierra, lo difusa que es la corona en relación con el resto de la estrella, y cuánta turbulencia atmosférica terrestre debieron corregir y atravesar, la nitidez de las imágenes es un triunfo.
“Esta tecnología es transformadora y probablemente la adopten los observatorios de todo el mundo porque cambiará la astronomía solar de observaciones desde la Tierra”, dijo el coautor del estudio Philip Goode, físico del NJIT-CSTR en el mismo comunicado. “Con la óptica adaptativa coronal en funcionamiento, se inicia una nueva era en la física solar, lo que promete muchos más descubrimientos en los próximos años y las próximas décadas”.
Las observaciones ofrecen datos cruciales para develar misterios solares de larga data, como por qué la corona es millones de grados más caliente que la superficie del sol.
El equipo planea llevar la tecnología de óptica adaptativa coronal al Telescopio Solar (de 4 mt) Daniel K. Inouye de Hawai, donde potencialmente se revelarán detalles aún más finos de la atmósfera del sol.